Eloy Machado, el Ambia, irrepetible

Eloy Machado, el Ambia, irrepetible

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  • En 1985 Eloy fundó en la UNEAC La peña del Ambia. Foto tomada de archivo
    En 1985 Eloy fundó en la UNEAC La peña del Ambia. Foto tomada de archivo

“Ha desaparecido el más talentoso juglar de la poesía cubana. Salvó como nadie la tradición poética de lo mejor de nuestra raíz africana. Fue un cultor de la rumba en todas sus manifestaciones y su obra quedará como  un testimonio de la resistencia de una cultura que nos enriqueció. Eloy Machado, el Ambia, será irrepetible”.

Con esas palabras Miguel Barnet evocó al poeta minutos después de conocer su deceso el lunes en la mañana. En ellas expresó dos conceptos inseparables a la hora de valorar los aportes del Ambia: tradición y resistencia. Desde la oralidad, desde la más pura esencia del alma popular, Eloy entregó una manera singularísima de apresar la calle, el barrio, la franqueza, la humildad y el compromiso de los cubanos más humildes, aquellos que en estos tiempos son los que tienen todo por ganar.

En sus primeros años de vida, hasta la juventud, Eloy, nacido en La Habana en 1940, conoció el hambre y la marginación en los solares, aunque también aprendió de la solidaridad de los pobres y de la participación combativa de muchos por la justicia social. Así fue como encontró a Efigenio Ameijeiras, en tiempos de la dictadura. “A los dos nos habían arrestado; a él por revolucionario, a mí por mala cabeza. Él me hizo ver el lado correcto y la razón de la lucha; nos hicimos grandes amigos: cuando estuvo al frente de la construcción del hospital que lleva el nombre de sus hermanos, me llevó a trabajar con él y allí me estimuló para que tomara en serio la poesía”, contó El Ambia.

Aún en la UNEAC se recuerda el día en que el Ambia, con la ropa salpicada de cemento, llegó a la oficina de Nicolás Guillén con un manojo de versos. Guillén, Cintio Vitier, Onelio Jorge Cardoso y Barnet advirtieron tempranamente la originalidad del poeta.

Publicó en Cuba una decena de poemarios, entre los que destacan Camán lloró (1984), Jacinta ceiba frondosa (1992), Vagón de mezcla (1998) y Por mi pura (2003). Numerosos poemas suyos han sido traducidos al inglés y en Italia el poeta y editor Gaetano Longo preparó una antología de su producción.

La proclamación lírica de su identidad espiritual llamó la atención de trovadores y rumberos. Juan Formell, uno de los  más creadores de la música popular  contemporánea, incluyó un poema del Ambioa en una de sus piezas de mayor  impacto, Ay, dios, ampárame, que muchos rebautizaron con el título del texto insertado, Soy todo.

En 1985 fundó precisamente en la UNEAC La peña del Ambia. Dos veces al mes se presentan allí las agrupaciones rumberas más relevantes del país. El Ambia decía sus poemas y bailaba.

Tomado de Granma