En el dorado círculo

En el dorado círculo

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Ediciones UNIÓN, UNEAC, Escritores, Francisco López Sacha, Rogelio Martínez Furé
  • Diseño de cubierta por el propio autor del ejemplar.
    Diseño de cubierta por el propio autor del ejemplar.

Héctor Veitía (Caibarién, 1939), miembro fundador del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), con una extensa obra como documentalista y autor de cuentos y artículos publicados en diferentes revistas, nos asombra con esta, su primera novela. Porque En el dorado círculo del tiempo la fantasía de lo posible se patentiza a través de seres que pueblan el panteón yoruba, y donde su maestría como narrador nos envuelve en una historia compleja, sin cansarnos de aprehender de ese mundo un tanto velado pero tangible.

Al decir de Rogelio Martínez Furé, ensayista y folclorista, uno de los grandes defensores de la cultura afro en nuestro país, en su prólogo a esta primera edición de la novela realizada por Ediciones UNIÓN, con un libro como este:

“ ...vas enriqueciéndote tú y vas descubriendo los vasos comunicantes que ese texto tiene con la realidad personal que te permite decir esto me pasó a mí o en mi familia pasa algo semejante, y al final sales más adulto “adulto”, más sabio y te das cuenta de lo que es la existencia humana, no importa el momento histórico, sino hay un tránsito de iniciación a lo que es la verdadera existencia, la buena vida, el buen vivir que es otra categoría por ejemplo para la tradición lucumí y cubana, africana y también brasileña”.

La muerte es un personaje velado y siempre presente durante el transcurso de esta novela, así como las deidades protectoras que pueden volverse nefastas para el creyente si no cumple los mandatos que le han sido develados a través del itá, posiblemente lo ocurrido al herrero pudo haberse evitado, pero nadie puede escapar a su sino y su naturaleza, menos la encarnación de un dios antiguo, cuyo avatar está signado por la sangre y el constante caer ante la carne delicada de su antagonista a la vez que redentora.

Coincido con el maestro Furé:

“Cuando se lee este texto, es como si estuvieras oyendo, está allí y eso no lo he encontrado sinceramente en muchos otros autores, porque además la gente es un poco alejandrina, de florilegios externos, pero cada vez que tú utilizas una imagen, es por algo, no es gratuita, no es por hacer bonita la expresión sino porque esa planta que tu nombras no es cualquier planta, son medicinales y al mismo tiempo sirven para hacer brujerías. El Monte está aquí presente. Es otro de los libros que es literatura creativa al fin y al cabo. Me gusta mucho este texto porque tiene el mismo espíritu de los libros de Lydia Cabrera…”.

En el dorado círculo del tiempo presenta tantos finales como interpretaciones; es un verdadero y dorado círculo a través del cual nos adentramos en la cosmogonía afrocubana sin temores ni prejuicios, con la certeza de utilizar bien el tiempo, ese inconmensurable ser no tangible, testigo que nos apura constantemente hacia ese final que solo uno desea cuando se ha cumplido bien con la vida y ni así. Siguiendo los hilos de este libro extraordinario quizás lleguemos a ese lugar de la memoria que es nuestro propio paraíso, y donde se levantará Ta Benito iluminado entre sus harapos para bendecirnos con la abuela, mientras amanece y las plantas del patio se trasmutan en sinfonía de luz y olores de la infancia.