Gira del Ballet Nacional de Cuba por Centroamérica

Gira del Ballet Nacional de Cuba por Centroamérica

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Escénicos, ballet cubano, Alicia Alonso, BNC
  • Viengsay Valdés en Don Quijote.
    Viengsay Valdés en Don Quijote.

La prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, y el Ballet Nacional de Cuba (BNC) visitarán Costa Rica y El Salvador del lunes 20 de marzo al domingo 2 de abril próximos. La emblemática compañía cubana presentará un atractivo programa que incluye algunos de los mejores fragmentos de obras escogidas de su reportorio clásico.

En el Teatro Popular Melico Salazar, de San José, Costa Rica, se podrá apreciar los días 25 y 26 de marzo, en función doble, el segundo acto de Giselle, la suite de Don Quijote, y los pas de deux El corsario, El cisne negro [III acto de El lago de los cisnes] y Muñecos.

En el Teatro Presidente, de San Salvador, El Salvador, los días 31 de marzo y 1 de abril, la prestigiosa agrupación llevará a escena el segundo acto de Giselle, la suite de Don Quijote, y los pas de deux El corsario y Diana y Acteón.

Los papeles protagónicos de dichas funciones serán desempeñados por los primeros bailarines Viengsay Valdés, Anette Delgado, Sadaise Arencibia y Dani Hernández, las bailarinas principales Grettel Morejón y Ginett Moncho, y los danzarines Rafael Quenedit, Patricio Revé, Raúl Abreu, Claudia García y Ariel Martínez, secundados por solistas e integrantes del cuerpo de baile del BNC.

La versión coreográfica de Giselle, realizada por la eximia ballerina ha sido incorporada al repertorio de prestigiosas compañías internacionales. En 1966 Alicia Alonso recibió el Grand Prix de la Ville de París, en el IV Festival Internacional de la Danza, celebrado en el Teatro de los Campos Elíseos, por su versión coreográfica e interpretación personal del ballet romántico Giselle.

La versión cubana de la suite de Don Quijote, ballet estrenado el 26 de diciembre de 1869 en el Teatro Bolchoi de Moscú, e inspirado en un episodio de la famosa obra homónima de don Miguel de Cervantes Saavedra, se estrenó el 6 de julio de 1988, en el Gran Teatro de La Habana. Dicha versión incluye la escena en que llegan los toreros a la plaza de una aldea de Castilla; entre ellos, viene el andaluz Espada con su amante Mercedes. El baile de la pareja contagia a todo el pueblo. Se incorpora a la coreografía el famoso grand pas de deux, en el que Kitri (Quiteria) y Basilio, los protagonistas, danzan el día de sus bodas.

El ballet El corsario se estrenó en la Ópera de París en 1856, con coreografía de Joseph Mazilier y basada en el poema de Lord Byron. Aunque la partitura de la obra pertenece al maestro Adolphe Adam, el actual pas de deux, añadido por el maestro Marius Petipa en 1899, utiliza música del maestro Riccardo Drigo.

El cisne negro, pas de deux del III acto de El lago de los cisnes, corresponde al encuentro entre Siegfried y Odile (cisne negro), personaje maligno que intenta seducir al príncipe para lograr que traicione a la princesa Odette (cisne blanco).

Alberto Méndez recibió por su ballet Muñecos, con música del maestro Rembert Egües, en 1978, el Premio de Coreografía en el Concurso Internacional de Ballet de Japón, y el Premio Nina Verchinina en la República Federativa de Brasil, en 1984. Esa obra lleva al proscenio el eterno tema de los muñecos que adquieren vida durante la noche, vigente desde los inicios del teatro; en esta ocasión, con una muñeca típica cubana y el universal soldado de plomo. Un rayo de luna y la fabulación facilitan la vida y el amor. Pero el resplandor de la magia llega a su fin, y solo la nostalgia queda en el espacio.

En 1844, el maestro Jules Perrot creó Esmeralda, ballet con música del maestro Cesare Pugni, inspirado en la novela Nuestra Señora de París, del célebre escritor francés Víctor Hugo. En 1886, el maestro Marius Petipa realizó una nueva versión, con música de Drigo, y agregó varios bailables. Uno de ellos fue el pas de deux Diana y Acteón, que muestra la rivalidad que existía entre esos famosos personajes mitológicos, en el arte de la caza.

Estoy seguro de que las figuras insignia que participarán en esa gira por esas naciones hermanas y llevarán esas obras a las tablas, demostrarán —en los coliseos centroamericanos donde actuarán— la excelencia artístico-profesional que los identifica en cualquier escenario local o foráneo, y cómo y en qué medida han crecido desde los puntos de vista humano y espiritual. Por otra parte, sabrán colocar al ballet cubano en el sitio de honor que —por derecho propio— se ha ganado en las casi siete décadas de creada la legendaria Escuela Cubana de Ballet, dignamente representada por los maestros Alicia, Fernando (1914-2013) y Alberto Alonso (1917-2007).