Homenaje a tres íconos de la música cubana y universal

Homenaje a tres íconos de la música cubana y universal

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Reinas de cubanía, organizado y dirigido por Ángel Manuel, miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), es el título del espectáculo dedicado a evocar la memoria de Celina González (1928-2015), la reina de la música campesina, Celeste Mendoza (1930-1998), la reina del guaguancó, y Celia Cruz (1925-2003), la guarachera de Cuba y reina de la salsa.

La conducción de ese emotivo homenaje a tres glorias de la cultura cubana y universal estuvo a cargo de dos ases de la locución insular: Rosalía Arnáez, expresidenta de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la UNEAC, y Pedro Martínez Arcos, quien —junto con el locutor Marino Luzardo— conduce el espacio vespertino Mediodía en TV.

Rosalía y Pedro le ofrecieron al auditorio pinceladas de la fecunda trayectoria artístico-profesional de Celina, Celeste y Celia, para satisfacer las necesidades cognoscitivas y espirituales de una parte de los espectadores, quienes no pudieron ver actuar —en vivo y en directo— a esas tres gemas del pentagrama sonoro antillano y mundial.

Al comienzo, en los intermedios, y al final de la función, el público pudo escuchar y disfrutar las voces únicas e irrepetibles de esas tres cantantes, caracterizadas —fundamentalmente— por la raigal cubanía que las identificara en cualquier escenario nacional o foráneo.

Los vocalistas convocados por Ángel Manuel para cantar los números antológicos popularizados, en la mayor isla de las Antillas, y fuera de nuestras fronteras geográficas, por Celina, Celeste y Celia, fueron: Amparo Valencia, Arlenys Rodríguez, Ernesto Pedroso, Fefita Hernández, Leonor Zayas, Magaly González (guajira de Chambas), y Rosa Moret, quienes —si bien en la medida de sus registros vocales— respetaron el estilo de interpretar los números incluidos en el programa, y que distinguían y distinguen a esas tres grandes divas de la canción cubana, no se puede negar el hecho de que las voces y el estilo de Celina, Celeste y Celia, eran, son y serán inconfundibles.

Por otra parte, habría que referirse, necesariamente, a la actuación especial del transformista que le prestó voz, piel y alma a la Reina del guaguancó. Tal impactó causó en quienes colmaban el Coliseo de Centro Habana que lo premiaron con una cerrada ovación. En mi opinión, fue una de las actuaciones estelares que hizo vibrar de emoción a los concurrentes a ese merecido agasajo.

Con respecto a la agrupación acompañante, no podría dejar de señalar la excelencia artístico-profesional de los percusionistas, quienes se destacaron —fundamentalmente— en el acompañamiento, con tumbadora, bongó y cencerro, a los géneros genuinamente cubanos: guaguancó, guaracha y son, que Celina, Celeste y Celia llevaran a toda Cuba, así como a otras partes del orbe.

El resto de los integrantes del Coctel Cubano, cuyo representante es el locutor y periodista Manuel Martínez Tamayo, desempeñaron una función “clave” en el acompañamiento musical a los vocalistas.

Por último, un señalamiento crítico, que no es imputable al director, a los cantantes, ni a la agrupación musical, y que puso en peligro la indiscutible calidad técnica y estético-artística del espectáculo: el audio, ya que —al principio— la voz de la vocalista que abrió la función apenas era audible por el micrófono.

Por lo demás, expresarle mi más sincera felicitación a Ángel Manuel por haber hecho realidad ese tributo de cariño, afecto y respeto a la memoria de Celina González, Celeste Mendoza y Celia Cruz, quienes vivirán eternamente en la memoria poética del pueblo que las vio nacer y crecer desde todo punto de vista.