Manuel Octavio Gómez y una pasión limpia y honesta por el cine

Manuel Octavio Gómez y una pasión limpia y honesta por el cine

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Escritores, cine cubano
  • Fotograma de la película La primera carga al machete, de Manuel Octavio Gómez.
    Fotograma de la película La primera carga al machete, de Manuel Octavio Gómez.
  • Manuel Octavio junto a los directores Titón y Humberto Solás.
    Manuel Octavio junto a los directores Titón y Humberto Solás.

Con la presentación de su último libro Los días de Manuel Octavio(1) que aborda los últimos días del realizador cubano Manuel Octavio Gómez (1934-1988) —quien dirigió largometrajes de ficción como La primera carga al machete, Ustedes tienen la palabra, Tulipa, Patakínentre otros, al igual que algunos documentales como Historia de una batalla, Guacanayabo—, el historiador, escritor, crítico de cine y promotor cultural Jorge Antonio Calderón González (La Habana, 1939), o Calderón (como todos le conocemos), vuelve a su carga creativa.

“Manuel Octavio fue un realizador muy importante, portador de una sólida filmografía y quien hasta la fecha no ha sido debidamente considerado por la crítica y los medios. Algo que en el prólogo de este libro puntualiza el connotado crítico de cine Luciano Castillo”. Basta leer en este libro los testimonios reunidos de numerosos colaboradores del cineasta, así como las opiniones de escritores, para coincidir con todos en que Manuel Octavio Gómez es el gran olvidado en la historia del nuevo cine cubano.

Pocos recuerdan que, procedente del Cineclub Visión, el más descollante por su labor formativa antes de 1959, fue de los miembros que respondieron a un llamado de Alfredo Guevara y se incorporaron de inmediato al naciente Instituto Cubano el Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). Antes de integrar su grupo fundacional, él primero formó parte de la Sección de Cine de la Dirección de Cultura del Ejército Rebelde junto a Tomás Gutiérrez Alea y Julio García Espinosa, sus compañeros de la Sociedad Cultural Nuestro Tiempo. Con ellos se estrenó como asistente de dirección en los primeros documentales producidos: Esta tierra nuestra y La vivienda, y en la ópera prima de ficción Gutiérrez Alea, Historias de la Revolución. No tardó tampoco en sumarse al equipo de la revista Cine Cubano, en la cual ejerció la crítica.  

¿Qué aspectos más prominentes Calderón aborda en Los días…?

“Ante todo me tracé la meta de emprender una investigación abarcadora, ya no sólo de la trayectoria profesional de Manuel Octavio, sino que también contemplara al hombre detrás de la cámara, es decir, sus orígenes, extracción social, inquietudes, estudios, intereses, formación, cómo y por qué había llegado a convertirse en un hombre de cine. El indispensable visionado de su filmografía, apreciada ahora desde la perspectiva de una nueva lectura, fue otro propósito esencial. Así, y a partir de la documentación consultada y el testimonio de personas que le conocieron bien, fue que decidí adentrarme en el análisis de la filmografía de este realizador, al tiempo que lo situó en el momento histórico que le tocó vivir; su trayectoria profesional y su evolución en lo personal, para demostrar cómo gracias a su talento y perseverancia llegó a convertirse en el gran cineasta que hoy conocemos”.

Lo cubano en Manuel Octavio…

“Lo cubano en este realizador siempre estuvo presente; desde la propia selección del tema, los personajes y los distintos sitios geográficos donde transcurren sus historias; en el empleo, tanto de la música como de la luz insular; en la deliberada importancia que le atribuyera al negro, cual parte esencial de nuestra nacionalidad. Su filmografía —vasta como lo son pocas en nuestro medio, con reconocimientos nacionales e internacionales—, al tomar en cuenta el aporte hispano, africano y haitiano a nuestra cultura, reafirmó la identidad nacional y, por extensión también, la caribeña. Manuel Octavio Gómez, realizador infatigable, obsesivo consigo mismo y con sus colaboradores, constituye un pilar indiscutible del quehacer fílmico nacional. Siempre lo encontraremos —como bien señalara el inolvidable cineasta cubano Julio García Espinosa—, allí donde surja una pasión limpia y honesta por el cine”.

En Los días… su autor recoge también opiniones de colaboradores, colegas, críticos, especialistas, investigadores, prestigiosos escritores y directores de cine. Entre esas valoraciones incluimos las de:

Frank Padrón (Crítico e investigador): “En 1971, el cine cubano regala otra pieza significativa para el imaginario de la región, Los días del agua, de Manuel Octavio Gómez. Con un estilo no menos barroco, el filme legitima esa zona importantísima dentro de la identidad no sólo cubana, sino latinoamericana toda: la mitología popular, el misticismo manipulado por el poder, encauzado hacia la politiquería y los más sucios manejos sociales. Mediante una coherente mezcla de ismo y estilos, con un escrutinio de nuestro pretérito inmediato, aparece en la cinta la influencia del Cinema Novo”.

Ignacio Ramonet (Periodista español): “Las insuficiencias políticas, los errores y las carencias de muchos militantes que participan a menudo con entusiasmo en los planes de la Revolución, constituyen el tema de la mejor película cubana reciente (1974): Ustedes tienen la palabra. El proceso de cuatro saboteadores que prendieron fuego a una granja del pueblo es una ocasión para juzgar públicamente a la organización socialista de esa cooperativa y de denunciar las perspectivas políticas (abuso de poder, voluntarismo, personalismo, productivismo, mercado negro, ausencia de libertad), que favorecieron objetivamente la intervención de la contrarrevolución. Esta película, que en su final abierto invita a la discusión, propone material para criticar, para dialectizar, para hacer avanzar más aún la conciencia política del espectador. En este sentido corresponde bien a la fase institucional que acaba de vivir Cuba, donde la participación del pueblo se solicitó recientemente para constituir el Primer Congreso del Partido Comunista, celebrado en diciembre de 1975”. (Revista Triunfo, 10 de febrero de 1977).

Sergio Vitier (Compositor 1946-2016): “Fue un director interesado especialmente en el papel de la música en la obra cinematográfica. Mi relación con él se materializó en dos de sus filmes: La tierra y el cielo y Una mujer, un hombre, una ciudadAmbos desarrollaban sus historias en diferentes épocas y marcos argumentales, pero sus bandas sonoras tenían en común la utilización de técnicas de composición y orquestación no convencionales. En La tierra y el cielo, uno de los elementos distintivos fue la utilización de la voz maravillosa de Martha Jean Claude, como si fuera un instrumento más de la orquesta de formato sinfónico, combinado esto con una instrumentación atípica de los instrumentos folklóricos que se le adicionaron. Una mujer, un hombre, una ciudad…es otro caso. Ocurre una integración entre música sinfónica, popular y sintetizador. Con Manuel se creó una relación de trabajo y una amistad muy afectuosa. Tenía un sentido del humor que disfrutamos juntos, y trabajaba en una forma muy natural porque dominaba a la perfección los detalles del proyecto que tenía entre manos”.

Enrique Pineda Barnet (Realizador): “Es imposible prescindir de las obras de Manuel Octavio, incluyendo sus documentales en el cine nacional. La emoción de Historia de una batalla no la tiene ningún otro documental sobre la historia de la educación de Cuba. La primera carga al machete no la superar ninguna obra experimental en la imagen del cine cubano. En Ustedes tienen la palabra, hace una ruptura de esencia con todo el cine cubano producido hasta ese momento. Se lanza temática y metodológicamente. Nadie se había atrevido, ni Titón, con La muerte de un burócrata. Todo el tiempo se estaba probando a sí mismo”.

¿Qué está haciendo Jorge Calderón en estos momentos?

“Confieso que continúo interesando en el cine, a la par que en la sociología, la historia, la música, la literatura…Como Profesor Principal e Investigador Auxiliar de la Universidad de La Habana, imparto la asignatura Música para Cine, a alumnos del cuarto y quinto años de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisuales (FANCA), perteneciente al Instituto Superior de Arte o Universidad de las Artes. Igualmente y, aunque no he abandonado ni abandonaré nunca el trabajo cinematográfico —pues este al igual que la literatura se concatenan en una gran producción—, sí he elegido en estos momentos el tema de la investigación con vista a seguir escribiendo. Me gusta muchísimo escribir. En una película, por ejemplo, están el director, el productor, el asistente de dirección, el sonidista, el compositor…Un trabajo de equipo; mientras que el trabajo que se hace como periodista/escritor es en solitario, muy independiente y todo ello ofrece innumerables posibilidades”.

¿Algún proyecto inmediato?

“Tengo libros que espero sean publicados. Uno de ellos es la reedición del título María Teresa Vera(2); otro, Compositores, filmes y figuras del cine musical, que responde al perfil de la asignatura que imparto en la FANCA, además de La música detrás del mostrador, el que resume mis experiencias de juventud como vendedor de discos; algo que me ha servido muchísimo en el terreno profesional. En síntesis, mi vida profesional descansa en el cine, en la docencia, en la investigación de la música, en las Ciencias Sociales. Todo ello lo veo como un todo de aspectos e intereses sumamente importantes. Por el momento, muy feliz con la publicación de Los días de Manuel Octavio, libro que aquellos lectores animados por la savia cinematográfica, podrán adquirir en la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana”.

Notas

(1) Ediciones La Memoria. Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau. Cinemateca de Cuba. La Habana, 2016.

(2) María Teresa Vera (Guanajay, Cuba, 6 de febrero de 1895--La Habana, 17 de diciembre de 1965). Afamada cantante, compositora y guitarrista cubana.