María Elena Vinueza: “El Premio de Musicología es un espacio para el encuentro”

María Elena Vinueza: “El Premio de Musicología es un espacio para el encuentro”

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Músicos, Casa de las Américas, sala Villena, música cubana
  • Cartel del Premio de Musicología 2016.
    Cartel del Premio de Musicología 2016.
  • La presidenta del Comité Organizador María E. Vinueza (derecha) junto a la musicóloga e investigadora Cary Diez.
    La presidenta del Comité Organizador María E. Vinueza (derecha) junto a la musicóloga e investigadora Cary Diez.

Desde el pasado 7 y hasta el 11 de marzo se está desarrollando en Casa de las Américas el Premio de Musicología, que alterna cada dos años con el de Composición, ambos organizados por el Departamento de Música de esa institución, al frente del cual se encuentra María Elena Vinueza.

Desde hace doce años el concurso va acompañado de un coloquio internacional sobre esta disciplina y, en la edición número quince, se ha abierto a la celebración del XII Congreso de la Rama Latinoamericana de la Asociación Internacional para el Estudio de la Música Popular, IASPM-AL, según sus siglas en inglés.

Sobre las particularidades de un evento de tal complejidad conversamos con quien encabeza su Comité Organizador.

“Van a participar muchos más estudiosos, pero ponentes son 208. Por eso sesionaremos también en la UNEAC, en el Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Música Cubana, CIDMUC, porque son muchos paneles. Aquí, en Casa de las Américas, todas las salas estarán ocupadas.

"Por ejemplo, el simposio de Jazz, uno de los doce que se van a efectuar, es un resultado sostenido. Es algo que tiene que ver con una voluntad de estudio que la Rama Latinoamericana sigue desarrollando en varias ediciones.

"Creo que los músicos que quieran conocer qué piensan los musicólogos sobre lo que está ocurriendo en el jazz van a tener en la Villena sesiones completas de trabajo desde el pasado martes, y hasta el jueves.

"Son 208 panelistas. Participantes: todo el que pueda llegar. De República Dominicana vienen dos colegas solo como observadores, pues se ha dado la posibilidad al que quiera matricular. De Cuba, los que deseen a hacerlo”.

¿Cuál es su apreciación acerca de los doce libros que aspiran este año al Premio de Musicología?

“Lo más interesante es que son libros de muchos países. Chile, Colombia, México, Brasil, Costa Rica y Cuba, están aspirando al Premio y será muy interesante ver cuál será el resultado.

“Lo que puedo decir es que todos son productos de un largo empeño de investigación. Ninguno de estos libros llega con poco tiempo de trabajo. Eso hace muy compleja la labor del jurado.

“Muchos de ellos han sido acreditados académicamente. Eso no importa. No significa nada dentro del contexto del Premio, pero tienen esta peculiaridad; son siempre resultados académicos, si lo vemos desde el oficio y profesión.

“A lo largo de estos quince años el Premio ha ido definiendo un perfil profesional. No son libros que se escriben sobre música, son libros en los que están, desde un enfoque teórico y musicológico, procesos de la música, procesos de la creación, procesos de la circulación, de la interpretación.

“Son libros que abordan diferentes aspectos de la creación y del pensamiento musical desde una postura profesional de musicólogo.

“En ese sentido, me parece que el Premio ha ido ganando mucho en la definición de campo. Lo que no significa que eso cierre cualquiera de los quehaceres de producción musical.Puede haber un libro de quinientas páginas sobre un hecho raigal y folclórico o sobre un proceso de la industria. O cruzar la industria con la creación popular.

“Los veinte títulos publicados por la Colección Premio son exponentes de esta cualidad del Premio. Son ensayos, son estudios de teoría y es muy interesante cómo algunos de esos libros se han convertido en referentes de la disciplina, no solo para América Latina, sino para el mundo”.

Es una Colección que se va haciendo también voluminosa

“Me siento muy orgullosa de esa Colección pues no hay un libro que haya sido Premio de Musicología y no haya sido publicado. Hemos cumplido con esa obligación porque es, además, lo que pone en circulación el conocimiento. Es contribuir a la circulación de conocimiento.

“También muchas de las ponencias o de los libros que han recibido mención han sido parcialmente publicados a través del Boletín Música. Precisamente esa publicación cumple 45 años y verán circular en el evento el número 38 que está dedicado a Danilo Orozco, quien fuera el conferencista cubano que dejó inaugurada aquella primera reunión de 1994.

“Esa conferencia la van a encontrar este Boletín…. Nos tomamos el cuidado trabajando muy estrechamente con la familia en dos textos que muestran parte de la relación de Danilo con la Casa de las Américas: en la conferencia del 94 y luego un texto que circuló en el Premio de 2001”.

Esta edición, el Premio extiende mucho más su alcance al incluir un Congreso de la IASPM-AL…

“Propiciar esta red de conocimiento y de investigadores fue un propósito del Premio y también un resultado. Eso nos llevó a que desde 1999 potenciáramos la creación de un Coloquio Internacional de Musicología que ha ido generando una red mayor dentro de los que han sido jurados o participantes del Premio y también toda esa suerte de generaciones que se van multiplicando. Unos han sido maestros de otros y se han ido multiplicando las generaciones de musicólogos que han dialogado con Casa.

“También, por ese motivo, en 2014 acogimos la Primera Conferencia de ARLAC, la rama latinoamericana de la Asociación Internacional de Musicología. Fue una conferencia muy grande, a la que llegaron 150 investigadores y en la que surgió la idea de que fuéramos sede de este XII Congreso.

“Acogerlo nos permite multiplicar más el afán y la voluntad del Premio, del Coloquio, de la Casa, como espacio de encuentro, de diversidad, de diálogo y también de reconocimiento. Si no nos conocemos a nosotros mismos, cuáles son nuestras fortalezas y debilidades; no podemos potenciar un mayor conocimiento de la cultura, de cómo el hombre de América Latina piensa desde la música en cualquiera de sus esferas de creación, en cualquiera, desde lo más raigal hasta lo más contemporáneo, experimental. Este inmenso universo ya visto desde la investigación, desde la producción de conocimientos, la producción de teoría.

“Son tramas que se van articulando en una voluntad colectiva, que necesita el crecimiento teórico de la disciplina. Pero, al mismo tiempo, esa disciplina no crece para sí misma. Crece para un mayor conocimiento y una mayor acción sobre lo que sucede en la cultura musical de América Latina y el Caribe”.

También dentro de Cuba son cada vez más las instituciones que se suman al Coloquio…

“Eso es muy importante tenerlo en cuenta. Fíjate que desde la primera vez que se encontraron los musicólogos cubanos en 1997, tratamos de que estuvieran todos, desde Santiago de Cuba hasta Pinar del Río.

“Hay resultados muy importantes que se han hecho por musicólogos que radican en Santiago de Cuba pero que dialogan con el Colegio San Gerónimo o que son resultado académico del Instituto Superior de Arte.

“Somos una Isla lo suficientemente amplia como para que tengamos mucho trabajo en toda ella, pero al mismo tiempo lo suficientemente pequeña como para que nos conozcamos todos.

“Los anfitriones de este Congreso, de este Premio, no es solamente Casa. Los anfitriones son los musicólogos y musicólogas de Cuba. Ellos son los que reciben a sus colegas de América Latina y del mundo que llegan una vez más.

“Esperemos que lleguen muchas y muchas veces mientras tengamos la fuerza y la voluntad de seguir provocando esta suerte de encuentros”.

Se le ve muy feliz a pesar de la tremenda complejidad del evento…

“Yo estoy feliz. Este ha sido un empeño de dos años de trabajo. Estamos trabajando para llegar a este minuto desde marzo de 2014. Desde el momento en que soñamos que el Congreso llegara a La Habana. Desde ese minuto, hasta hacer la postulación en Brasil y cuando ya la IASPM-AL nos dio la sede han sido dos años de trabajo más que intenso porque llegan a exponerse unas doscientas ponencias, pero fueron más de trescientas propuestas las que pasaron por el Comité de Lectura, por el Comité Académico y la Casa de las Américas fue el espacio donde todo eso transitó, se filtró, fue, regresó, hasta llegar el libro de resúmenes.

“Ha sido muy compleja la coordinación. Hemos trabajado con el Comité de Lectura, con el Comité Académico, con los cinco directivos de la IASPM-AL. Todo, con la estrecha colaboración del Centro de Investigaciones para el Desarrollo de la Música Cubana, CIDMUC.

“Hemos trabajado muy juntos, pero mantener el barco a flote siempre es un gran esfuerzo que demanda una energía constante para que el barco pueda seguir adelante.

“Para mí llegar al día de hoy con un programa todo confirmado y que augura mantenernos ocupados, pero llegar a buen puerto, creo que es un buen motivo para estar feliz”.