Evoca Barnet a Merceditas Valdés

Evoca Barnet a Merceditas Valdés

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Escénicos, Miguel Barnet, rumba cubana, Homenaje
  • A sala llena el público acudió al Museo Municipal de Guanabacoa para escuchar los testimonios de Barnet sobre la extinta cantante. Fotos del autor
    A sala llena el público acudió al Museo Municipal de Guanabacoa para escuchar los testimonios de Barnet sobre la extinta cantante. Fotos del autor
  • A sala llena el público acudió al Museo Municipal de Guanabacoa para escuchar los testimonios de Barnet sobre la extinta cantante. Fotos del autor
    A sala llena el público acudió al Museo Municipal de Guanabacoa para escuchar los testimonios de Barnet sobre la extinta cantante. Fotos del autor
  • Manuel Rivero entrega a Barnet el calendario Aponte.  Fotos del autor
    Manuel Rivero entrega a Barnet el calendario Aponte. Fotos del autor

Desde el recuerdo, vivo aún, el escritor y etnólogo Miguel Barnet, trajo de vuelta a la figura de la desaparecida cantante de folclor cubana, Merceditas Valdés. El hecho aconteció en la velada inicial del 23 Festival Internacional de Raíces Africanas Wemilere 2016, celebrada este martes 22 de noviembre en el Museo Municipal de Guanabacoa, en la Capital.

El encuentro está dedicado a conmemorar los veinte años de la desaparición física de la Pequeña Ashé, como denominó el sabio mayor e investigador cubano Fernando Ortiz a Merceditas, el 130 aniversario de la abolición de la esclavitud y al continente africano.

Sitio, refugio y fomento de lo más autóctono de nuestras raíces. Una de las salas del museo se llenó de público para escuchar los testimonios de Barnet sobre la extinta cantante, a quien, por orientación de Ortiz, cuidaría junto a su esposo, el famoso percusionista cubano Guillermo Barreto, y de aquel grupo que ella fundara tan conocido por lo rumberos: Yoruba Andabo, según él “Ortiz mencionaba constantemente a Merceditas y a otros músicos y tamboreros como Jesús Pérez que formaron los inicios de los estudios folclóricos en Cuba, la muerte del sabio fue dolorosa para ella”.

El actual presidente de la UNEAC considera que Valdés fue una promotora natural de nuestras raíces. Cuando Ortiz llevó los tambores Batá a la Universidad de La Habana junto a ella y otros figuras del ámbito folclórico para ilustrar la música y las danzas yorubas fue todo un suceso, reveló Barnet, “fue todo un antecedente de lo que vendría después, años más tarde yo lo repliqué, fue una celebración que rememoró aquella cita histórica que Ortiz había hecho. A partir de aquí inicié una amistad con ella que duró toda la vida, fue entrañable, por eso no puedo hablar de ella como una persona del pasado, sino, como una persona de carne y hueso presente”.

Recordaría momentos de su muerte y el impacto en la población, tanto la religiosa como la civil: “ (...) me pidieron que cargara su féretro en el cementerio, allí se dieron sucesos increíbles: cantos, devotos en poseso, fue algo inaudito, se vio la cultura de la sangre y lo autóctono; ha sido uno de los grandes entierros de Cuba, no organizado políticamente, sino, espontáneamente, de carácter sociológico y de masas, Merceditas fue una persona muy amada y querida por el público y allí pude constatarlo”.

De sus cualidades vocales y artísticas también haría eco en su testimonio Barnet: “su talento habla por sí misma, sus facultades de canto fueron tremendas, voz pequeña pero muy bien timbrada, se destacó entre las otras, voz de dulzura, por eso es que Fernando la escoge para ilustrar sus conferencias antropológicas, poseía un registro amplio de cantos lucumíes, congos y yorubas”.

No dejo de señalar esa raigal fuente de la que bebió Merceditas: las popular, dada por la tradición de generación en generación, lo que hoy conocemos como grupos portadores: “se nutrió de fiestas de santos y de su barrio natal, Cayo Hueso, siempre la recordaré, ashé para su espíritu”, concluyó.

En la velada el antropólogo y profesor universitario Manuel Rivero, entregó a Barnet el calendario Aponte, realizado en homenaje a esa figura, iniciadora de nuestras luchas independentistas y sobre el cual propuso la realización de un monumento en su memoria: “está pendiente”; más adelante señaló: “se habla de los padres de la patria como Carlos Manuel de Céspedes y Joaquín Agüero pero no se hablan de los abuelos, esos fueron los cimarrones, aunque Aponte no fue cimarrón, era un hombre ilustrado, llevó una conspiración, significativa en nuestra historia, fue asesinado por las autoridades coloniales y por eso hay que recordarlo”.

La actuación del declamador Pedro Carlos, las exposiciones Lo Real y maravilloso, y Canto a Babalú, de los artistas Roberto Chile, Erick Olivera y Alexis Cardona, junto a la actuación de Pedro Carlos López y el grupo Irawo, constituyeron pinceladas culturales de este encuentro con lo más puro de nuestras tradiciones que seccionará hasta el 26 de noviembre.