Los mitos de Acosta Danza

Los mitos de Acosta Danza

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  • La compañía Acosta Danza, dirigida por el primer bailarín y coreógrafo Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza. Foto tomada de Cubadebate
    La compañía Acosta Danza, dirigida por el primer bailarín y coreógrafo Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza. Foto tomada de Cubadebate

Mitos es el título del espectáculo que la compañía Acosta Danza, dirigida por el primer bailarín y coreógrafo Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza, llevara a la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba (TNC). 

Mitos incluye una serie de coreografías que tienen como idea rectora lo místico. Es el resultado de las dudas, desvelos, los insospechados laberintos psíquicos y espirituales por los que transita el homo sapiens, así como lo azaroso del ciclo vital humano, y la evocación de lo vivenciado. Ese es el núcleo fundamental que le sirve de vaso comunicante a ese conjunto de obras. 

El programa artístico incluye Rooster (Gallo), de Christopher Bruce, uno de los coreógrafos ingleses más importantes del Reino Unido, que —por vez primera— se presenta en la mayor isla de las Antillas por invitación especial de la emblemática agrupación cubana. 

Completan el programa Imponderable, con coreografía de Goyo Montero. Dicha obra trata acerca de una reflexión sobre lo incomprensible, así como los estrenos de Mermaid, con coreografía de Sidi Larbi Cherkaoui, y El salto de Nijinsky, con coreografía de María Rovira, quien recrea en el proscenio una historia real del eminente bailarín ruso Vatslav Nijinsky (1889-1950).

En Mermaid y Rooster los amantes cubanos y extranjeros del arte danzario  pueden ver y admirar —en vivo y directo— la maestría que singulariza a uno de los cinco mejores bailarines del orbe.

Con apoyo en ocho temas de la música de la mítica agrupación The Rolling Stones, compuesta en las décadas de los 60 y 70 de la pasada centuria,  Bruce les muestra a los amantes de la danza insular cómo enfrenta la vida un joven chovinista y muy elegante; en consecuencia, diseña el personaje de un gallo que simboliza a ese joven anodino.

Rooster es una obra psicológica, técnica e interpretativamente bastante compleja, pero cautivadora en cuanto a la trama.

En el desarrollo coreográfico-dramatúrgico, se destaca el comportamiento sui generis de un rebelde sin causa de esta época; por esa razón, los bailarines que interpretan la obra interiorizan e incorporan a su forma de danzar la gestualidad que identifica, hoy día, a los jóvenes.

La banda sonora utilizada tiene puntos de tangencia con lo negro, lo ancestral, y desde la vertiente social, pretende destacar el valor intrínseco que distingue a Rooster, ya que, en nuestro archipiélago, la música procedente de África tiene —¿quién lo duda?— una gran influencia en el pentagrama caribeño e internacional.  

Los integrantes de Acosta Danza asumen —con la excelencia artístico-profesional que los distingue en cualquier escenario nacional o foráneo— la complejidad técnico-interpretativa de las obras llevadas a las tablas del TNC, sobre todo en Rooster, donde no solo hay alegría, sino también momentos muy dramáticos, que interaccionan con los más jocosos. Sin embargo, los miembros de la agrupación saben salir airosos —¿cuándo no?— de esas transiciones coreográfico.-dramatúrgicas que exige tan loable puesta en escena.

Por otra parte, habría que señalar la perfecta coordinación en los movimientos corporales que, al intelectualizarlos y espiritualizarlos, acarician el mundo interior del auditorio, y por ende, facilitan la trasmisión del mensaje ético-humanista que los autores de las obras tratan de hacerle llegar al público a través de las coreografías incluidas en el programa.   

En declaraciones a la prensa local,  Carlos Acosta expresó: “es todo un lujo […] disfrutar de este espectáculo danzario, Es una oportunidad para que el espectador nacional pueda ver un espectáculo y coreografía del mundo, así como ver en acción a los especialistas de otras tierras con los bailarines cubanos”.