El turno del traductor en la UNEAC

Literatura

El turno del traductor en la UNEAC

  • La Hora del Traductor. Foto de la autora
    La Hora del Traductor. Foto de la autora

Con la finalidad de debatir sobre la profesión del traductor literario y su importancia en la promoción de libros dentro y fuera de Cuba, se llevó a cabo El primer Turno del Traductor en la Sala Villena de la UNEAC, esta vez con el tema de la preparación de jóvenes traductores en las universidades de lenguas.

El encuentro abrió el debate sobre la calidad de los planes de estudios en los centros de educación superior, las competencias necesarias para la profesión, la necesidad de alianzas institucionales y de una mayor visibilización de la producción literaria en la Isla.

Jesús Írsula Peña, presidente de la Sección de Traducción Literaria de la UNEAC, manifestó que el Turno del Traductor pretende convertirse en un espacio al que asistan estudiantes y profesionales consagrados para debatir, desde lo teórico y lo práctico, los principales retos de esta labor en la Cuba actual.

«Conocemos las ventajas y deficiencias de la enseñanza de la traducción literaria en las universidades, sin embargo, ¿cómo podemos contribuir a lograr una mayor presencia de esta en los planes de estudio de la educación superior? Para eso promovemos este encuentro. Aprender a traducir se hace traduciendo. Todo profesional debe incorporar a la práctica traductológica textos literarios con distintos grados de dificultad».

Estudiantes y graduados de la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX) asistieron a la Sala Villena de la UNEAC con diversas interrogantes y observaciones en torno al nuevo plan de estudios y la enseñanza de la traducción literaria en centros internacionales.

«Un traductor para mí es un escritor, un creador. El primer factor que influye es la poca visibilidad de la literatura que se produce en Cuba. Para traducir primero hay que saber leer y aprehender. Lo que pasa en la facultad también es que la lengua española es muy escasa y cada vez ocupa menos espacio en los planes de estudio. Aun cuando es esencial dominar los idiomas extranjeros, esto se aplica también a la lengua materna» explicó Ramón Caro Barrio, graduado de alemán e inglés.

Ana Elena de Arazoza, profesora de inglés en FLEX, es partidaria de que el tema de la traducción literaria no es de enseñar en las universidades solamente, sino que también debe ser a nivel de posgrado, seminarios y talleres. Existe mucha inconformidad con respecto a la reducción de la carrera a cuatro años como parte del Plan E.

«Si cuando la carrera era de cinco años ya teníamos deficiencias históricas en materias que eran imprescindibles impartir en la enseñanza de las lenguas extranjeras, ahora con la reducción del plan a cuatro años, la situación empeora. Muchas asignaturas han sido retiradas y otras han sufrido una reducción de horas. Un traductor literario necesita estudiar estilística, historia de la literatura, lexicología, redacción en español y análisis de textos», explicó la también vicepresidenta de la Sección de Traducción Literaria de la UNEAC.

Sobre la importancia de promover la literatura de la Mayor de las Antillas, Miriam Mugica Valdés, especialista en lenguas árabes, recalcó que la obra cubana es profunda y abarcadora. «Creo que hay que trabajar la traducción de la literatura cubana a otros idiomas y dar a conocer a nuestros escritores en el mundo, principalmente en el este del que, por cuestiones geográficas, se conoce poco y donde no llega mucho de nuestra producción».

Alberto Marrero, presidente de la Asociación de Escritores, llamó a fomentar la traducción literaria, no solo con la participación de los miembros de la UNEAC, sino también con jóvenes que sean capaces de incrementar y ponderar la sección como un centro de desarrollo de la labor del traductor literario. El encuentro pretende constituir un espacio donde la profesión se crezca y al que los universitarios, que pretendan dedicarse a ella, puedan asistir para conocer sobre el tema.