La Maka con Furé: Recuperando la memoria y el olvido

La Maka con Furé: Recuperando la memoria y el olvido

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: Escritores, sala Villena, Rogelio Martínez Furé
  • La Maka con Furé se ha convertido en un espacio invaluable para la cultura cubana. Foto de la autora
    La Maka con Furé se ha convertido en un espacio invaluable para la cultura cubana. Foto de la autora

Como ya es habitual, este primer viernes de julio fue realizada en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la tertulia La Maka con Furé, un espacio de intercambios y rescate de la memoria histórica de la nación cubana, que conduce el etnólogo y poeta, Rogelio Martínez Furé.

Más que un valioso intercambio, Furé, polifacético intelectual que atesora innumerables lauros, propone a cada uno de los makeros que asisten a este espacio, una cita con la cultura cubana y la identidad nacional.

Con un hermoso canto anónimo de los llanos de Venezuela, entonado en la propia voz de Furé —como todas las demás canciones de su tertulia— y dedicado especialmente a esa nación, dio inicio La Maka, que recordó, en primera instancia, a la hermana República Bolivariana, Patria de El Libertador, Sucre y Chávez, y que hoy atraviesa por duros momentos.

Más adelante, esta vez entre tradicionales cánticos yorubas, para los que convocó a corear a todo su auditorio y que se han convertido en hilo conductor de cada uno de los encuentros, el anfitrión de la inigualable tertulia de viernes dedicó un tiempo a rendir merecido tributo al Conjunto Folclórico Nacional, que este mes cumple 55 años de su debut.

De los orígenes de ese grupo danzario, el también cofundador del Conjunto, rememoró que fue justamente un 25 de julio de 1963 cuando, en el Teatro Mella, actuó la primera compañía en Cuba que resaltaba los bailes folclóricos.

Se pasaba, recordó, de bailadores a bailarines. Era una compañía integrada por personas del propio pueblo, de los barrios más humildes y que tenían un talento natural, que no lo aprendieron en escuelas de artes.

“Éramos un conjunto cimarrón, que luchó por su identidad”, señaló, y recordó que en aquel momento existían muchas personas que se negaban a que la danza floclórica se presentara, por lo que tuvieron que trabajar muy duro para ganarse un lugar en la cultura de la Isla.

Acerca de las personas que prestaron su colaboración a aquel grupo danzario que nacía, Furé mencionó el apoyo invaluable de la UNEAC, con Nicolás Guillén al frente en aquel momento,y también al intelectual Ramiro Guerra, gracias a quien siempre tuvieron un espacio para ensayar.

Como aportes a la cultura cubana, Furé resaltó que el Conjunto rescató las rumbas antiguas del Siglo XIX, que en aquel entonces no tenían nombre y fueron ellos quienes le pusieron Rumbas del tiempo de España. Asimismo, destacó que también fueron los primeros en utilizar los coros a capela, para que evidenciar la belleza musical y la riqueza melódica de los cantos folclóricos.

La Maka con Furé sirvió, además, de espacio de justo homenaje a dos personalidades de la cultura cubana: Inés María Martiatu Terry (Lalita) y Pedro Antonio López Cerviño.

De Lalita, esa mujer que muchos de los presentes se alegraron de haber conocido, aseguraron que fue un alma humilde, generosa, que cambió para bien a todo el que conoció y que trabajó siempre de manera incansable.

Miembro de la UNEAC, así como de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro y del Consejo de Expertos del Consejo Nacional de Artes Escénicas del Ministerio de Cultura, Lalita dedicó especial interés por temas asociados a la racialidad, el género y la influencia africana en la cultura cubana, entre otros. 

La recordación llega especialmente en el momento de haberse cumplido este mes cinco años del fallecimiento de la escritora y dramaturga, que durante sus 71 años influenció la vida de tantas personas.

En cuanto a Pedro Antonio López Cerviño, poeta, guionista de televisión y promotor cultural, los presentes lo recordaron como un hombre paciente, amoroso y con un talento inmenso que desbordó en cada uno de sus poemas y obras realizadas.

Fallecido hace apenas un año, Cerviño fue un gran defensor de los espacios literarios, miembro de la UNEAC, coordinador editorial de la Revista Amnios, director del Teatro Nacional, y realizador del programa Para Leer Mañana. Además, recibió reconocimientos como el Premio del Concurso Nacional Abdala, de la Unión Árabe de Cuba, y Premio de Poesía “José María Heredia”.

Al decir de los presentes, La Maka con Furé se ha convertido en un espacio invaluable para la cultura cubana y para aquellos que añoramos el reencuentro con esta biblioteca viviente que, con cada anécdota, con cada recuerdo, escudriña en los anales de la historia para, como diría él mismo, rescatarla memoria y el olvido.