La historia del tabaco

La historia del tabaco

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: Escritores, Tertulia Histórico-Social
  • Los panelistas Enrique López Mesa, Carlos Venega y Raúl Martell durante el espacio. Fotos de la autora
    Los panelistas Enrique López Mesa, Carlos Venega y Raúl Martell durante el espacio. Fotos de la autora
  • El tema motivó al intercambio de preguntas y opiniones del público asistente. Fotos de la autora
    El tema motivó al intercambio de preguntas y opiniones del público asistente. Fotos de la autora

Más que un renglón económico, el tabaco representa una cultura con manifestaciones en la arquitectura, el diseño, expresiones religiosas, en general con la vida de las personas, y que por tanto tiene que ver con lo autóctono de la Isla. Por eso, la Tertulia Histórico-Social dedicó uno de sus encuentros a la cultura e historia del tabaco, con un panel de reconocidos escritores e investigadores sobre el tema: el escritor Enrique López Mesa, Premio Catauro por la investigación publicada en el libro Tabaco: Mitos y esclavos; Carlos Venegas, Premio de Investigación Cultural 2016 e investigador del ICIC Juan Marinello; y Raúl Martell Álvarez, autor de una enjundiosa investigación sobre la marca H. Upmann desde su fundación en 1844.

Además del debate e intercambio sobre la historia del tabaco, el encuentro tuvo como objetivo buscar una interrelación más estrecha entre lo que producen los escritores de temas históricos y sociales, y lo que se hace y se vive en la práctica en escuelas, comunidades, tabaquerías, etc. En pos de ese objetivo, el panel salió del espacio físico habitual de la sede de la UNEAC, para desarrollarse en el Palacio de los Torcedores, en Centro Habana, y acercar así la escritura histórica y social al entorno cotidiano. En recinto tan a propósito, los participantes (sindicalistas del gremio tabacalero, lectores de tabaquería, representantes de comunidades e interesados) asistieron a la exposición de notables aspectos de la historia del tabaco en Cuba.

El investigador Carlos Venegas presentó un recorrido sobre los principales hitos fundacionales y evolutivos de la industria tabacalera, desde su uso por parte de la población indígena originaria e introducción en el mercado europeo colonial, la diversificación de sus formas de consumo, hasta los intereses económicos involucrados y su transformación en una industria moderna. A diferencia de otras manufacturas, la del tabaco cubano no fue una industria marginal o empobrecida, sino urbana, y capaz de engendrar manifestaciones, símbolos y referentes que constituyen parte de nuestra idiosincrasia. Sobre ese aspecto, Venegas explicó cómo el proletariado vinculado a esta actividad era multiétnico y multinacional, conformado por esclavos, emigrantes chinos, y trabajadores libres criollos y españoles, y que fue precisamente en tan variado seno donde nació una conciencia de clase obrera que mucho tuvo que ver con el devenir histórico de la nación. Asimismo, el investigador abordó los aportes arquitectónicos y el surgimiento de las marcas de tabaco, la incorporación de la mujer al gremio, los orígenes y antecedentes de la lectura de tabaquería, y el inicio de procesos industriales modernos del tabaco en el siglo XX.

Por su parte, el escritor Raúl Martell expuso el resultado de una acuciosa búsqueda histórica sobre la marca H. Upmann, reconocida como una de las siete marcas más difundidas a nivel mundial desde el siglo pasado hasta la actualidad, junto a Cohiba, Partagás, y Hoyo de Monterrey, entre otras. La H. Upmann fue creada por emigrantes alemanes, cuya presencia en el ajiaco cubano, sin ser tan numerosa como la española, africana o china, sí dejó huellas indelebles en el patrimonio nacional. A través de la disertación del investigador Raúl Martello, se pudo asistir al nacimiento de un puro cubano de particular calidad, a la historia de su fundador Herman Dietrich Upmann llegado a Cuba en 1839, a la institucionalización de esa marca y sus habilitaciones (anillas, sellos, cajones), y a cómo la familia H. Upmann llegó a crear el BankHaus, empresa bancaria que jugaría un papel fundamental en las finanzas de la Isla. Varias generaciones de la familia de Herman Dietrich Upmann impulsaron el desarrollo de esta marca, que desde el siglo XIX ya constituía una de las cinco principales fábricas de La Habana, hasta que la Primera Guerra Mundial y la xenofobia desatada en todo el mundo contra los alemanes, provocaron el sucesivo traspaso de la fábrica hasta su nacionalización por el gobierno revolucionario en 1960. Para Raúl Martell, desde los fundadores germanos, dueños ingleses y españoles, hasta nuestros días, la marca de puros y cigarrillos H. Upmann fue y sigue siendo un referente de competitividad internacional y exponente de raíces históricos imprescindibles.

La última ponencia de una tarde a la que sólo faltó el humo físico del tabaco, fue la del escritor y organizador del panel, Enrique López Mesa, quien valoró las contribuciones a la historiografía de José Rivero Muñiz, cronista del tabaco y de la clase obrera protagonista. Sobre su obra, que muchos criticaron por el positivismo y el método expositivo utilizado por Muñiz, Enrique López Mesa defendió la búsqueda y recopilación infatigable, así como la creación de una base fundamental, sin la cual hubiera sido poco menos que imposible el posterior análisis historiográfico. Muñiz, quien fuera además periodista y miembro de la Academia de Historia de Cuba desde 1951, publicó textos esenciales a lo largo de artículos, investigaciones, entre las cuales destaca “El tabaquero en la historia de Cuba”, y en donde denomina al tabaco como la más cubana de las industrias; y el libro en dos tomos Tabaco: su historia en Cuba, que representa el más completo compendio sobre el tema. Luego de mostrar una apretada síntesis de la labor de José Rivero Muñiz, el panelista recalcó la dimensión fundacional de sus aportes para el surgimiento de la historiografía del tabaco en Cuba. Sin él, todo habría sido más difícil, concluyó López Mesa.

Así, junto con el intercambio de preguntas y opiniones del público asistente, finalizó un encuentro dedicado a resaltar al tabaco como exponente cultural en la Isla, cuya importancia y hechos desmienten ese (mal) dicho popular que equipara lo aburrido con la historia del tabaco.