En anhelado regreso de La Peregrina

En anhelado regreso de La Peregrina

  • La autora de novelas atrevidas y poemas exaltados que le dieron temprano prestigio se observa erguida. Foto del autor
    La autora de novelas atrevidas y poemas exaltados que le dieron temprano prestigio se observa erguida. Foto del autor

Con feminidad y elegancia, cubriendo su airoso cuerpo en una túnica propia de su época está de pie con la frente erguida hacia el sur, una mano apretando un libro contra el pecho, y la otra la extiende, queriendo dar de sí misma, se perpetúa en el tiempo quien es considerada la primera poetisa romántica hispanoamericana.

La autora de novelas atrevidas y poemas exaltados que le dieron temprano prestigio se observa erguida, levantando un pie, a punto de dar un paso, de seguir hacia delante, avanzando. Luce altísima como merece una figura de extraordinaria dimensión nacional y universal que se adelantó a su época.

Se trata de la escultura monumentaria a la poetisa cubana Gertrudis Gómez de Avellaneda, emplazada en la calle que lleva su nombre en la oriental ciudad cubana de Camagüey, cuyo centro histórico es Patrimonio Cultural de la Humanidad.

La pieza “La Tula” esta fundida en bronce por la institución Caguayo, de Santiago de Cuba y mide 2.20 metros de altura, sobre un pedestal que alude a las clásicas columnas dóricas. La obra es de la autoría del artista Sergio Roque Ruano, nacido en Camagüey y que reside en Matanzas.

Es, de acuerdo con Roque, una representación de la personalidad de una figura de extraordinaria dimensión nacional y universal.

En el siglo XIX la influencia de Tula fue gigantesca en la literatura cubana. El alma noble y desinteresada que amó el bien y la virtud, a decir de Mary Cruz, tuvo siempre una posición de franco acercamiento, recordación, nostalgia y amor por su ISLA a y su tierra camagüeyana, manifestados a lo largo de su vida y reflejado en toda su obra.

Deviene mujer que antepuso su “fuerte carácter y la firmeza de sus principios y defendió con ardor inaudito lo que para ella representaba esa pasión que llevó por dentro: su cubanía” como refleja el libro La Peregrina. Un siglo de anhelado regreso, del escritor Humberto Rodríguez.

Regresa a Camagüey para siempre quien concibió una obra universal con sus raíces profundamente cubana. “Su voz era dulce y melodiosa, leía con mucho despejo, entonación y sentimiento, y estaba dotada de aquella mezcla de ternura y vehemencia de carácter propia de los espíritus nobles”, como resalto el escritor Domingo Figarola.

Presente su recuerdo en el remozado, bello e histórico Teatro Avellaneda en Camagüey, cuya edificación ecléctica sobresale por su monumental fachada de gran diseño arquitectónico.

Al igual que la casa donde residió ubicada a pocos metros del teatro, de hermosos arcos de medio punto que ornamentan su fachada y la exclusiva de la época.

Es como el anhelado regreso de Gertrudis Gómez de Avellaneda, La Peregrina, una de las precursoras de la novela hispanoamericana. Nació el 23 de marzo de 1814 en Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey. Falleció en España el 1 de febrero de 1873, adonde había viajado en 1836 con su familia y residió más de la mitad de su vida.