La asunción de la memoria

La asunción de la memoria

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exposición, Plásticos, AHS
  • Manía de soledad, de San Alejandro de Hiran Valera Bacallao, en la galería provincial de la Asociación Hermanos Saiz, La Madriguera. Fotos: De la autora
    Manía de soledad, de San Alejandro de Hiran Valera Bacallao, en la galería provincial de la Asociación Hermanos Saiz, La Madriguera. Fotos: De la autora
  • Manía de soledad, de San Alejandro de Hiran Valera Bacallao, en la galería provincial de la Asociación Hermanos Saiz, La Madriguera. Fotos: De la autora
    Manía de soledad, de San Alejandro de Hiran Valera Bacallao, en la galería provincial de la Asociación Hermanos Saiz, La Madriguera. Fotos: De la autora

Existen constantes en el arte sin importar las sociedades ni el tiempo. Es una manera de advertir la carestía de ese algo más, furtivo, denominado alma. Ese diálogo íntegro, enriquecedor y polisémico entre el creador y sus emociones constituyen una de las premisas fundamentales para comprender su propuesta y el entorno circundante. Lo anterior bien pudiera situarse como premisa de la muestra Manía de soledad, tesis de graduación de San Alejandro de Hiran Valera Bacallao en la galería provincial de la Asociación Hermanos Saiz, La Madriguera, hasta el 15 de julio.

El autor utiliza la fotografía como discurso narrativo para adentrarse en su yo interno y sigiloso, con la intención de mostrar lo que yace en su memoria, recuerdos de una vida marcada por la soledad, el desdén y la adversidad.

Objetos simples se convierten entonces en protagonistas de la historia, un recurso que alude al funcionamiento de la mente, con el poder de asociación. Mientras contemplamos un ente material, el cerebro es como un resorte, se dispara y arroja vivencias relacionadas a esta remembranza. Es la intención de Valera: a partir de sus experiencias, él pueda entrar en tu inconsciente.

¿Quién no se ha identificado con una mancha en la pared o con la marca de un reloj en el brazo? Desde una técnica, en principio minimalista, su arte cobra sentido cuando se hibridan sus emociones con las del espectador. Una nueva esencia ha sido creada y no pertenece solo a un sujeto, más bien es la suma de varios relatos. ¿Cómo dos personas desconocidas lleguen a tener tantos elementos en común? Y es que en el mundo prima la holística, el ser y la certeza de que el arte nació para expresar y vincular esencias.

Carlos Gamez, curador de la exposición, expresó: “Valera asume al sujeto como centro del universo. Habla de las huellas que él deja a su alrededor. Es como una especie de trabajo detectivesco donde registra, documenta los sustratos que van quedando de ciertas experiencias. Son obras que hablan de memorias en las cuales se asumen las vivencias como centro del discurso visual. Desde el título es una especie de canto de sí mismo hacia el universo que lo contiene a él”.

Debajo de cada pieza hay una explicación para las imágenes. Una de ella versa así: “Las marcas del tiempo eran evidentes, la vida pasaba y con ella los años. Todos los días limpiaba su cuerpo con aromas porque era importante mantener limpia su alma”. Aquí se elude a otro fenómeno: la vejez del cuerpo, pero como asidero de algo mayor, lo que define y trasciende al hombre: eso que llamamos alma.

Manía de soledad parece en principio una muestra sencilla, espontánea, pero cuando nos adentramos en su poética, hallamos una fuerte carga de lecciones escondidas en la huella de una imagen.