Juan Formell en el 2019

Juan Formell en el 2019

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Músicos
  • Por eso hoy, a 50 años de la creación de Los Van Van seguimos pensando que, la mejor manera de enfrentar otro bloqueo más feroz y persistente, es seguir viviendo con alegría y con tenacidad. Fotos Pepe Cárdenas
    Por eso hoy, a 50 años de la creación de Los Van Van seguimos pensando que, la mejor manera de enfrentar otro bloqueo más feroz y persistente, es seguir viviendo con alegría y con tenacidad. Fotos Pepe Cárdenas
  • Por eso hoy, a 50 años de la creación de Los Van Van seguimos pensando que, la mejor manera de enfrentar otro bloqueo más feroz y persistente, es seguir viviendo con alegría y con tenacidad. Fotos Pepe Cárdenas
    Por eso hoy, a 50 años de la creación de Los Van Van seguimos pensando que, la mejor manera de enfrentar otro bloqueo más feroz y persistente, es seguir viviendo con alegría y con tenacidad. Fotos Pepe Cárdenas

Juan Formell, el rey del son y la salsa cubana cumplió el 1º. De mayo cinco años de fallecido, en este V centenario de La Habana, será muy recordado el 2 agosto en la celebración del aniversario 50 de su orquesta Los Van Van.
Quizás hubiera sido bueno unir esa gran fiesta al centenario del Benny Moré, su máximo paladín musical. Cuando Benny Moré andaba por la bohemia de La Habana, Juan Formell gateaba en su casa en el barrio de Cayo Hueso. Ya con unos años más, escuchaba al Benny en la radio de su padre, mientras hacía arreglos musicales.
Formell vivió 72 años, lo suficiente como para dejar una huella musical para siempre, uno de sus músicos Edmundo Pina, quien estuvo mucho tiempo muy cerca dentro de la orquesta me dice que “el genio de Juan Formell nunca se llegará a comprender en toda su magnitud”.
Nació con ese don, casi inexplicable, ni siquiera su padre llegó a comprender el genio musical que era Juan Climaco Formell. Baste decir que su padre Francisco fallece en 1964, Juanito solamente tenía 22 años y, todavía faltaban cinco años para que su hijo formara la orquesta más famosa de los tiempos de la Revolución cubana.
Me dijo Juan Formell para el libro que yo le escribí: “En 1964, yo estaba en la Banda de la Policía Nacional, ni siquiera sabía que iba a ser de mi vida, más bien andaba a la deriva, estaba en busca de un lugar bajo el sol. De la Banda de la Policía, pasé a trabajar en un combito de Gonzalo Rubalcaba, el padre del gran pianista Gonzalito. Ese combo se presentaba en el club Barbarán, en la calle 26, frente al Zoológico. Es ahí donde conozco a mi primera esposa Naty, con la que tuve tres hijos. Un poco después paso a tocar el bajo en la orquesta del cabaret Caribe del hotel Habana Libre, dirigido por Juanito Márquez y Carlos Faxas. Aquel show titulado Madame pa´cá, finalizó en 1967 y, como el destino me perseguía, fui a parar a la orquesta de la Revé. Mi esposa me dijo: “! ¡Y eso qué es!”. Es en la Revé donde asumo el concepto de las charangas y, de esa manera comienza mi vida de músico bailable. Ahí comienza la historia. Eran tiempos difíciles, las dificultades me perseguían también; pero decía un gran escritor que donde te pierdas, ahí mismo encuentras tu propia solución, por eso siempre hay que tener paciencia que todo llega como decía el chino Chan Li Po”.
Sabemos los trabajos que Formell pasó para crear su propia orquesta, conseguir los instrumentos prestados o regalados. Los trabajos que pasó en los cañaverales donde se albergaba para tocar en la zafra de 1970, la de los Diez Millones.
Después vinieron todos los avatares que conllevan una orquesta, en una etapa de bloqueo total, de incomprensiones de sus letras y de su nueva música. Hoy, a la distancia de los años, no podemos comprender cómo Formell pudo atravesar triunfalmente tantos problemas y obstáculos.
Hizo una verdadera proeza, aunque hay que decir que no solamente fue él, también todos sus músicos, todas las orquestas. Sin embargo, Cuba bailó y bailó muy bien con su música alegre y divertida, siempre contra viento y marea.
Por eso hoy, a 50 años de la creación de Los Van Van seguimos pensando que, la mejor manera de enfrentar otro bloqueo más feroz y persistente, es seguir viviendo con alegría y con tenacidad. Nada es imposible, decían los músicos de Los Van Van y demostraron tanto como se propusieron.
Ahora que se remozan Los Jardines de La Tropical (un complejo ecológico y fastuoso de la música bailable), aprovechemos todos esos salones bailables que eran decenas y decenas, y llenémoslo de música y bailemos y cantemos como decía aquella orquesta llamada La Sublime: “Pero olvidemos al mundo, / que al fin no tiene importancia, / bailemos con la Sublime, / hasta que se acabe el mundo/”.