Las pulsiones de Irving

Las pulsiones de Irving

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Galería Servando, Galería Villa Manuela
  • En sus obras, el creador logra una mayor efectividad del discurso artístico. Fotos del autor
    En sus obras, el creador logra una mayor efectividad del discurso artístico. Fotos del autor
  • En sus obras, el creador logra una mayor efectividad del discurso artístico. Fotos del autor
    En sus obras, el creador logra una mayor efectividad del discurso artístico. Fotos del autor

La obra de arte es un proceso generador de nuevos significados mediante el cual el artista intenta llevar la atención del espectador hacia la apreciación de los valores artísticos. La muestra personal Pulsiones de Octavio Irving (Villa Clara, 1978), es un ejemplo de lo anterior. Dicha exposición tiene como contexto artístico la Galería Servando, ubicada en el Vedado capitalino.

Irving es graduado del Instituto Superior de Arte (2006) y de la Academia de Bellas Artes San Alejandro (2000). Ha realizado exposiciones personales en la Galería Castillo’s Project, Chicago, Estados Unidos y en la galería Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). También ha participado en eventos como la Bienal de La Habana, la Feria Internacional de Coleccionismo y El dibujo y la estampa (Madrid).

Para Rafael Acosta de Arriba: “…El artista siempre estará en función de la necesidad de comunicar sentimientos, donde el microuniverso gestado es más importante que sus propios fragmentos. Tengo la certidumbre de que con esta muestra, Octavio Irving ha encontrado el comienzo de un camino. Esperemos que lo transite de principio a fin”.

Pulsiones es una profunda reflexión acerca de la psicología humana, de sus esencias, conflictos, contradicciones y aciertos. En las palabras de presentación de la exposición se plantea que esta exposición ha sido realizada sobre la base de puro dibujo y pintura, y que a su vez es el inicio de la creación de un universo propio en el zoomorfismo y lo antropomórfico en el que aparecen rangos pesadillesos. Dependiendo de la óptica en que analicemos Pulsiones podremos afirmar que de cierta forma esto último puede funcionar como pretexto artístico, para dar a la realidad circundante y a los contenidos psicológicos presentes en su obra como creador, nuevos significados que implican apreciar las artes visuales como un proceso de resignificación de los objetos que nos rodean. Por otra parte, en el caso que nos ocupa el artista necesita expresar sus experiencias individuales algo que va acompañado de una visión otra de los valores artísticos, como por ejemplo la belleza.

De modo general en la exposición el artista utiliza los colores blanco y negro, algo que brinda contraste y dramatismo. Esto redunda en una mayor efectividad del discurso artístico. La ubicación de los elementos que conforman el espacio en las diferentes piezas que integran la muestra influye en los estados emocionales del espectador, propiciando la aparición de estados psicológicos diversos. A modo de síntesis, la identificación entre las necesidades del artista y sus equivalentes en el espectador favorece el placer estético. El placer que el público asistente experimenta frente a la obra de arte procede de un proceso de identificación, sugestión y contagio pues la obra de arte puede ser analizada como un acto comunicacional, en donde aparecen aspectos de la psicología individual y la psicología de una época determinada.

La esencia de la obra de arte se encuentra en la subjetividad del artista, en los factores que intervienen en una sociedad o cultura determinada. Cualquiera que sea la respuesta dependiendo del punto de vista del creador, cuando presenciamos una exposición como Pulsiones afirmamos que estamos ante un arte renovador en cuanto a los contenidos psicológicos que están presentes en la obra visual. Entonces, la obra de arte debe ser entendida como un proceso en el que se crean y re-crean significados de orden psicológico, cultural, entre otros, que responden al propósito artístico. Hacer arte es un proceso de renovación.