Fuerza y Compás en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso

Fuerza y Compás en el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso

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Ballet de Lizt Alfonso
  • Espectáculo que incorpora nuevos elementos coreográfico-dramatúrgicos. Foto: cortesía del Ballet Lizt Alfonso
    Espectáculo que incorpora nuevos elementos coreográfico-dramatúrgicos. Foto: cortesía del Ballet Lizt Alfonso

Fuerza y Compás, con coreografía de la primera bailarina y maestra Lizt Alfonso, es el título del espectáculo que el Ballet Lizt Alfonso llevó este fin de semana a la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso.

La prensa internacional no ha escatimado elogios en calificar a Fuerza y Compás como uno de los espectáculos más aplaudidos que la emblemática compañía ha presentado, tanto en los escenarios locales como foráneos, y que ha sido muy bien acogido por los espectadores y la crítica especializada de los países que ha visitado, porque la impecable actuación de los bailarines hechiza, embruja, a los fieles admiradores con que cuenta la agrupación, tanto en el archipiélago cubano, como fuera de nuestras fronteras geográficas.

Dicho espectáculo incorpora nuevos elementos coreográfico-dramatúrgicos, ya que utiliza fragmentos de varias obras estelares que el Ballet Lizt Alfonso ha incluido en las giras que ha realizado —con éxito de público y  de crítica— por los cinco continentes, donde han exaltado a la cima de la montaña, no solo la cultura nacional, “escudo y espada de la nación cubana”, al decir del Comandante Fidel Castro Ruz (1926-2016), sino también el estilo fusión, que ese colectivo músico-danzario cultiva desde hace más de dos décadas.

El dominio de la técnica académica y la interpretación teatral, la sensualidad que irradian por todos y cada uno de los poros del cuerpo y el alma, así como el gracejo criollo que los danzantes les imprimen a los movimientos físicos que, en esta ocasión, se alejan de la exactitud matemática que los caracteriza en el proscenio, son expresión legítima de la excelencia artístico-profesional que identifica al Ballet Lizt Alfonso en cualquier lugar del orbe.

Por otra parte, habría que destacar la integralidad artística que singulariza a los bailarines, ya que lo mismo interpretan un palo de flamenco, una danza española, una rumba, patrimonio intangible de la Humanidad, o un ritmo cuyas raíces hay que rastrearlas en el mestizaje afro-hispano que, según el doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana, nos particulariza como nación y como pueblo.

Fuerza y Compás hizo vibrar de emoción al auditorio y a los colegas que cubrían esas funciones, porque los integrantes del Ballet Lizt Alfonso —con la forma tan peculiar de interpretar el estilo fusión, y la manera en que se entregan en cuerpo, mente y alma al arte danzario— ¡son puro fuego! No creo que nadie, en su sano juicio, sea capaz de negar esa realidad objetivo-subjetiva.