La Loynaz: Veinte años después del ¿adiós?

La Loynaz: Veinte años después del ¿adiós?

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: Escritores, Pinar del Río, literatura cubana
  • Poetisa cubana Dulce María Loynaz
    Poetisa cubana Dulce María Loynaz

La Editorial Loynaz de Pinar del Río, donde el homenaje a Dulce María es permanente, como la obra sobre la que tantas dudas tuvo la propia escritora, ha publicado cuatro nuevos títulos, aparecidos en este 2017, cuando se cumplen veinte años de la desaparición física de la autora de Jardín, novela presentada recientemente en el Sábado del Libro.

Revelador de la complejidad existencial de la Premio Cervantes es Cartas que no se extraviaron, aparecido por primera vez en 1997 al cuidado de Aldo Martínez Malo (1932-2001), periodista e investigador pinareño a quien hay que agradecerle haber puesto su profunda amistad con Dulce María al servicio del patrimonio cultural.

Las cartas denotan sus inseguridades e inconformidades manifiestas en misivas como la enviada a Nena Echeverría en 1939 a quien le expresa: “No sé si valgo o si no valgo y creo que ya ni me interesa saberlo; pero se bien una cosa: soy cubana y no puedo pedir el interés del mundo cuando mi propio país —por ser el que es— me lo niega” y lo dice porque ha publicado un libro de versos que ha sido acogido, según sus propias palabras, con silencio e indiferencia.

Proclama que no publicará ningún otro libro, ni en la vida ni en la muerte “porque estoy tomando mis precauciones para asegurarme que todo lo que he escrito desaparezca conmigo”, propósito que felizmente no pudo cumplir.

Las cartas abarcan un extenso período de su vida. Desde 1932 hasta 1991 y en ellas se va conformando una historia de sus sentimientos, sus miedos, los procesos de construcción de sus obras que van desnudando su personalidad de granito, como definieron algunos y hacen emerger su extrema sensibilidad por lo que resultan fundamentales para conocerla en su más remota humanidad.

Mucho valor tiene como complemento de las cartas los ensayos del escritor Juan Ramón de la Portilla sobre la prosa de la Loynaz, agrupados en La mirada entre los barrotes que se detienen y profundizan en su obra. Jardín y boom; Un verano en Tenerife: el viaje como tropo; La hora brillante (Fe de vida de Dulce María Loynaz); Las palabras en el aire, títulos de los textos indicativos de las visitas analíticas que hace el autor sobre la prestigiosa escritora de Poemas náufragos y echan luz sobre sus aportes al panorama narrativo.

Las náufragas porfías, de Miladis Hernández Acosta, poeta, editora y crítica literaria nos permite asomarnos a otras honduras en el legado de Dulce María. Su particular espiritualidad que funde religiosidad, mística, filosofía en declaratorias poéticas como esta:

Pienso mientras voy andando, que Dios

hace nacer y morir al hombre, pero el hombre

hace nacer y morir a Dios.

Los naufragios y porfías que signaron a Dulce María son abordados con verdadera riqueza argumentativa desde los más lejanos orígenes históricos culturales hasta las interpretaciones y apropiaciones de la escritora expresadas en su poesía, donde se entrelazan “esos eslabones antagónicos inspeccionados entre la razón y la imaginación que, en última instancia es lo que no le permite, rendirse ante ningún dogma”, según Hernández Acosta.

Juegos de agua, versos del agua y el amor, publicado en 1947 y dedicado por Dulce María “A Pablo Álvarez de Caña, en vez del hijo que el quería” es el cuarto título con el que la Editorial Loynaz honra a su inspiradora. Cuenta con un enjundioso, extenso y poético prólogo de Jesús David Curbelo, donde ese notable de la poesía contemporánea cubana ofrece su mirada sobre la obra y la vida de esa mujer que desde el silencio y el aislamiento, voluntarios y condicionados, alcanzó los mayores planos estelares.

En carta a Angélica Busquet, en 1942, contándole de lo que ocurriría después de su muerte, Dulce María Loynaz dice una frase premonitoria: “Entonces ya seré de piedra y fuerte contra el tiempo”. Ha vencido al tiempo y al olvido. Y lejos de haber dicho el adiós definitivo hace veinte años continúa activa su presencia en esfuerzos editoriales como el de su casa editora en Pinar del Río.