La familia independentista cubana: ¡Morir por la Patria es vivir!

La familia independentista cubana: ¡Morir por la Patria es vivir!

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: Escritores; historia, 10 de octubre
  • El prestigioso historiador doctor Eduardo Torres Cuevas dialogó con los presentes en el espacio Cultura y Nación. Foto tomada de Trabajadores
    El prestigioso historiador doctor Eduardo Torres Cuevas dialogó con los presentes en el espacio Cultura y Nación. Foto tomada de Trabajadores

“La Revolución de 1868 no es un movimiento ni sectorial ni regional: es nacional. Iniciada en Manzanillo y continuada en Bayamo mas, sin Camagüey no hay guerra, pues es donde radica parte de los iniciadores del movimiento provenientes de las logias masónicas. Camagüey, le da dispensa a Estrella tropical de Bayamo y a Buena Fé, de Manzanillo. Esta era una gran cadena. Pero, ¿quién era el hombre quien, desde La Habana, poseía todos los contactos? No es casual que la casa de Pedro Figueredo (músico y compositor de nuestro Himno Nacional) fue donde se decide el alzamiento de los bayameses; donde nace primero, la logia masónica y después, el comité conspirativo”.

Así expresó el prestigioso historiador doctor Eduardo Torres Cuevas en el espacio Cultura y Nación que, mes tras mes, brinda la sede habanera de la Sociedad Cultural José Martí y que, en esta oportunidad, estuvo dedicada al Aniversario 150 del Inicio de nuestras luchas independentistas, al Aniversario 200 del Natalicio de Pedro Figueredo y al Día de la Cultura Nacional (20 de Octubre).

“Si a algunas personas se les pregunta acerca de Pedro Figueredo, todas de seguro contestan que es el autor del Himno Nacional; mas si se les preguntase y, ¿qué más? No creo que podrían contestar esta segunda pregunta. Al respecto, hemos tratado de seguir la figura y la línea de pensamiento constructor de lo que uno quiere; cómo se va elaborando y evolucionando”, argumentó el historiador para rememorar seguidamente que “cuando el Diez de Octubre Céspedes se levanta en armas, lo está haciendo contradictoriamente a los organizadores de la conspiración, quienes estaban en Bayamo: Pedro Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio. Céspedes se anticipa, así, al levantamiento. Lo decisivo lo aporta Bayamo. Reitero: la casa de Pedro Figueredo es donde se decide el alzamiento de los bayameses; donde nace la logia masónica primero, y después, el comité conspirativo.

“Entonces, ¿cómo no estudiar, investigar y profundizar en figuras de patriotas como Pedro Figueredo, Francisco Vicente Aguilera y Francisco Maceo Osorio?”, interrogó para añadir ante el numeroso público asistente que:

“En el caso de Francisco Vicente Aguilera lo entregó todo a la causa de la Revolución, en la emigración se paseaba con indumentaria muy pobre y los zapatos rotos por las calles de Nueva York, hasta morir en la más absoluta miseria. Algo muy importante y es que José Martí define a Aguilera como el ‘Padre de la República’. Y esta es una definición muy importante para recordar y para profundizar en ella, pues proviene del pensamiento martiano, al calificar a Aguilera como una persona noble y entregada a la causa de la revolución”.

Como elemento interesante el doctor Torres Cuevas enumeró a figuras que como Pedro Figueredo, Carlos Manuel de Céspedes, Luis Figueredo, Fornaris... a todo un gran grupo de patriotas, quienes desde jóvenes estudian Medicina, Derecho y otras carreras  en Barcelona, capital de Cataluña. La misma Cataluña que se insurreciona junto a Cuba en la Guerra de los Diez Años. Todos ellos jóvenes, hijos de ricos hacendados, quienes soñaban con una república independiente y soberana. Eran jóvenes poetas, pertenecientes al grupo de la Filarmónica de Bayamo, cuyo presidente llegó a ser Pedro Figueredo y su vicepresidente, Carlos Manuel de Céspedes. Dentro de este grupo está también el poeta Juan Clemente Zenea, entre otros.

“Estos son detalles que están por estudiar y profundizar. Además de que todos son amigos. Son los casos de los dos hermanos, Francisco Javier de Céspedes y del Castillo y Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo se casan con dos primas hermanas, de padre y de madre; mujeres con dotes. Todo ello crea un estrecho nexo familiar y humano. Hermanos, hermanas, padres...”

Como anécdota conmovedora y que revela la entereza de Pedro Figueredo, relató que al ser tomado prisionero, “las tropas españolas elevan al máximo su cinismo cuando lo conducen a fusilar. Figueredo se desmonta del caballo y los españoles le traen un asno. Esto era de gran significación en aquella época pues el caballo era para caballeros y el asno para pobres —si recordamos la novela y obra cumbre literaria, el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y a su personaje Sancho Panza—. Cuando esto ocurre, el patriota afirma que ‘No soy el primer redentor que lo llevan a morir en un asno’ y, segundos antes de ser fusilado, exclama: ‘!Morir por la Patria es vivir!’”

A continuación, enfatizó: “Con todo esto quiero decir que las revoluciones, de verdad, se llevan en el corazón, en la sensibilidad cubana nacida en la familia, con hombres extraordinarios —quienes también tenían a su lado mujeres extraordinarias—, enseñando, trabajando, creando un país nuevo (...) La historia de Cuba no es tan sólo de algunas grandes personalidades, sino también del medio en que se desarrollan. Así, cuando hablamos de independencia no hablemos tan sólo de independencia política o contra el poder colonial en Cuba, sino también contra le mentalidad colonizada. Lo primero que tenían que cambiar eran las mentalidades y, con vista a ello, propiciar las condiciones para tales cambios (...) Esta es la historia de nuestro país, de hermanos, hermanas, madres, padres...todos, formando una gran familia. ¡Fueron familias enteras las que se alzaron en nuestras luchas por la independencia nacional! Sin ellas no existiría una historia tan hermosa como la escrita por nuestro pueblo; como la de aquella niña de 16 años (Candelaria), hija de Figueredo, quien enarboló la bandera cubana, escoltada por su hermano Luis, su cuñado, Carlos Manuel (hijo de Carlos Manuel de Céspedes), y el orgullo de toda su familia; o de aquella esposa resignada a sufrir lo que fuese necesario por ser consecuente con las ideas que compartía con su esposo. De hecho, se alza la familia completa (...) En el caso de Candelaria Figueredo, ésta logra sobrevivir a la guerra y fallece en 1914 en La Habana, en la más absoluta pobreza. Emilio Roig de Leuchsering es la única personalidad de la época que escribe un artículo referido a ella y su familia”.

Puntualizó finalmente que todos estos son ejemplos extraordinarios para rememorar ahora, siempre y, en especial, en estos 150 años del inicio de nuestras guerras independentistas. “Rememorar que aquel Diez de Octubre fue la familia cubana la que encabezó el levantamiento (...) al calor mismo de la creación de un pueblo que ha tenido que batallar no sólo su independencia, sino también la creación de una cultura de la independencia, de una cultura nacional”.