Malsanas obsesiones desatan oscuros caminos

Feria Internacional del Libro 2018

Malsanas obsesiones desatan oscuros caminos

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  • Esta novela es intensa, de estructura peculiar, muy fragmentada, y  pluralidad de personajes, afirmó el escritor Juan Frank Rosell, presentador del título. Foto del autor
    Esta novela es intensa, de estructura peculiar, muy fragmentada, y pluralidad de personajes, afirmó el escritor Juan Frank Rosell, presentador del título. Foto del autor

La obsesión de un adolescente por una mujer distinguen las páginas del libro El paraíso de Jesús Arcángel, (UNIÓN, 2017), de la autoría del narrador Luis Cabrera y presentando en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artista de Cuba, UNEAC, como parte de las actividades de la XXVI Feria Internacional del Libro de La Habana (FILH), 2018.

Fue presentado por el también escritor Juan Frank Rosell, quien  considera que Luis, a pesar de escribir Literatura infanto-juvenil, lo hace para todos los públicos. En esta novela habla de marginalidad y muerte.

Estima que esta narración es intensa y de estructura peculiar, muy fragmentada, de una pluralidad de personajes, “no es lineal en su desarrollo, comienza por el final y luego viaja hacia adelante y detrás continuamente”, dijo.

El texto cuenta la historia de un personaje secundario que en primera instancia parece no tener relación con la historia principal pero que, a medida que avanza la novela, engrana con esta; casi al final, “algunos cabos sueltos que habían quedado, se enlaza de manera sorprendente y humorística”, enfatizó.

Novela corta, la picaresca caracteriza sus entramado, narra la vida de una serie de seres marginales, casi todos están relacionados con el sexo desenfrenado. Esta sustentada sobre la manía de Jesús Arcángel, adolescente de 14 años que esta obsesionado con verle los pechos a una prostituta, “la historia transcurre en el cumplimiento de ese deseo”, afirmó.

El personaje debe pagar cuarenta pesos para cumplimentar su empecinamiento, no medirá remilgos para lograr su meta, realizará cualquier tipo de acto: drogas, alcohol, compra y venta, establece una búsqueda continua pero llena de fracasos, “esto le permite al lector ver y descubrir un mundo  muy característico”, señala Rosell.

Advierte, y se verá en la lectura, la relación de esta obra con lo bíblico, de ahí las constantes alusiones y referencias a pasajes de la Biblia, “todos los personajes tiene nombres extraídos de la Biblia, también aparecen lugares mencionados en esta”, aclaró.

Todos los personajes, continúa Juan Frank, son malditos, de baja calaña y catadura moral: proxenetas, travestis, jineteras, traficantes,  ladrones, reos, “aquí no hay nadie santo, lo paradójico es que tengan nombres divinos y sean todo lo contrario, es toda una provocación”.

Particular acápite el lenguaje, a modo de ver de Rosell, ya que es descuidado, soez, fuerte, pero a la vez utiliza recursos literarios como la imagen lírica, de manera tal que contrasta con varios matices.

Esta es una novela bastante original dado el tono narrativo que tiene y la estructura de múltiples personajes que dan universalidad a la misma, concluyó.