La cultura cubana de pantalla a pantalla

La cultura cubana de pantalla a pantalla

Hace algún tiempo las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TICS) produjeron grandes cambios. Ahora el hombre que inició su recorrido en las cavernas, volvía a sacudirse, encontraba otra manera para relacionarse, para proyectar la vida. De la caverna caímos en las pantallas. Lo que no esté adentro de una pantalla no existe.

Hasta hace muy poco en Cuba hubo mucha resistencia a los cambios, a insertarnos en las pantallas, todavía queda resistencia, pero cada vez es más inminente la aceptación. O aceptas, te transformas; o mueres. Incluso el presidente del país entró en 2018, a la red social Twitter; y en la Asamblea Nacional del Poder Popular es uno de los temas en los que más se insiste.

Hace siete años era yo un muchacho que gustaba de las tecnologías, pero conocí a otro muchacho, informático, matemático, amante del diseño, el marketing y la mercadotecnia.  Él se llama Naskicet Domínguez y echó abajo mi manera analógica de ver el mundo, de sentirlo y escribirlo. “Si quieres conectar con la gente tienes que cambiar la forma de escritura”, me dijo. Al principio no entendí, pero juntos, en la construcción de algo que se llama Plataforma Claustrofobias Promociones Literarias, lo he ido asimilando y aprendiendo. Con las Tics, nunca se termina. Lo que comento no forma parte solamente de un cúmulo de teorías leídas, forma parte de las prácticas cotidianas. Ya sabemos que entre teoría y práctica puede existir un abismo.

Comenzamos en 2012 por un portal web www.claustrofobias.com, y desde el primer día fue el asombro de tantas visitas y tantas personas que se conectaban a exigir contenidos de libros y autores cubanos. Es cierto que en Cuba existían, existen otros portales dedicados a la promoción de la literatura, pero este se sumaba, pujante, al coro. Entonces solo existían las salas de navegación en las instituciones culturales.

Después vinieron los boletines, los libros y periódicos culturales, los programas de radio (ahora también vía Internet), los spots, y videos que promueven a los autores cubanos, los cursos de escritura creativa de verano para niños. Se puso en la palestra del trabajo comunitario en Cuba el tema Comunidad virtual cubana, nada nuevo en el mundo, pero sí en nuestro contexto. Por supuesto que no se entendía bien, aun no se comprende en su totalidad. Hemos resistido ocho años colocando libros y autores cubanos, mostrando aristas conmovedoras de nuestra cultura. Tenemos conciencia de cuánto aporta la comunicación y las nuevas tecnologías en la gestión y formación del conocimiento, en la democratización de la información.  

Algunas interrogantes se mantienen abiertas en nuestra cotidianidad: ¿cómo usar la informatización en el trabajo cultural en Cuba hoy?, ¿cómo nos apoyamos en las nuevas tecnologías para el trabajo sociocultural con los más jóvenes y los públicos diversos?, ¿qué y cómo proponemos, convocamos y movilizamos, ¿cómo son nuestras narrativas? ¿cómo participamos, o ignoramos al otro? ¿La brecha digital puede estar dada en el acceso nulo a las tecnologías, o también puede estar dada en el desconocimiento de las herramientas para su utilización? ¿Les damos la suficiente importancia a la comunidad virtual cubana?, ¿o es que nos hemos concentrado más en la red externa y sus perjuicios? Vivimos un momento donde lo oficial no es lo único que existe y cualquier individuo, con su celular o canal en una red social, puede remover y arrastrar multitudes.

En un trabajo anterior Naskicet comentaba “¿Cómo circulan las carteleras culturales cubanas?”, allí comentaba cómo usamos las redes sociales, los portales oficiales de nuestras instituciones y canales de radio y televisión nacionales para promover la programación cultural que se desarrolla semana tras semana en Cuba.  

No puede entenderse la cultura y la comunidad de este país sin trabajar con las TICs; no hay que negar lo que existía antes, todo es válido. Se trata de incorporar. Hoy en día las mayores movilizaciones y construcción de públicos e identidades comienzan a gestarse con el uso de las TICs. Se construyen realidades hegemónicas, y ante ese fenómeno hay que trabajar con las herramientas para mantener la soberanía. No puede entenderse solo en una dirección. Habrá que comenzar nuevamente una campaña de alfabetización, ahora dirigida a la informática, o lo que se le llama infoalfabetización. Dotar de herramientas nos hará libres. 

Todo eso y mucho más lo hemos aprendido. En este momento Claustrofobias mantiene el monitoreo y diagnóstico. Nos encontramos desarrollando una red social especializada en libros y autores cubanos, creamos bibliotecas digitales de autores cubanos contemporáneos; y nos empeñamos en una promoción más directa con los lectores desde las redes sociales; así como acercar a las nuevas generaciones, nativos digitales, a la literatura cubana contemporánea y crear comunidades para el libro digital cubano.

Algunos amigos y seguidores se acercan y nos dicen “ahora es que entiendo”. Mientras estaban desconectados no podían entender. Los escritores cubanos, también lo apuntamos en otro texto, van entrando a las redes sociales y van entrando al libro digital. Irán comprendiendo los procesos.

El mismo presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez lo afirmó en uno de sus discursos: “Internet es una herramienta al servicio de la identidad y la cultura nacional y de la inserción soberana y universal de los cubanos, incluida la soberanía tecnológica”.

El camino tiene desafíos, pero queda abierto. Nosotros seguimos trabajando por las cinco C: Cuba, Comunidad, Cultura, Comunicación y Claustrofobias.