Leyó sus versos como el más apasionado de los poetas

Leyó sus versos como el más apasionado de los poetas

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  • Alpidio Alonso lee poseía junto a los poetas Luis Carlos Suárez, Lucía Muñoz y Arsenio Rosales de Granma. Foto de la autora
    Alpidio Alonso lee poseía junto a los poetas Luis Carlos Suárez, Lucía Muñoz y Arsenio Rosales de Granma. Foto de la autora

En el proyecto sociocultural Acento, del reparto Camilo Cienfuegos en Bayamo, donde la literatura es anfitriona, el poeta Alpidio Alonso Grau leyó sus versos como quien deja los sustos en la quebradura de la voz al alzar las palabras como piedras.

Codo a codo con otros bardos, cual si fuera el mismísimo Benetti, desgarró su alma frente a desconocidos: un puñado numeroso de vecinos, intelectuales, periodistas, promotores de la cultura y miembros de la Sociedad Cultural Jose Martí, muchos de los cuales no sabían que en la persona del Ministro de la Cultura cubana convive también un poeta.

Junto a Luis Carlos Suárez poeta de ternuras y mares en calma, de ciudades heroicas y bullentes; Lucía Muñoz novia rebelde y heráldica de la ciudad antorcha, el maestro Doctor Arsenio Rosales de versos filosóficos y pensantes, con ellos alternó Alpidio, el hombre embestido por la rima libre y el sentimiento.

Trajo como buen visitante regalos de lujo: libros, para condimentar con las mejores especies el gran ajiaco de la biblioteca de Acento. “Hasta siempre Fidel”, una compilación de la periodista Rosa Mirian Elizalde y Ernesto Niebla realizada en 2017 por la Oficina del Consejo de Estado; también sacó de la bolsa mágica “La luz del imposible” y “Las miradas perdidas” de los inevitables Cintio Vitier y Fina García Marruz, respectivamente.

La Colección La Isla Infinita, cuadernos ilustrados y hechos a mano por Silvia Rivero y José Adrián Vitier, joyas preciadas de la literatura no solo por su contenido sino también por su belleza y exquisitez fueron parte del regalo, que encontró gesto recíproco en las muñecas hechas de recortes de tela, entregadas por Caridad Espinosa, del Proyecto Juana Moreno, representativas de las más puras tradiciones artesanales bayamesas.

Lucía Muñoz abre los brazos de su corazón y expresa su alegría por la presencia de tantas personas que no sabían del ilustre visitante y se acercaron solo para escuchar la lectura de poesías, en un mundo donde pujan por predominar los valores del tener y no se aquilatan los versos como merecen, a cambio de los que allí lideran, que viven para y por la poesía.

El Ministro, digo, el poeta, lee poemas editados e inéditos, algunos con más de 25 años de vida, con los que se reconcilia aún. Los presenta como a viejos amigos, los saborea, tienen nombre de pueblo del interior: Venegas. Otro poema del “Libro de los comienzos”, inédito, dedicado al amigo Roberto Manzano se escucha y para cerrar en la última ronda, los recita de amor desde la perspectiva de la pérdida. Antes estremece a los oyentes con un tocar suave de las manos de la esposa con los versos: “Tu mano toco”.

Notablemente emocionado, Alpidio abraza a sus anfitriones, degusta el café, en una tarde noche de gratas impresiones, de rebelar cuánto hay de confortante encontrarse con la gente a la que se siente como viejos amigos cuando hay un buen poema de por medio para compartir.