La forma poética o viceversa en las creaciones de Pimentel

La forma poética o viceversa en las creaciones de Pimentel

Etiquetas: 
Plásticos, exposición
  • Carlos Pimentel es un artista que apuesta por la escultura, pero a la vez ha incursionado en la gráfica. Foto de la autora
    Carlos Pimentel es un artista que apuesta por la escultura, pero a la vez ha incursionado en la gráfica. Foto de la autora

Carlos Pimentel es un artista que apuesta por la escultura, pero a la vez ha incursionado en la gráfica. Su formación autodidacta, no ha sido impedimento para que tenga una obra muy diversa, marcada por su vocación por la lectura y las relaciones de sentido que pueden tejerse entre la palabra y las formas.

En las primeras piezas era evidente la importancia que brindaba a las canciones de Silvio Rodríguez, al servir estas de inspiración para sus obras. Posteriormente, llegaría al erotismo por accidente, al participar en un concurso de la Reconcentración, y en el Salón de Arte Erótico de Alamar.

Uno de los proyectos que tuvo influencia en su trabajo fue Arte en la Fábrica, desarrollado en los años 80. En este caso un proyecto que desarrolló con el artista Michel Rollock. Ya no era la obra emplazada en estos sitios realizado por los artistas con sus medios propios como  el concepto base de este proyecto de los 80, sino su idea base retomada con otra visión en los 90. La diferencia reside en que tenían que enfrentarse a materiales asociados a procesos productivos únicos, ya no usar los suyos y comunicar a partir de ellos.

También tuvo importancia del proyecto DUPP de René Francisco cuando trabajaba como especialista en la galería Teodoro Ramos Blanco del Cerro al tener la oportunidad de conocer al artista Yoan Capote quien tuvo premio en la Bienal de escultura promovida por el centro. Es una influencia que se manifiesta en el uso de elementos, en el logro de una armonía entre la atmósfera y el ambiente que envuelve a una pieza y su tema. 

Otra línea abordada tiene que ver con los símbolos asociados a la patria o espacios arquitectónicos que ya se encuentran connotados al ser testigos por excelencia de hechos trascendentales de la historia de la nación. A veces son bocetos que tienen años esperando por el material adecuado hasta que aparece. En todos se manifiesta el empleo de la talla directa. El uso de la simbología es un segundo momento, es una liberación de las ataduras.

La patria como un sujeto palpable a partir de la personalidad, no como algo abstracto es lo que le interesa representar al artista. Traer a este tiempo aquel pasado, figuras reprimidas que comienza desde los símbolos a erotizar. Trabajar el acero con el mármol ha sido una de las soluciones más frecuentes en su quehacer actual que le ha permitido poner en diálogo elementos de la vida común y objetos desechados con el mármol que desde las culturas antiguas se asocia a las historias más bellas.

"A partir de la lectura del manuscrito de un máster en Ciencias Sociales sobre los abakúa comencé a ser más consciente de mi negritud porque no es un tema de racismo, sino de reconocerse a uno mismo dentro de un contexto. Es una herencia que está ahí independientemente de que uno no sea practicante", me confiesa.

En esta línea por supuesto que ha estudiado la producción de Belquis Ayón, pero prefiere otros caminos: tomar algunos símbolos e insertarlos en varias obras plásticas sin adentrarse en la liturgia. A ello se unen otras fuentes de información como la filosofía y la conducta humana.

Esta investigación derivaría luego en varias series donde una visualidad marcada por el frecuente empleo de tinta china sobre papel alba- en cierto modo, una continuidad de un legado que viene de familia al trabajar su padre con plumilla todos sus planos de arquitectura- Pimentel traza historias múltiples que entrecruzan todo lo que ofrecía en símbolos la cultura abakúa, otros provenientes de Rusia como la hoz y el martillo y de Cuba. La suma de símbolos de tan diversa procedencia al final narra también la historia de nuestra nación, tierra donde todo ello ha sido condensado y asumido en mayor o menor grado en dependencia de los tiempos.

La obra de Carlos Pimentel resume el potencial narrativo de una sociedad secreta que es vista como proveedora de disímiles anécdotas. Escenas con símbolos de la iniciación y con cauries, que son caracoles que sirven para la adivinación se dan cita como parte de un corpus visual donde se hace perenne la necesidad de construir cualquier proceso, de manifestar la voz del tanze. De ahí que personajes como el mocongo de una plaza de juego y la sikaneca con cuerpo de pez se representen constantemente.

Una de sus obras recientes evidencia su fusión entre el mapa de la Habana y la superposición a este de escenas abakúa trazando así una cartografía de nuevo tipo condicionada por la intensidad de múltiples prácticas religiosas. Se enfoca la producción de Pimentel en la dimensión temporal y metafórica inherente a la obra de arte, en el cúmulo de mitos y tradiciones que provee la sociedad abakúa y en la revisión de la historia de su isla sin abandonar jamás en toda propuesta el valor conceptual, pero también de la poética de las formas.