José Martí sobre el vehículo de expresión: literatura sobre literatura

José Martí sobre el vehículo de expresión: literatura sobre literatura

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Escritores, poesía cubana, José Martí, Ismaelillo
  • El poema está compuesto por versos heptasílabos y pentasílabos.
    El poema está compuesto por versos heptasílabos y pentasílabos.

El poema A la palabra fue concebido en el cuaderno manuscrito Ismaelillo. Allí ocupa las páginas 10 y 11, y tentativamente se le ha fechado como de 18811. El estudio métrico del texto2 revela una nueva curiosidad, y como algunos textos del Ismaelillo, este adopta la modalidad de la seguidilla simple –versos heptasílabos de rima libre en primero y tercero, y versos pentasílabos con rima asonante en segundo y cuarto.

Desde el título, con eminente carácter metafórico, se logra el redondeo de lo analógico, la ilustración de un pensamiento que toma como punto de partida un elemento nucleador, cual extensión cognoscitiva del hombre, emparentándola con los más disímiles estratos de la naturaleza, para hacerla volver nuevamente, y a manera de culminación de ciclo, al hombre:

Alma que me transportas:
Voz desatada
Que a las almas ajenas
Llevas mi alma:

Cinta, cinta de fuego
Que pura y rauda
A los sueltos humanos

Alegras y atas;
Pastora, pastorcilla
Enamorada,

Que junto al blanco y húmedo
Rebaño canta,
Árabe, árabe fiero
Que en su dorada
Hacanea parece
Volante llama;

León, león rugiente
De la montaña
Que como alud de oro
Al valle baja,

Y en el villano impuro

La garra clava,

Y en el dormido alumbra

El sol del alma;

Lira, lira imponente
En la más alta
Cúspide de la tierra
Serena, alzada,

En dos troncos de robles
Corvo las blandas
Cuerdas mordiendo, y trenzas
De rosas blancas
De lo hilos sonoros
Sueltas al aura,
Cantando con pasmosas
Hercúleas cántigas,
De los dioses del cielo

Y tierra hazañas,
Y en himnos sin medida,
Como las almas,
Esparciendo a las nubes
La esencia humana
Que en lento giro asciende
De la batalla;

Al leer el poema, pudiera hablarse también y a un tiempo, de síntesis y amplificaciones analógicas. Todas las imágenes son equiparables a la palabra, y de cada una de ellas se deriva una complejidad, y relaciones de ambivalencia e interdependencia.

En la primera imagen del poema la palabra se equipara al alma. Ambas tienen como función trasmitir y difuminar la esencia humana. El alma: lo que se esfuma a la vez que reproduce, la huella del vacío, lo que en un intento de apresar la objetividad es subjetivo. La condición eminentemente atributiva del poema pudiera enmascararse en las primeras lecturas, solamente puede ser percibida al contemplar las series de metáforas encabalgadas que recorren a esta especies de visiones3 —realidad “observada” por la mente del poeta— que irrumpen en el texto sin que haya mediado algún tipo de transición lógica o enunciado que las justifique.

El sentido de la evidencia lo corrobora el hecho de que en el borrador de dicho poema, publicado en Poesía Completa de José Martí, Centro de Estudios Martianos, La Habana, 1985, p. 186, hay varios dibujos que lo ilustran : un león, una lira sobre un monte, dos troncos curvos que forman una lira.

Las metáforas sencillas al inicio, bimembres o unimembres “alma”, “voz desatada”, “cinta de fuego” se van adjetivando, hacen gala de la subordinación, se encadenan en una misma visión a manera de aparentes paisajes independientes, algunos de marcada influencia modernista4, otras, romántica5.

Es evidente que el poeta concibe desde el instinto de la transición. La palabra siempre es asociada en el texto a imágenes raudas, imágenes donde prima el movimiento, la capacidad de cambio, de ascenso, de vuelta en espiral, del ciclo que posee la palabra, condición transgresora y metafísica, capacidad de esbozar una totalidad a través de la antítesis (descenso/ascenso; transmisión a su igual, relaciones de horizontalidad-verticalidad; dependencia / elevación).

Así se aluden las potencialidades de la palabra a través de una larga gradación de atributos yuxtapuestos, sin descuidar —más en el caso de Martí— la sugerencia de los valores éticos: la capacidad de redención de la palabra. Se indica, además de la primera función del lenguaje: la comunicación, a su función de elevación del espíritu, en el ensanchamiento de la imagen por medio del canto, contenidos en él, las capacidades armónicas y creativas del lenguaje6 cualidad que es aludida en dos ocasiones a través de imágenes relacionadas, pero concretamente diferentes

El poema, en su arranque visionario y de semejanzas, acoge espiras horizontales: cada metáfora es ella a la vez que “la palabra”, en el mundo, se trenza y se significa. Se equipara. De un atisbo nace el todo.

 A la palabra es uno de los ejemplos de la búsqueda incesante de correspondencias del poeta, quien nos transporta de un universo a otro y persigue también una coherencia otra, al tiempo que aporta vigor a la imagen. Uno de los temas, de cierta forma presente en el texto, es el amor a la naturaleza.

La conjunción de lo objetivo y lo subjetivo en Martí “se basa en el establecimiento de una incesante analogía entre los fenómenos del mundo natural y los del dominio espiritual; de tal manera que aquellos condicionan la manifestación de estos, a la vez que determina su expresión literaria7”. Martí cree, como Emerson, que la naturaleza siempre ostenta los colores del espíritu.

La conjunción de ambos planos responde a una concepción radicalmente integradora, y por lo mismo de orientación dialéctica del fenómeno humano, que el positivismo había sometido a una dependencia casi mecánica, y de oculta filiación determinista, respecto de la insuficiente filosofía de la naturaleza elaborada por la época8.

1“En cuanto al poema “A la palabra”…lo consideramos más bien contemporáneo del Ismaelillo que relacionado con el proceso formal de su gestación”. Fina García Marruz. “En torno al Ismaelillo”, Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, no. 10, 1987, p. 79.

2 “Esta estrofa predominante en la poesía popular y en los autores del Siglo de Oro cae en desuso en el neoclasicismo y el romanticismo, que prefiere la seguidilla compuesta, más artificiosa: 7- 5-7-5-5-7-5, con rima consonante o asonante. Martí devuelve la seguidilla a su forma original”. Guillermo Rodríguez Rivera. Ob. Cit. p. 30.

3 La visión ha sido sabiamente definida por el poeta italiano Valerio Magrelli como la “Ora serrata retinae” .Ver “Valerio Magrelli”, Revista Cuadernos Hispanoamericanos, no. 573, marzo de 1998, Madrid, España, p.117.

4 “Árabe, árabe fiero / Que en su dorada / Hacanea parece / Volante llama”. “León, león rugiente / De la montaña / Que, como alud de oro / Al valle baja”. Por excelencia imágenes ambarinas y exóticas.

5La imagen final de la lira, que entona cántigas de los dioses del cielo y tierra hazañas y esparce “a las nubes / La esencia humana, / Que en lento giro asciende / De la batalla”, donde se observa la “superioridad del sentimiento sobre la razón.

6La palabra es por extensión -como metáfora- poesía y creación. La poesía es la conjunción del hombre y la palabra.

7Emilio de Armas. “Ismaelillo: versos unos y sinceros de José Martí”, en Anuario del Centro de Estudios Martianos, La Habana, no.4, 1981, p. 66-67.

8-Idem