Los dioses sombríos de Miguel de la Iglesia

Los dioses sombríos de Miguel de la Iglesia

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Escritores, UNEAC, sala Villena
  • La novela de Manuel de la Iglesia fue presentado por el narrador Alberto Guerra. Foto: Lourdes Mederos.
    La novela de Manuel de la Iglesia fue presentado por el narrador Alberto Guerra. Foto: Lourdes Mederos.
  • En palabras de su autor: “Esta obra tardó treinta años en escribirse. Yo viví en 1986 en Nicaragua y para mí fue una experiencia que marcó mi vida". Foto: Lourdes Mederos.
    En palabras de su autor: “Esta obra tardó treinta años en escribirse. Yo viví en 1986 en Nicaragua y para mí fue una experiencia que marcó mi vida". Foto: Lourdes Mederos.

Un grupo de amigos se reúnen en un cumpleaños donde la remembranza es inminente. En esta ocasión se remontarán 25 años antes a tierra hondureña en la década del ochenta. Inevitablemente se desempolvará el recuerdo de la CIA, de la guerrilla salvadoreña y guatemalteca, del ejército norteamericano y los espías. Todo siempre con la revolución sandinista como telón de fondo.

Este es el inicio de Los dioses de la sombra juegan pelota, la primera novela de Manuel de la Iglesia Caruncho; Doctor en Ciencias Económicas, de origen español que vive actualmente en Uruguay. Esta novela, presentada el pasado viernes 16 en la sala Villena de la UNEAC, ya despierta el interés de varios lectores por la temática y su estilo literario.

“Los campesinos al límite en El Salvador, Somoza ahogando a su propio pueblo nicaragüense y cumpliendo a la orden los dictámenes de Washington, todo esto Manuel lo destaca muy bien en el libro. Este es un libro donde no hay un protagonista, creo que es Centroamérica, o España, o un personaje norteamericano, o el general hondureño.” Resaltó el narrador Alberto Guerra Naranjo durante la presentación.

Sobre los móviles que le llevaron a escribirla y las interioridades de su historia resalta su autor en entrevista:

“Esta obra tardó treinta años en escribirse. Yo viví en 1986 en Nicaragua y para mí fue una experiencia que marcó mi vida. Yo he tenido la ocasión de vivir momentos interesantes: la España de Franco, o contra Franco como me gusta decir, viví el Uruguay de Pepe Mujica, el período especial en Cuba, la Nicaragua sandinista, y sin duda, esa Nicaragua me marcó profundamente.

“Desde ese 1986 pensé contar lo que había visto en Centroamérica pero en forma de novela. Llegué a Uruguay luego y un periodista llamado Rubén Castillo me hizo una entrevista al saber que venía de Nicaragua. Fue en su programa Utopías, donde por primera vez salió mi pretensión de escribir una novela sobre Nicaragua, y su última pregunta fue: ¿quedará terminada en Uruguay?

“Bueno, la vida me llevó por otros sitios. Regresé a España, hice un doctorado, en fin, quedó un borrador de la novela en una carpeta desde el año 86. Luego, en 2009 me invitaron a un campus inglés donde finalmente tuve tiempo para trabajar la novela nuevamente. Después, el azar me hizo regresar a Uruguay a trabajar y finalmente salió a la luz Los dioses de la sombra juegan pelota.

“Y allí, la viuda de Rubén Castillo con quien me volví a encontrar me regaló el cassette con la entrevista que me había hecho su esposo en aquel tiempo. La escuché y finalmente puedo responderle ahora a mi amigo donde quiera que esté que sí, que la novela finalizó en Uruguay, solo que 30 años después.”

¿Por qué escribir sobre una historia como esta y en el formato de ficción?

Primero para entretener, pienso que una novela trate el tema que trate tiene que ser entretenida, sino es un documento o un ensayo maravilloso. Para mí era fundamental que resultara entretenida, quería compartir lo que había vivido, un tiempo hermoso, lleno de sueños e ilusiones como de carencia y guerras. También quería homenajear a los nicaragüenses que quisieron construir un mundo mejor, muchos dando su vida, y también pensé que quería denunciar lo que hizo en aquella época el gobierno norteamericano, hechos por los que siempre pienso que algún día tendrá que pedir perdón.

También descubrí que la novela tenía unos mensajes subliminales que al leerla me di cuenta que estaban más de una vez. Por ejemplo, refiriéndome a Centroamérica, que las élites de los países se tienen que merecer ese puesto logrando que los pueblos vivan mejor, y no era el caso, por eso hubo conflictos.

¿Cuánta importancia le otorga a que este texto se presente en Cuba?

He hecho una presentación de esta novela en España, Uruguay y Nicaragua, a pesar de que la historia la situé en Tegucigalpa (Honduras) porque me era muy difícil hablar desde Nicaragua, tenía que poner un poco de distancia para hablar de la revolución nicaragüense. Entonces me faltaba Cuba, porque yo me considero un poco cubano también.

Pero es una novela de muchas lenguas. Me gustó mucho escuchar en otra ocasión que mi novela era muy latinoamericana, eso para mí fue una caricia porque no quise hacer una novela española. Yo creo que es una novela antiimperialista, y cómo no podía serlo una novela que habla de los años ochenta en Centroamérica, con la gran presencia de Estados Unidos que hizo que el continente se preocupara tanto por su independencia y por no permitir la injerencia.

Impresa en España y perteneciente a la Colección Máquina de las Palabras, la novela se distribuye en cuatro partes; un detalle, que además es uno de los logros de la historia. Pues, además de tener múltiples protagonistas que se dan la mano en cada capítulo, Los dioses de la sombra…está llena de intrigas a través de una estructura no lineal donde cada capítulo es una cápsula de información que estalla solo en el momento preciso. Una lectura siempre atrayente para aquellos lectores que disfrutan de la literatura histórica envuelta en los vericuetos de la ficción.