Los soportables pesos de Miriannys Montes de Oca

Los soportables pesos de Miriannys Montes de Oca

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Plásticos, exposición
  • Obras de la exposición. Fotos del autor
    Obras de la exposición. Fotos del autor
  • Obras de la exposición. Fotos del autor
    Obras de la exposición. Fotos del autor

Bajo el titulo de Los soportables pesos del ser, se presenta en estos días —y hasta el próximo 16 de mayo—, la muestra personal de la artista de la plástica Miriannys Montes de Oca (Cárdenas, 1993) en la Casa de México Benito Juárez, sita en Mercaderes y Obrapía en La Habana Vieja.

La exposición, con la curaduría de Magaly Espinosa Delgado y que resultó la tesis de grado de la hasta hace poco estudiante de artes visuales en el Instituto Superior de Arte; se componen de 18 pinturas y un video documental (making off). Este último, confirmatorio de la atmósfera teatral y dramática que se percibe desde la primera impronta en el primer salón de la galería.

Porque en la mayoría de las piezas de Los soportables pesos del ser late la muerte, lo fúnebre y lo trágico, bajo lo florido. Cual se ha venido haciendo recurrente en el quehacer de la joven artista, desde su exposición del 2003, En tiempos de artificio en la galería capitalina de Luz y Oficio, en donde junto a sus cuadros se mostraban sarcófagos negros y floreados.

Pesa la sombra, el claro oscuro y la composición escénica en las piezas de la también graduada de la academia Provincial Roberto Diego Querol de Matanzas. Son piezas de gran formato, con predominio de trazos impresionistas, pero desde una postura obviamente contemporánea. Hay sin embargo, dos parejas de cuadros donde el trazo es más sosegado y tendiente al clasicismo de Rembrandt o el hiperrealismo más manido; son el caso de los óleos “Las que se marchan” y “Bendito mar” y de “La marcha de las antorchas” y “Amanda, la niña vecina del frente”.

Una paleta de colores que fluctúa desde la mixtura del blanco y negro hasta los más llamativos esmaltes sobre vinilo o tela. Extrayéndole a los fondos también coloreados, con las pinceladas mínimas necesarias,las formas —un tanto abstractas y simbólicas— que perfilan, en las figuras humanas y sus contextos: pérdidas, ausencias, vacuidades y sus más sedimentadas resistencias.

En lo temático y en lo formal, son evidentes los vasos comunicantes entre esta muestra de Montes de Oca y sus anteriores, en especial su exposición del 2015 Escena 0, en el Cine Lux también en la capital

Esta, que sería su octava exposición personal —sin contar dos intervenciones públicas durante la pasada XII Bienal— constribuye en la confirmación de la madurez artística de la joven creadora. Vaya a verla y confirmará su peso.