Identidad, cultura y comunidad

Arte del Fuego

Identidad, cultura y comunidad

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  • La novel compañía de música y danzas afrocubanas que dirige Neivis Mora. Fotos del autor
    La novel compañía de música y danzas afrocubanas que dirige Neivis Mora. Fotos del autor

En un encuentro efectuado hace poco entre la Comisión Permanente de Cultura Comunitaria, Patrimonio y Tradiciones de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y representantes del Ministerio de Cultura, el Consejo Nacional de Casas de Cultura, el Sindicato de los Trabajadores de la Cultura, y varios organismos, organizaciones y personalidades del sector de todo el país, se hizo un llamado a proteger el tejido social de las comunidades y se alertó sobre las problemáticas que pueden existir en los barrios marginales donde es necesario un trabajo más intenso y sembrar en ellos semillas fuertes para afianzar la identidad y cultura del país.

Se trata, dijo el escritor y etnólogo Miguel Barnet, presidente de la UNEAC, de un gran reto para todos los que se dedican a esta noble labor. “Vamos a llevarle lo más valedero de nuestra cultura, la buena literatura, la música, la danza”.

En concordancia con esos planteamientos, desde hace varios años la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (Acaa) en Matanzas, exhibe resultados alentadores en su recurrente labor de extensión cultural hacia las comunidades, como medio de trasformación del ciudadano y su entorno. Muestra de ese interés se evidencia en los eventos de carácter nacional e internacional convocados por esa institución, entre ellos Puro Arte y Arte del Fuego, este último realizado hacia finales del pasado año con una interacción sin precedentes con pobladores del campo y de la ciudad.

Aunque no constituye objetivo central de su trabajo, que como se sabe consiste en la organización, superación y promoción de los artesanos artistas, la Acaa en la región matancera convierte cada uno de sus proyectos culturales en un puente hacia los barrios, sobre todo dirigido a los jóvenes, para los que concibe buena parte de sus iniciativas, entre ellas —vale apuntar al margen— los espectáculos realizados los viernes y sábado en la azotea de esa entidad situada en la céntrica calle del Medio, donde cada noche concurren unos mil muchachos, en su mayoría adolescentes.

En aquella memorable reunión efectuada en la UNEAC se resaltó que aún existe insuficiente nivel de preparación en algunos artistas y creadores que participan en el trabajo cultural comunitario, mientras que los medios de comunicación masiva no siempre divulgan lo suficiente las experiencias más exitosas que pudieran devenir referencia para el país. Arte del Fuego, protagonizado por destacados artífices de toda la nación, entre ellos relevantes figuras de la plástica nacional —algunas de ellas Premios Nacionales—, pasó prácticamente inadvertido, y de sus resultados poco se supo.

La Bienal, organizada con la colaboración del Consejo Provincial de las Artes Visuales, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos y la gerencia de Habana Club, tuvo como sede principal la finca Coincidencia, más conocida como finca de los Correa, en Jovellanos, donde radica uno de los proyectos socio-culturales más significativos del país, en el que han encontrado trabajo y estudio 12 familias. Aledaña a esa área se hallan varios caseríos cuyos moradores han experimentado allí sus primeras citas con el arte.

El convite igualmente se extendió a la Academia Profesional de Arte; el ya mencionado centro de altos estudios; la Finca Luna, cerca de Coincidencia, donde existe otro proyecto similar; y la Casa Social de la Acaa en Matanzas, fastuosa sede donde además de espectáculos musicales, pasarelas y conferencias—con entradas libres que también aglutinaron a cientos de personas  en cada jornada— quedó inaugurada una confortable galería de arte con piezas realizadas por creadores de Canadá, Estados Unidos y los nacionales participantes en la bienal, entre ellas las de los maestros Ernesto García Peña, Manuel Hernández, Flora Fong y Eulises Niebla, entre otros.

Arte del Fuego llevó hasta disímiles predios valiosos espectáculos protagonizados por reconocidas figuras de la música, la danza, el diseño de modas, la fotografía, y la pintura, amén de algunos talentos locales; mientras que en torno a las ceremoniales labores relacionadas con el variopinto proceso de creación de la cerámica artística, se creó un festín que en algunas ocasiones llegó a concentrar a más de 150 personas, entre los artífices participantes, los espectadores de la zona y otros invitados provenientes de la ciudad de Matanzas, cifra similar a la de los asistentes a los espectáculos artísticos realizados todas las noches en la hacienda.

El presidente de la Acaa en Matanzas, el artista Antonio Pérez Marrero, Tony, uno de los más entusiastas promotores de estos proyectos dirigidos a la comunidad y al pueblo en general, afirmó que la bienal, además de estimular la producción de cerámica artística de manera sostenible, tiene como fin establecer un diálogo con el medio ambiente, además de facilitar y promover su intención sociocultural, pues cada participante en ella realizó una pieza que se emplazará en lugares donde interactúen con el público, tales como parques, escuelas, hospitales y otros sitios comunitarios.

Entre las figuras de prestigio que participaron en Arte del Fuego se encuentran, además de artesanos artistas y creadores de la plástica de varias provincias, el canadiense Arno Barbet, quien realizó una exposición de fotografías sobre detalles de las manos en la creación de cerámicas, expuesta en la sede de la Acaa; así como los cantautores Tony Ávila y Adrián Berazaín. También actuaron las compañías de música y danzas afrocubanas Los Muñequitos de Matanzas, y Legado, que dirige Neivis Mora.

Del talento local se presentaron el trío Los Caña, y dos repentistas de la Casa Naborí, de Limonar. Ovacionadas asimismo fueron las pasarelas de las premiadas diseñadoras de vestuarios Mariela Alemán y Raquel y Karla Espino, además de las de Jorge L. Cristo y Juan C. Jiménez, amén de los atuendos diseñados por los artistas Mercedes Tápanes, quien lo hizo asistida por el aquilatado grupo Danza Espiral, que dirige la maestra Lilian Padrón. Todos ellos acompañados por los excelentes audio y diseños de luces de Fiesta Atenas, grupo que tutela Juan J. Fumero (JJ).

Cada uno de estos colectivos artísticos expuso sus creaciones auténticamente cubanas, muchas de ellas —como las de Los Muñequitos…, Legado y Danza Espiral, recreadas en la herencia cultural de la nación.

Arte del Fuego, en su quinta edición, vino a corroborar su rol como auténtica expresión de la cultura cubana especialmente dirigida a las comunidades, en defensa de la nación y del patrimonio, mediante acciones que potencian nuestra identidad.