La imagen que no cesa

La imagen que no cesa

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Comandante Ernesto Che Guevara, Memorial José Martí
  • Exposición colectiva que, con motivo del 50 aniversario de la partida física de Ernesto Che Guevara, ocupa en estos días la galería del emblemático Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución. Fotos del autor
    Exposición colectiva que, con motivo del 50 aniversario de la partida física de Ernesto Che Guevara, ocupa en estos días la galería del emblemático Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución. Fotos del autor
  • Exposición colectiva que, con motivo del 50 aniversario de la partida física de Ernesto Che Guevara, ocupa en estos días la galería del emblemático Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución. Fotos del autor
    Exposición colectiva que, con motivo del 50 aniversario de la partida física de Ernesto Che Guevara, ocupa en estos días la galería del emblemático Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución. Fotos del autor

La imagen que no cesa es el título de la exposición colectiva que, con motivo del 50 aniversario de la partida física de Ernesto Che Guevara, ocupa en estos días la galería del emblemático Memorial José Martí de la Plaza de la Revolución.

Integrada por 20 piezas de igual número de artistas cubanos —incluido el propio Che— que representan (a) o nos conectan con “su querida presencia”. Un relacionamiento desde los códigos del arte a ese caudal de referentes simbólicos, históricos, afectivos que sintetiza el argentino cubano. 

Y salta a la vista la variedad formal y de las posturas con que los artistas y curadores asumieron el reto de honrar sin repetirse.  Hay, desde un cartel con los fragmentos de Legado —esa hermosa canción del trovador Vicente Feliú—, hasta una pieza aparentemente abstracta como Genética de René Rodríguez, que es ciertamente —en un lenguaje conceptual y contemporáneo—, un poema visual que alude mediante los colores y un patrón del código genético, ese mismo legado referido en la canción. Una obra, dentro de la más natural y colorida pintura naif como la de Roberto Crispín, al lado de una historieta, en tinta sobre cartulina, de Alexander Izquierdo.    

Aunque predominan las piezas bidimensionales —pinturas, fotografías, graficas— hay también una obra objeto, y dos instalaciones que se destacan entre las expuestas.

Jorge Cesar construyó su tributo con objetos que en nuestro imaginario rotan alrededor del médico-soldado-estadista, mediados —como él mismo— por muchas de las fotografías que captaron en esas distintas facetas. Una mochila de guerrillero desde la que sale una cuchara de albañil, una vara de pescar, un estetoscopio de médico, una cámara fotográfica…

La escultura instalativa de Jassel Pérez es una guataca, devenida pedestal del Hombre Nuevo. En el palo se leen frases como: “Hay que endurecerse sin perder la ternura”, “El trabajo debe dejar de ser una penosa necesidad para volverse un imperativo” y “La mentira es la antesala de la traición”.

Singularmente sugerentes las dos fotografías del fondo de la galería. Una   instantánea de Fidel tomada por el Che acompañada por otra de Liborio que captura al Che mientras la tomaba.      

Si bien, algunas piezas parecen ser un eventual acercamiento al Che, hay otras piezas de artistas en los que el Che fue o ha sido recurrente. Me refiero a los ya clásicos, Raúl Martínez y Liborio, así como el más contemporáneo Javier Guerra.

La exposición homenaje estará disponible todo el mes de octubre.