Entrega la UNEAC Premio Turán a artistas de circo

Entrega la UNEAC Premio Turán a artistas de circo

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  • Domingo recibió el Premio Turán de manos de Rolando Núñez, presidente de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC. Fotos: Del Autor
    Domingo recibió el Premio Turán de manos de Rolando Núñez, presidente de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC. Fotos: Del Autor
  • Los Llauradó constituyen un referente en la historia del circo cubano, tienen muy merecido este premio por la obra de la vida. Fotos: Del Autor
    Los Llauradó constituyen un referente en la historia del circo cubano, tienen muy merecido este premio por la obra de la vida. Fotos: Del Autor

En una sencilla actividad efectuada en la sala Adolfó Llaurado fueron entregados los Premios Turán que concede cada año la Asociación de Artistas Escénicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La entrega de este premio dignifica la trayectoria de tres artistas que, durante toda su vida, han dedicado sus mejores esfuerzos en el quehacer circense cubano y en la continuidad por las jóvenes generaciones.

Domingo Falcón nació el 5 de mayo de 1943, comienza en el Circo familiar La Bayamesa como malabarista a principios del año 1958. Año de muy compleja situación política, razón por la cual muchos de los circos existentes en ese año se vieron obligados a cerrar.

A partir de 1959 consigue trabajo en la carpa teatro de José Sarabia y comparte escena con el Viejito Chichí. En el 1965 trabaja con Santos y Artiga y un año después en la Carpa Experimental situada en la Feria de la Juventud, espacio donde hoy se encuentra la sala Ramón Font.

Falcón también fundó un conjunto representativo del circo cubano: Los Coronados, que surge como trío y en 1969 se convierte en un quinteto al integrarse Raúl Valdés y Mirka Mesa, hasta que, los miembros se separan y Domingo junto a Arnelio componen uno de los mejores dúos de malabares en la historia del circo en Cuba, al ser considerado un obligado referente dentro de esta especialidad en la Isla.

Es profesor en el Centro Nacional de Desarrollo Artístico Circense (CENDAC) y este reconocimiento entregado desde la organización de los escritores y artistas cubanos es parte de los merecidos homenajes que debemos profesarle a quien ha desempeñado un rol imprescindible en la historia del circo cubano. Ha dedicado 59 años de su vida al circo.

Después de las palabras de agradecimiento de Domingo E. Falcón Romero, “me siento muy emocionado, contento, lleno de satisfacción, doy gracias a todos por este premio, sobre todo a Niurka que tanto ha hecho porque tengamos un lugar, pienso que hay muchos que se lo merecen tanto como yo”.

Aunque reconoció sentirse: “Tremendamente feliz”.

El escenario de la sala Llauradó recibió a una pareja nombrada precisamente así: Los Llauradó, quienes también fueron reconocidos con el Premio Turán por la fecunda trayectoria en carpas y escenarios durante más de cincuenta años.

La pareja integrada por Inés María Álvarez Rojas y Adolfo Rafael Llauradó Álvarez reciben este premio que distingue la obra de su vida. Durante décadas participaron en diferentes espacios, contribuyeron a la enseñanza de niños y jóvenes y hoy en día, realizan actividades en las casas de abuelo.

Nacen en 1938 en Banes, Holguín y desde jóvenes comenzaron su carrera en el circo sin contar con maestros ni preparación en escuela, solo movidos por el atrevimiento y la valentía.

En las palabras de Inés, agradeció el gesto y convocó a los presentes a dedicar esfuerzos para sostener la continuidad del circo cubano y preparar a las jóvenes generaciones, quienes serán los encargados del futuro.

La entrega del Premio Turán, por parte de la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC dignifica el trabajo y el legado de estos artistas para la historia del circo cubano. Pues es el único premio que se le entrega a los creadores del circo cubano.

Para la denominación de tan ansiado Premio, se escogió este nombre: Turán, es un enigmático personaje oriundo o descendiente de una familia de esa región del Asia Central, o bien porque tenía una fisonomía parecida a la de los individuos de esa etnia.

El premio ha devenido en emblemático reconocimiento a la maestría y total entrega de toda una vida de nuestros modestos pero brillantes artistas circenses. No sólo por ser el primer maromero que conocemos en nuestra historia, se presentaba en coliseos y carpas habaneras a finales del siglo XVIII, también porque actor, acróbata, prestidigitador, equilibrista, contorsionista y director, el Turán es la síntesis ideal del artista escénico.

Se entrega desde el año 2013, donde lo merecieron José Cruz y José Miguel Mateo Torres; al año siguiente: Alberto Pujols Villalón y Reinaldo Hernández Padrón; en el 2015, Everardo German Muñoz Fuentes y el pasado año Heriberto Arias Suárez (Mazuco) y Rafael Rodríguez Jiménez (Tapón).

Con la incorporación de los artistas Domingo Falcón y Los Llauradó se le da continuidad a este premio que distingue la obra de la vida, dedicada al circo.