La importancia de promover la música de nuestros campos

La importancia de promover la música de nuestros campos

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Medios audiovisuales y radio, Cienfuegos
  • El Guateque Campesino contribuye a consolidar el gusto por dicho perfil genérico entre sus amantes. Foto del autor
    El Guateque Campesino contribuye a consolidar el gusto por dicho perfil genérico entre sus amantes. Foto del autor

De los 84 años que cumplirá en breve Radio Ciudad del Mar, la emisora provincial de radio de Cienfuegos, a través de 75 de ellos ha salido al aire el programa El Guateque Campesino, de forma ininterrumpida.

Más allá del record temporal implantado y su consustancial relevancia, cuanto más cuenta aquí es el invaluable aporte a la defensa de la identidad nacional realizado por el espacio día a día.

Hecho cultural de envergadura a escala nacional, el programa chupa a placer la savia del campo cubano y la entrega al oyente constituida en expresión artística afincada en el respaldo del reservorio musical más autóctono.

Eso, de igual modo, posee un peso ideológico, en el sentido de cómo la resistencia cultural a partir de la preeminencia de los signos locales de valor se convierte en los tiempos de la lucha cultural total en la guerra de guerrillas aun imbatible por un modelo hegemónico que elide la concreción de la diferencia a medro de entronizar la mcdonalización globalizada de sus emblemas.

El Guateque Campesino, además, contribuye no solo a consolidar el gusto por dicho perfil genérico entre sus amantes; sino también a abrir vías de acercamiento entre receptores desconocedores o potenciales cultores o simples aficionados.

Radio Ciudad del Mar debe sentirse orgullosa de contar en su parrilla con espacio semejante y preservarlo por siempre; porque lo bueno no se cambia, así de simple.

El oficio con el cual discurre de lunes a viernes le debe en gran medida a un director de larga trayectoria y resultados en el medio como Juan Clavero Quintana, con premios en diversos festivales del medio, así como al resto del equipo de realización en general y a los verdaderos protagonistas: los improvisadores, presentes ante el micrófono, mediodía tras mediodía.

Mucho de constancia e ingenio precisa acreditársele a unos y otros por el mérito de permitirle al alma campesina hablarle al éter a lo largo de tantas parrandas hechas al servicio del oyente, de nuestra Cultura.