Entornos adversos, creación diferente

Festival de Teatro de La Habana 2017

Entornos adversos, creación diferente

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17 Festival de Teatro de La Habana, Ministerio de Cultura
  • La sala Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura ha sido sede de Escenarios críticos. Foto: Rubén Ricardo Infante
    La sala Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura ha sido sede de Escenarios críticos. Foto: Rubén Ricardo Infante

De los ambientes sociales, políticos y culturales que rodean a los creadores y sus obras, dialogaron los dramaturgos y directores de teatro Agustín Mesa (México) e Iván Solarich, durante Escenarios Críticos, espacio teórico del XVII Festival de Teatro de La Habana celebrado en la sala Abelardo Estorino del Ministerio de Cultura.

El foro Contextos. ¿Qué podemos hacer hoy?, al cual respondieron ambos especialistas, discursó sobre la dinámica que envuelve el acto creativo –génesis, desarrollo y puesta en escena- pero desde el territorio de la resistencia.

Emocionante la exposición de Iván, uruguayo que el teatro lo salvó de una vida monolítica, según confesó. En plena dictadura —año 70— comenzó sus andanzas en las tablas en una escuela ubicada y protegida por una parroquia, en total vocación libertaria contra el régimen existente, “me eduqué en la resistencia a la dictadura”, dijo.    

La dramaturgia en su país en un proceso de varios afluentes, no hay línea definida como para hablar de un teatro unívoco, incluso después del regreso a la democracia, no hay cambio respecto, “la subjetividad no es algo tratado, la puesta es a otro orden de cosas; la sociedad uruguaya se ha transformado con los gobiernos progresistas, no así la cultura”, señaló.

Dado su postura social y su visión profesional, su desempeño en el proscenio es totalmente  asimétrico: es independiente, autogestiona sus proyectos y los ejecuta desde una estética irregular, sin apego a la tradición, “siempre me ha gustado trabajar en las orillas, me mantengo en un carácter experimental permanente en la práctica del teatro”, subrayó.

Asume la creación a partir de la autoficción y la construcción dramatúrgica, se cree un actor que escribe, apoyado en la política y la sociedad que le rodea.

Como parte de su resistencia, detesta los lugares comunes, reniega a los artistas referenciales, “deben ser uno más de la sociedad”, dijo.

Por su parte, Agustín Mesa, actor y director del la Compañía de Teatro El Ghetto, realizó una visceral explicación del acometido principal de este grupo: llevar el arte de las tablas a los contextos sociales más adversos de la convulsa geografía de su país, uno de los más violentos del mundo, "le devuelve la confianza a la gente, la mayoría no salen de sus casas por miedo". 

En el despliegue profesional, El Ghetto apela por lo alternativo, comentó, tanto en el concepto dramatúrgico, escénico y actoral. En la primera recurre a lo que ha dado en llamar el teatro de la tesura, discurso que trata de engendrar el encuentro, el contacto con el público de una forma humana pero contundente. 

En lo escénico buscan los lugares oscuros, tormentosos, sobre todo, las ruinas, los sitios desgastados, vinculación metafórica con el contexto social mexicano. No hay luces, no hay escenarios preconcebidos, esas condiciones son hermosísimas, el público ve otras cosas, se convierte en actor¨.

Los actores juegan un papel vital, “buscamos gente con deseo de hacer por las personas, la verdad es un elemento importante a la hora del realizar este tipo de teatro, el actor no está en una posición clásica”, refirió.  

Mesa y su compañía subvierten el desempeño actual de la escena mexicana, dinamitado por corrientes contemporáneas, según afirmó.

A la exposición de los panelistas siguió un fuerte intercambio con el público.