Kcho no leva anclas de su sueño

Kcho no leva anclas de su sueño

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Plásticos, Cienfuegos, artes visuales, exposición
  • El artista en la apertura de su muestra personal durante la X Feria de la Estampa de Cienfuegos. Foto del autor
    El artista en la apertura de su muestra personal durante la X Feria de la Estampa de Cienfuegos. Foto del autor

La conquista de la esperanza (2008), pieza que, amén de integrar la exposición personal Anclado por un sueño, sirve de pórtico promocional de la misma, supone summun ideico de la cosmovisión artística, pero sobre todo humana, ideológica de Alexis Leyva Machado, Kcho.

Dicha litografía —cubierta del libro La conquista de la esperanza, diarios de campaña de Ernesto Che Guevara y Raúl Castro Ruz, 2 de diciembre de 1956-19 de febrero de 1957— representa una oda a la resistencia y la preservación de los ideales desde la certeza del valor de la historia y los objetivos de la lucha; más allá de los bandazos o entorpecimientos que las quimeras encuentran en sus sendas, merced a la inquina de potencias y amanuenses reacios a la otredad política.

Las cinco palmas legendarias de la Sierra Maestra parecen levantar a los cielos en tal obra a un yate Granma devenido sentido, origen y razón para perseverar en la vigencia posible de un credo cuyo cordón umbilical lo une al vientre bendito de la soberanía nacional.

Visto con ojerizas por nihilistas, “apolíticos”, “centristas” y plattistas, externos e internos, el firmante de ese otro tributo a la cubanía titulado Carrousel siente su fe. Su ejecutoria respalda la aseveración. Igual su postura, compromiso, solidaridad y sentido cívico para con los suyos. Ni la ternura ni el amor pueden levantarse mediante puestas en escenas, porque lo más fácil de detectar por los blancos de las devociones son las falsías interpuestas a la pasión.

Kcho dijo una vez algo que no he olvidado y creo que de alguna manera enhebra la rueca con la cual trenza su hilatura vital: “soñar es la única regla para creer y crear”. La muestra visual Anclado por un sueño (inaugurada cual parte de la X Feria de la Estampa en el Centro Provincial de Arte, donde permanece en cartel), confiere el estatuto de certeza al aserto del creador.

Contentiva de una treintena de trabajos del artista pinero integrante de la UNEAC —además de litografías, muestra xilografías, serigrafías y calcografías— la exposición personal constituye, según las propias palabras de su gestor, una deuda de muchos años con el pueblo y los creadores de la Sociedad Gráfica de Cienfuegos, entre los más activos del país en su consideración. Aprovechó el momento para ponderar la Feria de la Estampa en tanto certamen activador del desarrollo del grabado en la Isla, además de subrayar su consolidación como uno de los más importantes para el desarrollo profesional de la disciplina.

Insertado desde 1995 en los más exigentes circuitos de arte contemporáneo del planeta, el artista de 46 años no solo dialoga con su gente e historia, sino también con los azares de un mundo contemporáneo a cuya iniquidad e injusticia pareciera pedir coto ahora mismo desde Lampedusa, donde su Cristo del Mediterráneo de 3,6 metros de altura y 2,75 metros de ancho regalado por Raúl al Papa Francisco está justamente recabando cuanto siempre abogó el creador: la posibilidad de permitir el sueño.