La última etapa del Benny Moré

Aniversario 53 de su fallecimiento

La última etapa del Benny Moré

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  • La música cubana por estos días rememora al Bárbaro del Ritmo.
    La música cubana por estos días rememora al Bárbaro del Ritmo.

Benny Moré fallece el 24 de febrero de 1963, cuando se popularizaba el grupo vocal Los Zafiros y se gestaba el ritmo mozambique de Pello el Afrokán, en el mismo momento en que estallaba en Inglaterra el fenómeno de la beetlemanía.

Había terminado una era y comenzaba otra, Benny, entonces decía adiós y, como me expresó don Pepe Olmo, el Chino maravilloso cantante de la orquesta Aragón: “Con la muerte de Benny Moré, terminó una época musical; después vino otra cosa”.

Si recordamos la muerte del Benny, simplemente como una fecha más, como un compromiso, no podemos entender el significado del final de la vida de un gran músico.

¿Era simplemente un gran cantante o músico?

Era mucho más que eso, es el símbolo de la música cubana.

Todos los países tienen su cantante emblemático: Argentina cuenta con Carlos Gardel, España tiene a Lola Flores, Francia a Edith Piaf, EE.UU. cuenta con Frank Sinatra, Cuba tiene a Benny Moré.

¿Qué cosa es el símbolo de la música cubana?

El símbolo es el emblema, la insignia, el distintivo, el representante máximo de la vida de ese pueblo.

¿Y, qué tiene que representar?

En el caso de Cuba, tiene que representar la vida del campo (la descarga, la bohemia y el guateque), debe significar el mundo urbano (el café, el cabaret, el teatro). Y, por supuesto, es preciso que su música sea eminentemente genuina, autentica, natural, prístina.

Eso es Benny Moré, eso representa el Bárbaro del Ritmo, no lleva ese nombre por gusto, es el rey, la figura máxima de un pueblo rico en música, en ritmos, en cantantes, compositores, músicos. Ser el más grande en un país como Cuba, es una verdadera proeza musical, eso es lo que hizo Benny en su tiempo.

Pero, hay algo de lo cual no se habla mucho.

¿Cómo fallece el Benny?

Benny padecía de una cirrosis hepática grave (una hematomagalia o tumor en el hígado a la altura casi del ombligo), una persona con ese mal debe llevar una vida extremadamente tranquila, sin comprometerse con su estado grave. No debe emprender viajes extensos, comidas nocivas, bebidas, malas noches.

Benny trabajó el día 15 de febrero en el Círculo Social José María Pérez en Santa Marta y Manglar. Al día siguiente el 16 partieron para presentarse en el pueblo de Palmira ese día 16 en la noche. En el viaje, a Benny se le revienta, una várice encefálica, en el pueblo de Colón, Matanzas, le repiten los vómitos en el central Tinguaro y le vuelven a repetir en Perico. El auto estaba lleno de sangre.

Pregunto: ¿debe un cantante presentarse a trabajar en esas condiciones tremendamente graves, comprometidas con su salud? ¿No convenía llevarlo de urgencias a un hospital?

Benny, quiso cumplir su contrato, quizás sabía que sería su última presentación, a lo mejor quiso morir en el escenario ante su público.

Muchos cantantes acostumbran decir: “Yo tengo mi pueblo”, y tienen unos miles de seguidores, y nada más. Benny sí tenía un pueblo detrás.

Un caso parecido al de Benny fue el de Chopín que llegó a darle un síncope en una de sus presentaciones, el pianista polaco padecía de tuberculosis, en aquellos tiempos no existía la penicilina para su curación.

En realidad no es el Benny el único que ha dado su vida encima de un escenario, Miguelito Valdés, falleció, inesperadamente, en la pista del cabaret en el Salón Monserrate del hotel Tequendama de Bogotá, el 9 de noviembre de 1978.

Pero, Benny ya estaba condenado a muerte y, en esas condiciones decidió cantar al pueblo de Palmira, colindante con su natal: Santa Isabel de las Lajas.

Benny, aunque estaba enfermo gravemente, el pueblo no concebía su fallecimiento. En alguna medida, sus amigos y familiares, sus compañeros de armas lo sintieron como una enorme tragedia, como cuando muere el capitán de una tropa.

Soy de la teoría de que cuando se pierde un artista nacional —por una causa o por otra—, es como cuando se pierde un pedazo de la vida de un pueblo. De hecho, se pierde un artista que da unión, identidad nacional y alegría.

¿Hay algo más importante que estos tres elementos de la vida de un pueblo?

Espero que esta crónica por Benny Moré sirva para reflexionar sobre una figura tan querida, tan valiosa para la música y la cultura cubanas.

Además de la obra musical del Benny, queda su memoria, aún se mantiene materialmente su casita en el reparto La Cumbre, en la zona del Caballo Blanco, en San Miguel del Padrón, en el entorno del cabaret Ali Bar.

¿Qué podríamos hacer por rescatar esa casa del Benny, donde más tiempo vivió, donde tenía su conuco, donde recibía a sus amigos y empresarios musicales?

¿Por qué no luchamos por redimir esa casa que está en pie, donde vive una de sus hijas? ¿Por qué no la reanimamos para que se convierta en un lugar de peregrinación internacional ahora que el turismo pinta bien?

Tenemos que proteger nuestra historia, nuestra memoria por el aquello de lo que decía Tagore: “Un país sin memoria es como un árbol sin raíces”.