Encuentro entre Isaac Nicola y Leo Brouwer

Encuentro entre Isaac Nicola y Leo Brouwer

Etiquetas: 
Músicos, sala Villena, III Encuentro de Guitarras IDENTIDADES, Isaac Nicola, Leo Brouwer, Jesús Ortega
  • Instantáneas del III Encuentro de guitarras IDENTIDADES en la sala Villena. Foto: Héctor Navarro
    Instantáneas del III Encuentro de guitarras IDENTIDADES en la sala Villena. Foto: Héctor Navarro
  • Isaac Nicola.
    Isaac Nicola.

El III Encuentro de guitarras IDENTIDADES está dedicado a Carlos Emilio Morales e Isaac Nicola, maestro de grandes guitarristas cubanos como Jesús Ortega y Leo Brouwer, genio de genios.

La dinastía del maestro Nicola es de enorme importancia para la escuela de guitarra de Cuba, ella formó una legión de estudiantes, tanto en los conservatorios como de manera particular. Hay que hablar de Clarita Nicola Romero (1926), pedagoga, hermana de Isaac. Abel Jorge Nicola Romero, pedagogo e investigador (1915), y la gran Clara Romero de Nicola que dejó un método de guitarra Folclórica.

En la vida de Isaac Nicola hay un acontecimiento que es digno de contar. La maestría de Nicola está estrechamente relacionada con el genio de Leo Brouwer, ellos se encontraron milagrosamente en 1953. 

 “A la casa de Isaac me llevó mi padre Juan —cuenta Leo— que también era un guitarrista popular aficionado tocador de tangos. Ese hallazgo fue de gran impacto para mí. Lo recuerdo como si fuera hoy. Me tocó una música que era la primera vez que la escuchaba. Música española de Sanz, Luis de Milán, Fernando Sor y Francisco Tárrega. Imagínate, yo solamente tenía 14 años y el maestro contaba con 37 años. Había viajado, conocido a los grandes de la guitarra, en 1939 viajó a París a estudiar con Emilio Pujol, fue alumno de Francisco Tárrega y de armonía con Jion Gallon. Asimismo conoció a Joaquín Rodrigo, a Miguel Llobet, Regino Saínz de la Maza y Andrés Segovia. Era algo grande, muy grande. Inmediatamente todos los parámetros del gusto, de las vivencias culturales que yo tenía tomaron su lugar. Esa gran música me tocó sensiblemente. Fue un impacto inolvidable, imborrable”.

Nicola comenzó a ofrecerle clase a Leo, a veces la familia no podía pagarle, pero el maestro sabía que valía la pena. “Leo es uno de esos estudiantes que más que tocar un instrumento, quiere conocer, disfrutar y entregarse a la música con todo el amor. No busca la música como un lujo, sino como una manera de vivir. Esto es lo que desea un profesor de un alumno, para no perder el tiempo, y para compensar espiritualmente la dura faena de enseñar. Leo captaba todo como una esponja y estudiaban mucho más allá de lo que le pedía, tanto para el instrumento como para la composición. Practicaba con mucha avidez directamente de la partitura. Buscaba libros, estudiaba como un condenado. Se enroló en la música como un a búsqueda de liberación”.

Leo me cuenta que los estudios mensuales eran de 25 pesos, pero, en aquella época conseguir 25 pesos no era cosa fácil. “A veces no teníamos ni para el ómnibus y caminábamos a pie Jesús Ortega y yo. Las cuerdas algunos me la regalaban, así con ese lucha, pero con mucho entusiasmo fui saliendo adelante. Pero, Nicola fue ese maestro bondadoso que nunca se olvida”.

“Yo me di cuenta que Leo era un músico que estaba comprometido con la eternidad —asegura Nicola—, iba a llegar aunque se muriera de hambre. Yo te digo algo, no soy futurista, pero observé en Leo una luz, la luz del genio que es invencible. Los maestros saben cuándo aparece un despegado del pelotón. Después de su triunfo guitarrístico internacional, nos veíamos poco, pero cada vez que nos veíamos nos abrazábamos con mucha familiaridad. El triunfo coronó sus esfuerzos”.

Próximamente se presentará un documental de Isaac Nicola, quiero agregar este suceso de la guitarra en Cuba, que desde ya se suma con su homenaje en el III Encuentro de guitarras IDENTIDADES.