Emerio Medina entra al catálogo de Ediciones UNIÓN

Emerio Medina entra al catálogo de Ediciones UNIÓN

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  • El trazo en papel Emerio Medina refleja una desenvoltura natural, una pasión y una libertad por narrar sin preocupación.
    El trazo en papel Emerio Medina refleja una desenvoltura natural, una pasión y una libertad por narrar sin preocupación.

Para aquellos que no han accedido aún al universo de ficción de Emerio Medina Ediciones UNIÓN pondrá a circular en la venidera XXV Feria Internacional del Libro de La Habana Los barcos terminados, la más reciente entrega del Premio Alejo Carpentier de Cuento 2016.

Esta colección de trece cuentos pudiera dar respuesta al desconcierto de unos cuantos escritores y otros tantos lectores que se preguntan de dónde salió un narrador fuera del circuito del Centro Onelio Jorge Cardoso que ha logrado, entre otros premios, alzarse con el Julio Cortázar, el Félix Pita Rodríguez de la UNEAC, el Casa de las Américas y el de la Alianza Francesa.

Una de las clave de este asombro la da el mismo Medina a través del personaje loco que constantemente delira en el cuento “Nueva York, el mangle, el filo del agua” luego de haber perdido a sus hijos en el intento de estos de llegar por mar a esa ciudad que a tantos ha encandilado.

El personaje que narra la historia de ese viejo loco dirá: “yo escuchaba sus cuentos como grandes mentiras elaboradas con astucia, pero detrás de sus palabras podía adivinar trazas de gran humanidad y un corazón de hombre simple que inventaba fantasías para mí”. Difícilmente el lector o el crítico podrán encontrar una confesión que defina tan bien el secreto de este autor que ha cautivado y sorprendido a tantos.

En las historias de Emerio Medina no hay condensación alguna del lenguaje, no existe una preocupación por tensionar la experiencia que se narra, no hay un agarrarse a la experimentación. Hay, eso sí, una desenvoltura natural, una pasión y una libertad por narrar sin preocuparle la contención. Sus personajes parecen no estar preocupados por el tiempo, no parecen apurados en terminar la experiencia que desean contar.

En la aventura que es leerlo, el lector sentirá que no es acosado por la ansiedad de los personajes, estos se toman su tiempo de sufrir la realidad que les ha tocado vivir y cuando la adversidad inevitable está por llegar se sientan a esperarla, a disfrutarla, para poder relatarla con gusto como si fuera la última experiencia del viaje final hacia la muerte o la vida sin escapatoria, acaso lo mismo para ellos.

Alternando la realidad más cruda con la fantasía verosímil (sin dudas Cortázar es una de sus grandes herencias) las historias de Emerio siempre desgarran, dejan ese sabor amargo de la derrota, de ese vivir acorralados por unos días que se nos escurren desapercibidos de las manos.

Narrar el fracaso, la historia de las derrotas que nos acosan a diario, el testimonio de la lucidez frente al desencanto, parece ser una de las obsesiones de este escritor que ha convertido el absurdo, la crueldad y la desesperación en experiencias literarias. Es decir, le ha devuelto a la literatura la fascinación que tuvo en su origen. Para decirlo con uno de sus personajes, ha hecho de la experiencia de leer el ritual que nunca debió haber perdido la lectura cuando podía entretener sin mayor exigencia a la gente común.