Los cubanos tenemos: de congo, de carabalí y ¡de chino!

Los cubanos tenemos: de congo, de carabalí y ¡de chino!

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Feria del Libro, : Escritores, Bayamo
  • Dra. Maria Teresa Montes de Oca en la Casa de la Nacionalidad. Foto de la autora
    Dra. Maria Teresa Montes de Oca en la Casa de la Nacionalidad. Foto de la autora

En el complejo entramado de la cultura cubana mucho se le debe al pueblo de China y su milenaria cultura que legaron los inmigrantes llegados al archipiélago caribeño hace 170 años. Lo afirma y confirma una descendiente de culíes que engañados por mercenarios de humanos, trajeron hace casi dos siglos a los primeros chinos a Cuba para sustituir a los negros esclavos en el cultivo y producción de azúcar, principal fuente económica del país.

La Doctora María Teresa Montes de Oca Choy, Profesora Titular y Consultante de Historia de Asia y presidenta de la Cátedra de Estudios sobre emigración  china, de la Universidad de La Habana,  asegura que aunque los chinos resultaron igual de discriminados que los negros esclavos, pues fueron como ellos directo al barracón y a los cañaverales, con muchas limitaciones entre ellas el idioma, se insertaron, integraron  e hicieron comunión con los descendientes de africanos, ibéricos hasta formar eso que llamamos criollo.

La imbricación de la cultura milenaria del llamado gigante asiático trascendió no sin sobresaltos y dolores, pero la  vida y la literatura cubana en especial, ha reflejado como en ningún otro país de América Latina, la presencia China.

De ello nos habla la Doctora Montes de Oca Choy en su conferencia “El reflejo de los chinos y lo chino en la narrativa cubana” espacio teórico de apertura de la 27 edición de la Feria Internacional del Libro en Bayamo, que tuvo como sede el patio de la Casa de la Nacionalidad.

Y en ese mágico lugar, donde viviera la familia del General Esteban Tamayo, en la histórica Plaza del Himno de Bayamo, con sabiduría y jocosidad, pero con sólidos argumentos y ejemplos, María Teresa ilustra cómo lo chino es parte de nuestra nacionalidad, hasta el punto de asegurar que en cada cubano hay un ancestro culí, tanto como hay un ancestro africano o ibérico.

Gonzalo de Quesada tan temprano en la historiografía de las guerras de independencia como el año 1892 publicó ¨Los chinos y la nación cubana¨ libro reeditado en 1947 en la inauguración del monumento a los inmigrantes chinos llegados a La Habana en la primera mitad del siglo XIX. De estas páginas testimoniales señala la Dra. Choy que hay particularmente una frase que la estremece: “No hubo un chino cubano desertor, no hubo un chino cubano traidor” y no solo por la hidalguía mostrada por sus ancestros sino por la identidad del asiático y del caribeño juntos por primera vez en la literatura.

Si se quiere saber cuánto asimila un país a una colonia de inmigrantes, si esta permanece en la diáspora o pasa a ser parte de su nueva tierra, se puede constatar través dela literatura, en la que en Cuba hay amplia referencia de ello. Así un repaso por la obra de Pablo de la Torriente Brau en las primeras  décadas del siglo XX lo descubren denunciando el asesinato del chino José Wong en el Castillo del Príncipe.

En Carmela novela de un grande de las letras cubanas como Ramón Mesa, aparece por vez primera la referencia al chino de la charada, juego introducido por los chinos californianos. Así conocimos de chinos valientes y dispuestos a dar su vida por Cuba en los relatos de Renee Méndez Capote, en las crónicas de Alejo Carpentier para quién el Barrio Chino de La Habana fue nuestra ciudad amarilla.

Más contemporáneo al escritor  Leonardo Padura se deben  las obras El viaje más largo y La cola de la serpiente, este último  un acercamiento al Barrio Chino de La Habana, lugar enigmático y cercano a la vez, que no constituye un enclave cerrado, sino la muestra de la identidad cotidiana, la  culinaria, y muchas otras formas de cultura mezcladas con la cubana.

De la literatura escrita salta a la radio, de los orígenes Oscar Luis López compilador del medio de difusión al que la internet no ha podido en Cuba quitarle la primacía, describe al detective Chan Li Po creado por el escritor, músico, poeta Felix B. Caignet, un chinito que habla y camina, con la parsimonia de los asiáticos, pero se destaca por su inteligencia y laboriosidad.

Muchos son los autores que pueden citarse, no deja para último la Dra. Choy a Nicolás Guillén, poeta Nacional de Cuba que cantó a los chinos en hermosos poemas donde alaba la fortaleza y el deseo de hacer de esta noble gente. Pedro de Oraá, Fayad Jamís, son otros soñadores que emplearon la poesía para decir cuánto tienen de chino en sus almas.

No por gusto China es el país invitado de honor a la 27 edición de la Feria Internacional del Libro, mirar a los cubanos y descubrir rasgos étnicos del gigante asiático se torna común, y más allá de la fisonomía la cotidianidad está llena de referencias, “tienes un chino detrás”, “no te salva ni el médico chino”, “te hace falta un perro chino” y muchos  otros indican que el acercamiento no es traído por los pelos, que hace mucho tiempo Cuba le debe a China ese legado en su cultura, por tanto le agradece invitándola al mayor homenaje que un pueblo puede hacer a otro: compartir lo atesorado por siglos.