Juan Pérez de la Riva, escuela de la historiografía cubana

Juan Pérez de la Riva, escuela de la historiografía cubana

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historia de Cuba, Biblioteca Nacional José Martí
  • Dr. Eduardo Torres Cuevas. Foto de la autora
    Dr. Eduardo Torres Cuevas. Foto de la autora
  • Juan Pérez de la Riva. Foto de la autora.
    Juan Pérez de la Riva. Foto de la autora.

Al acercarse el aniversario 105 de natalicio del historiógrafo y polígrafo Juan Pérez de la Riva, todos sus amigos, educandos y consultantes de sus múltiples ediciones, desean reconocer la meritoria obra de su vida.

Eduardo Moisés Torres Cueva, historiador, Director de la Biblioteca Nacional de Cuba y miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba,en una ocasión expresó que Juan Pérez de la Riva ayudó a comprender que la Historia sabida por nosotros era apenas una pequeña porción de la Historia por conocer, y que no estaba concluida, por ello el sitio web de la UNEAC, en entrevista, nos muestra los eternos logros de una figura determinante para entender el presente que nuestros antecesores forjaron.

¿Cuáles fueron los principales aportes de Juan Pérez de la Riva a la historiografía cubana?

“Pérez de la Riva significó una verdadera revolución dentro de los estudios históricos, como lo fue también Manuel Moreno Fraginal; él llegó en un momento en el que su producción historiográfica cambió muchos de los modos de trabajar, las concepciones, los temas, las ideas con que la historiografía tradicional cubana, muy marcada por el positivismo, había investigado la historia. En realidad era un creador, no era que estos estudios los incorporara para repetirlos, sino que fueran parte de la creación de sus propios métodos; ante la problemática cubana él tuvo que crear sus propias investigaciones”.

¿Quién fue Juan Pérez de la Riva para los historiadores?

“Cuando se habla de escuelas, a veces se ve una institución, la escuela a veces es una persona y Juan fue una escuela para todos nosotros; su estilo, sus trabajos y su centro radicó siempre en la Biblioteca Nacional de Cuba. Fue director de la Revista de la Biblioteca, y es una de las mejores etapas de la revista, porque exigía para publicar allí trabajos verdaderamente investigativos, y que aportaran”.

¿Qué aprendió de Juan Pérez de la Riva?

“Aprendí de Pérez de la Riva que el documento no habla por sí solo, al documento hay que interrogarlo, y las preguntas que tú le haces al documento que tienes delante, por lo general, están asociados a la cultura del interrogador”.

¿Cómo era el carácter de Juan Pérez de la Riva,que lo llevó a ser un gran historiógrafo?

“Pérez era implacable, eso también hay que decirlo, de un carácter fuerte, yo diría que difícil, pero al mismo tiempo extraordinariamente amable, era esa combinación de defender un criterio con fuerza e incluso de difícil acceso cuando estaba en determinada etapa de trabajo; al mismo tiempo con una calidad humana, que lo hizo no solo ser uno de los grandes hombres que introdujo cambios sustanciales en el modo de hacer la Historia de Cuba, sino que introdujo también el rigor a la hora de trabajar”.

¿Qué recuerda de Juan Pérez de la Riva?

“Yo recuerdo sobre todo las tardes, cuando la gente terminaba la universidad, que veníamos para la Sala Cubana, pero allí las tertulias muchas veces no se hacían, eran verdaderas tertulias en el cubículo que tenía Pérez de la Riva aquí en la Biblioteca Nacional; lleno de libros, de folletos, papeles…allí se discutía de lo humano a lo divino. En todas las interrogantes que surgían, todas las polémicas que surgían en torno a la historiografía, la voz de Juan fue crucial, porque él era de una cultura extraordinaria”.