“Estudios sobre la desobediencia”. La quietud inquieta

Artes Plásticas

“Estudios sobre la desobediencia”. La quietud inquieta

  • Alejandro no tiene comienzo ni fin, permanece moviéndose en un estadio de quietud que inquieta. Foto La Jiribilla
    Alejandro no tiene comienzo ni fin, permanece moviéndose en un estadio de quietud que inquieta. Foto La Jiribilla

El artista de la plástica Alejandro Gómez Cangas inauguró su más reciente muestra personal Estudios Sobre la Desobediencia en la Galería Villa Manuela, centro expositivo oficial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

En esta ocasión el movimiento y el ritmo son los principales motivos pictóricos de esta muestra, que tiene el poder de conducir por un universo inquieto a quien persigue la ascensión hacia planos superiores, donde existe una intranquilidad concatenada con la propia naturaleza humana, que está expresada por sujetos diversos que persiguen lo mismo: subir, subir y subir por “La montaña perpetua”.

Diversos materiales y técnicas emplea Alejandro en su obra, donde se conjuga la necesidad expresiva con la maestría en el tratamiento de la luz, un detalle a destacar junto a un realismo impresionista que permite observar movimiento, incluso en las obras estáticas, que más que estáticas parecen detenidas por el tiempo o quizás por el hombre. El bolígrafo sobre cartulina “Ciclo No.5” se encarga de develar alguno de estos elementos y muchos más, expresados también en “La ilusión y el destierro mental”.

Estudios Sobre la Desobediencia aborda la cotidianidad desde una perspectiva sublime donde el ser humano es presa de una monotonía que lo obliga a desplazarse en sentidos opuestos a una realidad, a veces convencional y otras risible, e incluso imputable…el hombre y la mujer han sido desobedientes desde el comienzo y ahora pagan las consecuencias. Eso significa vivir y así se expresa en “Composición punitiva”.

Para Alejandro Gómez el problema filosófico está resuelto porque el “ser” es donde está, y está donde está por lo que es, una relación que se antoja a veces dicotómica, aunque en esta exposición se resuelve en un cosmos donde los entes no son individuales, sino individuados. Es por ello que como refleja “Brecha No.4” los colectivos son expresiones de una amalgama de sentimientos y emociones cuyas voces son tangibles y veraces.

Alejandro Gómez Cangas es miembro de la AHS (Asociación Hermanos Saíz), de la UNEAC y de la Fundación Taylor de París (Asociación de Artistas, Pintores, Escultores, Arquitectos, Grabadores y Diseñadores).

Sus aproximaciones a la fotografía se establecen mediante técnicas de acercamiento, alejamiento, encuadre y montaje; las pictóricas, por el uso distintivo de los tonos pastel, en algunos casos, el claro-oscuro, en otros. A veces las figuras más expresionistas se ubican en los primeros planos, y las más profundas rozan el surrealismo. Por ello es fácil dejarse atrapar por una certera incertidumbre, que permite leer gracias a la ruptura del clásico discurso aristotélico, ya que la obra de Alejandro no tiene comienzo ni fin, permanece moviéndose en un estadio de quietud que inquieta.