La ciudad representada: La Habana en el cine de Fernando Pérez

La ciudad representada: La Habana en el cine de Fernando Pérez

Etiquetas: 
Audiovisuales, La Habana, Fernando Pérez
  • El malecón es uno de los sellos más distintivos de la ciudad. Foto tomada de Cubadebate
    El malecón es uno de los sellos más distintivos de la ciudad. Foto tomada de Cubadebate
  • Vista nocturna de una parte de la ciudad. Foto tomada de Radio Rebelde
    Vista nocturna de una parte de la ciudad. Foto tomada de Radio Rebelde

La Habana es una de las ciudades más interesantes del mundo. Desde su creación, se ha concebido como un espacio donde la mezcla de tradición y modernidad han sido claves para la conformación de una historia rica en acontecimientos. Es una de las capitales más visitadas, posee el atractivo de las piedras aún presentes de la antigua muralla que cada noche cerraba sus puertas después del cañonazo de las nueve y las nuevas construcciones, todo ello, aportándole a la urbe una imagen ecléctica de su configuración.

Ha sido también motivo de inspiración para músicos, pintores y escritores, quienes la han reverenciado por sus atributos y se ha convertido en un espacio recurrente como locación cinematográfica. Varios son los filmes cubanos que han propiciado imágenes atractivas de la ciudad, sus sitios emblemáticos y la presencia del mar como borde que la limita del mar Caribe.

También ha sido reiterada la utilización del nombre de la ciudad en filmes cubanos. Este hecho refuerza la promoción de las cintas e igualmente es un gancho comercial que asegura la expectativa hacia la película. A partir de esta perspectiva, propongo un recorrido por algunos de los filmes de Fernando Pérez.

Desde su primer largometraje, Fernando Pérez, de la misma manera que ha logrado un retrato real de las personas, ha concebido un fresco de la ciudad de La Habana. La forma en que la ciudad ocupa un protagonismo dentro de cada una de las historias ha sido constante en su filmografía. Como escribió Eusebio Leal, La Habana “es la expresión misma […] de esas historias personales que de pronto pueden alcanzar un protagonismo insospechado”.

De Fernando Pérez, podemos captar las imágenes de una ciudad. Con su filmografía toda le ha rendido homenaje a La Habana, es por ello que desde su clásica Clandestinos (1987) aparece la ciudad como parte de la narración. La mención en varias ocasiones a repartos de la capital como La Víbora refuerza el hecho de que esta sea protagonista de sus filmes. Y aunque en su título no utilice el nombre de la ciudad, me parece revelador como génesis de un retrato de la misma a partir de la construcción poética de su filmografía. Sobre todo, en su función de anunciar la (re)presentación de un espacio urbano que ocupará un lugar privilegiado en el resto de sus obras.

Mientras Suite Habana (2003) se convierte en la coronación de ese homenaje a la ciudad que habita, es por ello que los protagónicos recorren sus calles, llegan a sus casas ubicadas en distintos espacios de la urbe y se instauran en el espacio citadino haciendo suya cada porción de La Habana. Desde el título está condensado esa aspiración por captar la esencia de la ciudad a través de una colección de personajes, donde la frustración, el deseo, y los sueños por cumplir se convierten en el leiv motiv de sus vidas.

Del mismo director, recientemente se estrenó Últimos días en La Habana (2016), una cinta que se aprovecha de los aspectos comerciales que este título pueda aportarle para abordar dos temas centrales: deseo y muerte. Tanto en uno, como en otro, está presente ese deseo irresuelto, aunque solo al final, cada uno encuentra cauce a sus más perentorias necesidades. Porque la muerte para Diego no significa final, sino el punto de transición hacia otro estado, es por ello, que desea traspasar esa frontera con una belleza maquillada, para que su rostro no exprese el dolor, la desolación, el cansancio… sino que perviva una imagen fresca y juvenil.

Mientras en el caso de Miguel, son sus últimos días en La Habana porque, lo que ha esperado fervientemente durante años, por fin le llega. Pero no encuentra otra felicidad que hacer lo mismo que hacía en su vieja Habana, pero ahora en una cafetería típica de Estados Unidos. En él, la realización del viaje se convierte en coronación de su deseo. Al final, lo vemos tristemente feliz, sin saber por qué.

Estos ejemplos, permiten hacernos una idea del tema y de la significación que tiene para este director, la ciudad y sus habitantes. Pero es solo una perspectiva al tema que ofrece múltiples lecturas y la necesidad de investigar para descubrir esas claves que se encierran en sus filmes.

Notas:

  1. Dossier La ciudad representada en La Gaceta de Cuba, no. 6, 2010, p. 2.