Fidel Castro: siempre oportuno ambientalista

Festival Internacional de Poesía de La Habana: 2018

Fidel Castro: siempre oportuno ambientalista

  • El discurso de Fidel en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente de Río de Janeiro de junio de 1992 es, hasta hoy el mejor, el más valiente, fundamentado, libre de la retórica y las boberías tan abundantes en grandes evento como ese. Foto tomada de Cubasí
    El discurso de Fidel en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente de Río de Janeiro de junio de 1992 es, hasta hoy el mejor, el más valiente, fundamentado, libre de la retórica y las boberías tan abundantes en grandes evento como ese. Foto tomada de Cubasí

En esta 22 edición del Festival de Poesía de La Habana auspiciado por el Centro Cultural CubaPoesía mucho recordaremos  al Fidel ambientalista, al que cuando muchos estadistas del mundo callaban ante los desastres ecológicos en el planeta, él se desvivía hablando, alertando sobre el inminente cambio climático, luchando por el supremo anhelo humano de hoy: un planeta más verde, sin intercambio desigual, que pague deudas ecológicas, ambientales pero, no externas…

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El discurso de Fidel en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente de Río de Janeiro de junio de 1992 es, hasta hoy, el mejor, el más valiente, fundamentado, libre de la retórica y las boberías tan abundantes en grandes evento como ese. Como decimos aquí, en ese marco ambientalista Fidel tocó fondo.

Pero, tengo una anécdota personal que retrata al Fidel ambientalista: corría el fundacional año 1959, recién se expropiaban los latifundios y, acompaño a Panchito Sevilla —mi jefe en la lucha clandestina contra Batista— a la Hacienda Cortina, antiguo feudo del político José Manuel Cortina, me ponen a custodiar un templo japonés repleto de valiosas piezas cuando, llegan tres vehículos, en el primero, Fidel y, en los otros Celia Sánchez y Antonio Núñez Jiménez y, al pasar por un árbol derribado frente al jardín, Fidel se baja del carro aún en marcha y muy enojado pregunta quién lo tumbó, Celia va y viene y, al fin trae al autor, soldado barbudo del ejército rebelde que lo derriba conduciendo un gran camión , Parado firme escucha el regaño de Fidel…

“Oye, que no se repita, un árbol es algo sagrado…”

“Sí, Comandante.”