Linnet González Li: Maître Primer Nivel del Ballet Nacional de Cuba

Linnet González Li: Maître Primer Nivel del Ballet Nacional de Cuba

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  • Linnet González durante un ensayo junto a Alicia Alonso.
    Linnet González durante un ensayo junto a Alicia Alonso.

Linnet González Li, integrante del elenco artístico del Ballet Nacional de Cuba (BNC), que dirige la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza, acaba de alcanzar la categoría de Maître Primer Nivel de una de las mejores compañías del orbe.

Dialogar con esa excelente bailarina propone un placer inefable, pues ha incorporado a su estilo de trabajo pedagógico y llevado a la praxis docente educativa, el aforismo martiano: enseñar es crecer.

¿Qué representa para usted haber alcanzado la categoría de Maître Primer Nivel del BNC?

Para mí, haber alcanzado la categoría de maître primer nivel es muy importante, porque —entre otros factores no menos relevantes— deviene la máxima categoría para un maître de ballet y significa, sin duda alguna, que he podido alcanzar el máximo reconocimiento a mi trabajo, lo cual me hace feliz en grado sumo y sentirme realizada desde la vertiente artístico profesional, y por supuesto, espiritual.

En una entrevista anterior, usted me confesó que su mayor ilusión era bailar, pero por razones de salud tuvo que renunciar a su carrera. Y dedicarse a la enseñanza en la emblemática compañía donde labora desde hace varios años. ¿Cómo valora usted ese cambio y que satisfacciones le ha aportado?

Es verdad que nunca imaginé que mi carrera como bailarina terminara tan pronto, pero la vida es así y uno no tiene idea de cuándo puede suceder algo inesperado y tener que cambiar lo que hacias por algo distinto. Fue bien difícil para mí dejar de bailar. Mi carrera como bailarina desempeñaba una función clave en mi vida artístico profesional. Me encantaba subir a los escenarios nacionales y foráneos y bailar para un publico encantador, que me colmaba de aplausos al finalizar cada obra, pero gracias a la proverbial gentileza de la eximia ballerina que me recomendó quedarme como maître (…) he podido vivir con felicidad mi carrera de profesora y ensayadora y disfrutar al máximo de cada momento con los bailarines con quienes ensayo y les imparto clases cada dia.

De las muchas vivencias y experiencias en el campo de la docencia artística, ¿Podría relatar alguna que le haya dejado una huella indeleble?

Evoco con mucho cariño haber trabajado con la primera bailarina Amaya Rodriguez cuando debutó, por primera vez, en El lago de los cisnes, y sobre todo ver el resultado sobre la escena el dia en que interpretó a Odette-Odile, el personaje protagónico femenino de ese clásico de todas las épocas y todos los tiempos. Es increíble lo nerviosa que me pongo cuando bailan los ballets que les ensayo a mis discípulos, y sin embargo, cuando yo bailaba nunca me ponía nerviosa.

Por otra parte, recuerdo con agrado a coreógrafos internacionales de la talla de Peter Quanz y Annabelle López, por solo citar dos ejemplos significativos. Con la maestra belga-colombiana trabajé como su asistente de montaje en los ballets que ha incorporado al repertorio del BNC, y consecuentemente, lo han enriquecido. En síntesis, siempre se aprende mucho de ellos y ellas.

¿Podría reseñar cuáles son sus planes inmediatos, ahora que ha alcanzado la categoría de Maître?

Mis planes por ahora son continuar con mi trabajo como maître de la compañía. En estos momentos, estoy ensayando el ballet contemporáneo Didenoi, que estrené en 2005 cuando bailaba, y ahora lo interpretan los bailarines muy jóvenes en las funciones que hemos planificado para finales de octubre de este año. Esa obra me trae muchísimos buenos recuerdos, porque se trata de una coreografia increíble, que me encantaba bailar y ahora en los ensayos puedo trasmitirles a ellos todas las vivencias de aquellas inolvidables funciones, que han quedado registradas en lo más profundo de mi ser.

¿Algún consejo o recomendación a quienes se inician en el estudio o en la práctica de la danza clásica?

Les diría a todos los que quieren estudiar ballet, o a los que ya están estudiándolo, que es una carrera preciosa, pero que lleva mucho sacrificio, mucho amor a lo que uno hace, y sobre todo, mucha entrega por parte del bailarín para que, cuando se encuentre en el escenario, pueda entregarle a su publico toda esa magia maravillosa que es el ballet clásico.