Ketty Blanco y Geovannys Manso en Aire de luz

Ketty Blanco y Geovannys Manso en Aire de luz

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Escritores, Aire de Luz, poesía, Centro Cultural Dulce María Loynaz
  • Un espacio tan valioso como Aire de Luz, conducido por Basilia Papastamatiu, requiere de una promoción más efectiva.
    Un espacio tan valioso como Aire de Luz, conducido por Basilia Papastamatiu, requiere de una promoción más efectiva.

Se trata a todas luces, como preconiza un amigo entrañable, de la defensa del pequeño espacio. Como otras tertulias por el estilo donde se invitan a uno o dos poetas, Aire de Luz se arriesga a tener unas veces menos público que en otras. Tal vez dependa de los tejidos misteriosos de eso que llaman promoción y a la que se culpa muchas veces de ciertas ausencias sin prever, o del nivel de convocatoria (como se dice con las grandes orquestas) de los invitados de ocasión.

Aire de Luz no se diferencia mucho de las otras tertulias o espacios de su tipo, también, como otras, repite a conciencia a quienes ya han pasado por allí, y, aunque preconiza a voces que solo convoca a los más altos valores de la poesía en Cuba, fundamentalmente las menos promocionadas –casi siempre las más jóvenes– pudiera hacerse luenga lista con los excelentes poetas que no han sido tocados con el golpe de gracia de tal invitación. Bien por razones logísticas, por desavenencias estéticas o conceptuales o porque han escapado de la perspicaz mirada de la anfitriona. ¡Vaya usted a saber!

Este jueves 3 de marzo dos jóvenes poetas probaron sus armas con Basilia: la guaimarense radicada en La Habana Ketty Blanco nacida en el 1984 y dueña ya de una segura voz lírica y Geovannys Manso nacido en Vueltas en el 74, también ensayista y multipremiado, incluso internacionalmente, por su obra en ambos géneros.

Como siempre Basilia introduce en la presentación algunas notas sobre los rasgos esenciales de los autores quienes leen en un par de rondas y después se da un espacio a las preguntas o acotaciones del público asistente.

Ketty, sin libro publicado aún, se reconoce más a gusto en la narrativa aunque a fe mía sus poemas breves, reflexivos, a veces rozando los conceptos en sentencias bien sugeridas a mi modo de ver.

Manso, por su parte, muestra una verdadera fuerza creadora con textos discursivos con reiteraciones de metáforas por momentos de alto vuelo.

Sin embargo, salvo las propias preguntas salvadoras de Basilia, ese segundo momento de participación colectiva quedó reducido a la pregunta de alguien que pidió le fuera explicado un poema.

Es cierto que hay aire acondicionado, un té, audio y un buen local cerrado a los ruidos parásitos enemigos de todo recital de versos y que además cuenta con la conducción profesional y carismática de Basilia Papastamatiu. Se trata de una locación perfecta, pero, intuyo, Aire de luz necesita como casi todos los espacios de su tipo un poco de aire renovado, un poco de sorpresa, romper el cierto esquema en que se cae con el tiempo, provocar tal vez una cierta adecuación dramatúrgica a cada invitado de turno.

Quizás lleguemos un día a sacar una entrada en la sala Avellaneda del teatro Nacional para escuchar un recital de poesía pero, mientras ese momento llega, defendamos el pequeño espacio tal como hace Aire de Luz en el Centro Cultural Dulce María Loynaz.