Mabel Poblet: Rastros de tiempo

Mabel Poblet: Rastros de tiempo

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Plásticos, artes visuales
  • La inventiva, está siempre puesta a prueba en su obra.
    La inventiva, está siempre puesta a prueba en su obra.

Una obra de interesante factura, pongo hoy a su consideración. Superponer plurales soportes de forma orgánica, en donde la fotografía, la instalación y el diseño adquieren un papel importante, es la determinación de un hacer marcado por un carácter autorreferencial; siendo la búsqueda el hilo conductor de un trabajo de exploración dentro de una memoria individual.

La imagen de una mujer, ha servido de modelo y de punto de partida para establecer altos contrastes como elemento visual; marcada, además, por la representación de una artista que, sin reservas, apuesta por la belleza y la esteticidad de la imagen. Ingeniosas ideas que se ensamblan para convencer hacen que Mabel Poblet nos haga una invitación como tránsito por un camino que ha sido trazado a consciencia, en tanto conquista, aspiraciones y enigmas. Todo resulta inquietante a la pupila de la creadora. Senderos que conducen a puertas permeadas de luces, para compartir sueños, memorias y añoranzas; huellas que marcaron los inicios del quehacer de esta fémina, siendo la autorrepresentación y la manipulación de instantáneas familiares, fuentes usadas como guía y punto de encuentro con raíces y recuerdos, que son parte de una historia y respuesta a múltiples interrogantes.

La inventiva, está siempre puesta a prueba en la obra de Mabel Poblet.

Piezas exigentes en cuanto a confección son usadas como licitación, matizadas por diversas técnicas; donde la interpretación de acontecimientos, la segmentación de imágenes, el juego temporal y otros procesos de creación son manipuladas de manera tal que el espectador puede interactuar con la obra.  Sin dejar atrás aquel primer objetivo de lo autorreferencial, se va a la caza de lo instantáneo y de la sucesión de eventos en el tiempo. Puede que sean sus experiencias o no, el hecho es que le son ineludibles; por lo que decide compartirlas, no como reflejo de lo cotidiano, sino como recreación de una expresión artística en donde el disfrute estético y los valores personales encierran un fuerte componente crítico.

La mirada puesta en el destino, puede convertirse en un factor estimulante para acudir al encuentro de fenómenos estereotipados. No solo por los focos de atención que logra imponer, sino por las soluciones estéticas y formales que refuerzan las ideas. La inventiva, está siempre puesta a prueba, sobre todo si se trata de reciclar y combinar objetos, materiales y habilidades para conformar una pieza.

Podría decirse que el collage que Mabel logra crear, es reflejo significativo de géneros como la crónica, el testimonio, lo narrativo, e incluso, incorpora referentes que suelen enrumbar historias y realidades particulares, pero lo primordial, es que logra afiliarse a modos y estilos muy contemporáneos.

Gamas, pluralidades esenciales de un arte que fragua vínculos entre un número creciente de posibilidades y un estilo figurativo que va más allá de lo percibido a primera vista, de la belleza de la hechura y de los materiales con los que trabaja. Los juicios se enrumban y se comprometen con una visualidad decididamente afín a tendencias y maneras de hacer, pues en sus intereses convergen también la sensibilidad por un arte que se torna desafiante y atractivo.

Estamos invitados entonces a presenciar una propuesta estética como un renacer. En donde las sensaciones y representación artística, implican una fase de permanencia poética que se apropia de cuanta manifestación tenga a su alcance. Desde esa percepción, nos seducen imágenes que giran alrededor de un eje temático, dando como resultado un trabajo minucioso, más allá de soluciones formales o discursivas. Propósitos que parecen surgir del contraste entre figuraciones y la intención de revelar representaciones existenciales. Espiritualidad, desaciertos, refugios, escenarios manipulados y bombardeados por elementos externos; tránsito a una realidad o imaginación como contestación a un movimiento perenne de un universo artístico, pues se entabla una comunicación que insiste e intenta llegar a un entendimiento o solución a cuestionamientos.

Ir al encuentro de recursos que permiten a la artista instaurar un área fértil; encumbramiento de realidades, en tanto indaga sobre sus representaciones y el sentido de la existencia como instancia de la eventualidad. Solo así, en un mundo de tránsito, determinado por diversas voces artísticas, sensible a las necesidades del arte, abierto a la capacidad de asombrar, de inspirar a través de vivencias y fabulación, es que llegamos a la cumbre de una obra puramente existencial.

Por Lisday Martínez Saavedra

Tomado de Cubarte