La batuta de Leo Brouwer

Música

La batuta de Leo Brouwer

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Leo Brouwer es uno de los músicos más galardonados de Cuba, en sus 80 años y casi siete décadas en la música; aunque ahora este premio tiene mucho que ver con uno de sus oficios más reconocidos. Premio Internacional Batuta, en el Centro Roberto Cantoral.

¿Leo, hablemos de tu último premio internacional?

La dirección de orquesta tiene mucho que ver en mi carrera musical, he dirigido varias de Europa y América, fui el director de la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y la Orquesta Sinfónica de Córdova, España. Además de escribir muchas obras para la nuestra.

Hay que adicionar tu trabajo en la dirección del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC durante varios años

En ese grupo y en algunas otras escuelas, implanté una manera distinta de ofrecer las clases. Muchas veces nos íbamos frente al mar para hacerlas más espontáneas.

Tu primera suegra, la musicóloga y mecenas, Carmen Valdés Sicardó, me decía que prefería de ti, aquel Leo que andaba en chancletas en su casa en la Víbora, cuando nadie sabía hasta dónde llegarías en la música

Aquellos eran tiempos en que yo buscaba un camino, estaba fascinado por la guitarrística de Europa. Sucede que, de repente, en la década de 1970, hay una explosión de la guitarra mundial, también en Cuba y yo comienzo a ser muy reclamado en el campo internacional de la música, no paraba de montar aviones y conocer países. El destino te cambia el curso de vida, todo fue vertiginoso.

¿La manera tuya de componer para la orquesta sinfónica tiene puntos de contacto con  Ernesto Lecuona tu tío-abuelo?

Entre las vagas impresiones de mi niñez tengo en mente la manera en que Lecuona concebía algunas de sus composiciones. Indudablemente, influyeron en mí, como profesional. Ernesto abría los papeles pautados en forma de abanico y escribía un poco de cada hoja. Por supuesto, que era algo totalmente incomprensible para mí en esa edad ver como un creador escribía casi a la vez y en diferentes partes, pero para un profesional, sin dudas, eso significa algo muy importante. En verdad Ernesto, la mayoría de las veces no tenía tiempo de hacer una partitura, que es lo que normalmente se hace, y luego de esta, extraer las partes de cada instrumento.

Al parecer, Lecuona guardaba en su memoria la integridad del sonido orquestal y después la iba volcando en el papel directamente, sin necesidad de hacer primero toda la partitura. Esto evidencia el gran oficio y la notable técnica de orquestación que tenía. Fue algo que me interesó más adelante alcanzar, como una meta para mi propio desarrollo técnico. Ese método de orquestar en “abanico”, y sin hacer partituras ir a las partes directas para evitar el trabajo de recopilar. Ese método de también lo apliqué posteriormente y me ha ahorrado mucho tiempo. Así compongo la música para el cine y la música popular, aquella que tiene menos factores complejos con sus componentes.

Recuerdo que, en esos inicios como director de orquesta en Europa, tuviste que imponer tus reales

En una de las presentaciones en Alemania, tomé un pequeño lápiz para ir marcando, en el papel pautado, los errores de algunos de los instrumentistas. Al final lo señalaba y ellos se quedaron un poco confundidos.

¿Siempre te preocupó mucho el concepto de la programación, del repertorio?

El concertista y el director de orquesta tiene que saber para qué público debe trabajar, debe saber el nivel de comprensión de cada uno. La música de alto rigor no es asequible a todo el mundo. En el Concierto de Toronto, dije estas palabras que ejemplifican lo que te digo:

“Quizás es ingenua, pero el concierto regresa a las cosas más simples, como las melodías cortas y elementales que no son uniformes, sino motivos. La estructura misma de la pieza es tan compleja matemáticamente, que el público no está consciente de ello. Siempre sigo las leyes de Palestrina. Si algo es complejo, la otra parte debe ser simple. Un elemento se mueve, mientras otro queda estático. Si la estructura es compleja, el contenido debe ser más simple.” Lo que demuestra mi constante búsqueda en el proceso de creación, que aún no acaba.

¿Esa tesis tuya tiene puntos de contacto con lo que hicieron Los Beatles?

Cuando Los Beatles se inician en Liverpool, yo me inicio en La Habana y desde el principio entendí su mensaje conceptual.

Siempre pensé que hubieras podido hacer muchas más cosas en la música en Cuba

Muchas veces faltó comprensión, otras faltó el nivel que requerían los tiempos.

Leo, para no hacer una larga lista de premios alcanzados por ti, enumera tres de los más importantes

Bueno el Honoris Causa del Instituto Superior de Arte y el de Miembro de Honor, de por vida, del Consejo Internacional de la Música de la Unesco.

En Madrid me otorgaron el X Premio Tomas Luis de Victoria, que ofrece la Sociedad General de Autores de España (ESGAE), considerado el más alto reconocimiento en el ámbito hispanoamericano y lusófono.

¿A la distancia de tantos años, los premios nunca te quitaron el sueño?

Los que trabajan por la música no esperan nunca a cambio ningún premio.