Evocan aniversario 75 del natalicio de Josefina Méndez

Evocan aniversario 75 del natalicio de Josefina Méndez

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Escénicos, ballet, danza, Ballet Nacional de Cuba, Alicia Alonso, Josefina Méndez
  • La bailarina y maître Josefina Méndez. Foto: Cortesía del Ballet Nacional de Cuba.
    La bailarina y maître Josefina Méndez. Foto: Cortesía del Ballet Nacional de Cuba.

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una fecha muy significativa para el Ballet Nacional de Cuba (BNC), porque precisamente ese día —hace setenta y cinco años— vio la luz de la bóveda celeste la primera bailarina y maître Josefina Méndez (1941-2007), una de las cuatro joyas del ballet caribeño y universal.

Méndez, figura emblemática de la Escuela Cubana de Ballet (ECB), fundada por los maestros Alicia, Fernando y Alberto Alonso, se consagró en cuerpo, mente y alma durante más de medio siglo al arte de las puntas y a la enseñanza artística; por lo tanto, constituye —por derecho propio— un paradigma para las nuevas generaciones de bailarines.

En ese contexto festivo, se reseñó la fecunda trayectoria artístico-profesional y docente-educativa de Yuyi (como cariñosamente le decían allegados y admiradores). En 1948, a los 7 años de edad, comenzó los estudios de danza clásica, en la Escuela de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, con el maestro Alberto Alonso, y los continuó en la Academia de Ballet Alicia Alonso, con la dirección de Alicia y Fernando Alonso, Leon Fokine y José Parés, entre otros ilustres profesores.

En 1955, ingresó al hoy BNC, que dirige la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza; compañía con la que llevara su arte inimitable a infinidad de países europeos, asiáticos y americanos.

En escenarios locales y foráneos, desempeñó los más importantes papeles del repertorio clásico internacional, así como otros representativos del quehacer coreográfico de los más prestigiosos coreógrafos contemporáneos, tanto cubanos como extranjeros.

Recibió disímiles reconocimientos y galardones en eventos artísticos: Medallas de Bronce y Plata, (1964-65) en Varna, Bulgaria; Premio Estrella de Oro, (1970), en Paris, Francia; Premio Internacional del Arte Sagitario de Oro, (1976), en Italia; Medalla de Honor, en el VI Festival Internacional de Ballet (1981), en Lodz, Polonia.

En 1987, por su valioso aporte al arte latinoamericano le fue concedida la Medalla al Mérito Danzario que otorga el Consejo Brasileño de la Danza; en 1989, la Placa de Reconocimiento del Festival Internacional de Ballet de Chiclayo, Perú; y en 1995, la Placa de Reconocimiento de la Fundación del Ballet de Cali, Colombia.

Formada al calor de las sabias enseñanzas de Alicia y Fernando Alonso, desde muy temprano participó en la creación del método técnico-interpretativo, ético e ideo-estético que, en el orbe danzario, identifica a la ECB.

A principios de los años setenta de la pasada centuria, participó como maître asistente de la eximia ballerina en los montajes de los ballets Giselle y Grand pas de quatre, respectivamente, para el Teatro de la Ópera de París, y cuyos papeles protagónicos interpretara en calidad de Estrella Invitada.

En 1980, como colaboradora de Alicia, intervino activamente en el montaje de la versión de Giselle para el Teatro de la Ópera de Viena, Austria.

Valorada por la crítica especializada como una de las más relevantes figuras de las artes escénicas insulares, fue laureada con la Distinción Por la Cultura Nacional (1981), del Ministerio de Cultura de la República de Cuba; la Distinción Raúl Gómez García (1982), del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura; la Medalla Alejo Carpentier (1984), del Consejo de Estado de la República de Cuba; La Giraldilla de La Habana (1998), de la Asamblea Provincial del Poder Popular; y la Orden Félix Varela (1999), del Consejo de Estado de la República de Cuba.

El ISA le confirió la categoría docente de Profesor Titular Adjunto (1987), de la Facultad de Arte Danzario; la Academia de Ciencias de Cuba, la Medalla Fernando Ortiz (1988), y el Gran Teatro de La Habana, que desde enero último lleva el mítico nombre de Alicia Alonso, su Premio Anual (1992).

Recibió el Doctorado Honoris Causa en Arte Danzario (2000), del ISA; el Premio Nacional de Danza (2003), del Consejo Nacional de las Artes Escénicas del Ministerio de Cultura y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC); y la Legión de Honor en el grado de Caballero (2007), de la República Francesa.

Josefina Méndez permanecerá por siempre en la memoria poética de los cubanos y los amantes del buen arte danzario en cualquier parte del mundo, ya que una joya, tan auténtica y natural como Yuyi, brillará per se culom saeculorum. ¡Que así sea!