Inicia sesiones Coloquio Nacional de Narrativa

Inicia sesiones Coloquio Nacional de Narrativa

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Escritores, narrativa cubana, sala Villena, UNEAC
  • Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro
    Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro
  • Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro
    Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro
  • Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro
    Instantáneas de la primera jornada del Coloquio Nacional de Narrativa. Fotos: Héctor Navarro

Con el panel “Internet, el escritor y la escritura de ficciones” inició ayer en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC el Coloquio Nacional de Narrativa dedicado al gurú de la literatura cubana Salvador Redonet Cook (1946-1998) y al narrador Alberto Rodríguez Tosca (1962-2015).

Integrado por los panelistas Carlos Zamora, Yoss, Amhel Echevarría y J.R. Fragela, bajo la conducción de Raúl Aguiar, el evento se concentró en los desafíos que tienen los lectores y escritores cubanos ante las posibilidades ofrecidas por Internet y el cambio, el paradigma que la misma genera. Ni los lectores ni los escritores somos los mismos, esperemos que para bien, coincidieron.

Cómo se escribe y se lee a partir del acceso a las nuevas tecnologías, Internet como plataforma que ayuda a visibilizar la creación; la comercialización de la obra mediante la interacción con editoriales y editores extranjeros, y los nuevos conceptos de la literatura y el escritor como la escritura colaborativa y el texto tridimencional, centraron la atención y el debate.

Otros puntos que integraron la agenda de discusión fueron la problemática de cómo proteger los derechos de autor en este nuevo escenario, el acceso gratuito a participar sin exclusión en los concursos literarios en el extranjero a través del correo electrónico y el hecho de que en las redes sociales se toman decisiones que influyen y a veces hasta deciden nuestro destino.

En las intervenciones salió a relucir no temerle a esa gran autopista de la información. Si bien no todo lo que aparece en la plataforma digital es verdad, pero los lectores están dispuestos a creérselo, si es cierto que lo que se impone y sobresale no siempre viene asociado a la calidad, no estaría de más recordar que en el formato impreso no ha sido diferente, señaló Yoss.

Por su parte Fragela añadió que no es la conectividad lo que facilita un verdadero acceso a Internet sino la interacción, algo que continúa siendo una limitación que afecta una apropiación eficaz del uso de las nuevas tecnologías. En todo caso lo importante es la literatura en sí, no el formato en que la divulguemos. Ni la tecnología ni los nuevos soportes son suficiente para legitimar la obra literaria, dijo.

La posibilidad de tener acceso a libros que nunca imaginamos leer, de confrontar criterios de lecturas, de publicar más sin esperar largos años, es un beneficio innegable. Ahora nos enfrentamos a otro dilema: escribamos lo que escribamos, publiquemos lo que publiquemos, quién lo leerá, acotó Aguiar.

Algo queda claro: la tecnología no va a esperar por nadie, de ahí que no vale nada quejarnos de la poca banda ancha ni de que aún estamos en el paleolítico inferior, señaló Ahmel. Tenemos que buscar alternativa, burlar cercos. Alguien de arriba dijo que aún no estamos listos para el futuro, pero este llegará independientemente de que estemos listos o no, así que vayamos por él, alertó.

El evento coordinado por el escritor Alberto Guerra, presidente de la sesión de escritores de la UNEAC, se extenderá hasta el jueves 31 de marzo, e incluirá dos paneles más: “El cuento que se escribe y publica hoy” y “La novela que se escribe y publica hoy”, donde se prevé la participación, entre otros, de Francisco López Sacha, Laidi Fernández de Juan, Sergio Cevedo y Elaine Vilar.