Marta García: pérdida irreparable para el ballet cubano y universal

Marta García: pérdida irreparable para el ballet cubano y universal

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Escénicos, ballet, Ballet Nacional de Cuba
  • La gran bailarina Marta García escribió sus memorias, las cuales están recogidas en Danzar mi vida (2014).
    La gran bailarina Marta García escribió sus memorias, las cuales están recogidas en Danzar mi vida (2014).

La primera bailarina Marta García (1949-2017) ya duerme el sueño eterno en los amantísimos brazos del Espíritu Universal, leitmotiv en la obra poético-literaria y periodística de José Martí.

La fecunda trayectoria artístico-profesional de la finada artista la convirtió en uno de los más sólidos pilares del Ballet Nacional de Cuba (BNC), a cuya segunda generación perteneciera tan emblemática figura de la Escuela Cubana de Ballet, una de las mejores del orbe danzario.

Junto a su esposo y partenaire Orlando Salgado, fue directora del Ballet del Teatro Colón de Buenos Aires, y profesora en la cátedra de danza de la Universidad Juan Carlos I, en la capital de la península ibérica.

Comenzó a estudiar danza española en La Habana, en la escuela de la maestra Ana María, y a bailar desde que era una pequeña princesa. En 1954, actuó en el Teatro Infante de Holguín y se presentó en programas de la televisión cubana.

En 1956, debutó, con la Academia de Ballet Alicia Alonso, en el Teatro Radiocentro; un año después, repitió con éxito dicha experiencia en el Teatro América y participó en el Festival de Bailes Españoles del Teatro Fausto.

Entre 1962 y 1965 completó su formación académica como bailarina clásica en la Escuela Provincial de Ballet de La Habana.

Una vez graduada, se incorporó a las filas de la prestigiosa compañía cubana en el cuerpo de baile del ballet Coppélia; un año después, bailó la danza española en el clásico El lago de los cisnes, y se estrenó en el ballet Majísimo, coreografiado por el maestro Jorge García. También bailó el vals de Las sílfides, así como en ballets de los maestros Alberto Alonso, José Parés, Alberto Méndez y Alicia Alonso.

En 1968, obtuvo el premio juvenil en el Concurso de Ballet de Varna (Bulgaria); certamen al que retornó en 1970 y ganó la medalla de plata. Ese mismo año actuó como invitada en el Ballet de Camagüey. En 1971, le llegó uno de sus hitos con el ballet Mascarada, con coreografía de la maestra Anna Leontieva.

Con el BNC recorrió el mundo e interpretó todos los papeles protagónicos del gran repertorio clásico: La fille mar gardée, Giselle, El lago de los cisnes, Don Quijote y La bayadera. En 1975 estrenó La casa de Bernarda Alba en la versión del maestro Iván Tenorio, y en 1978, Bodas de sangre, de Antonio Gades, en el que desempeñó  el papel de La Novia.

Durante una gira por Estados Unidos, la crítica Anna Kisselgoff, del diario The New York Times, escribió que Marta García en Coppélia no era solo la técnica más sólida y famosa entre las primeras bailarinas cubanas de su momento, sino destacaba por su fluida ejecución, sin realizar el más mínimo esfuerzo.

 Junto con María Elena Llorente, Premio Nacional de Danza, Marta García es la directora artístico-coreográfica de la versión cubana del clásico Don Quijote, y en Buenos Aires, coreografió su versión personal de El lago de los cisnes.

En Madrid, Marta García, donde se estableciera con Salgado en 2005, desplegó una intensa labor pedagógica y coreográfica en los últimos años de su vida. Además del trabajo desarrollado en el Instituto Universitario Alicia Alonso, era maestra y coreógrafa en el Centro Scanea, que dirige la maestra Carmen Roche, e impartió cursos en el Conservatorio Superior de Danza María de Ávila; ambas instituciones radicadas en Madrid, donde publicó Danzar mi vida (2014), sus memorias.

En paz descanse, la primera bailarina Marta García, ya que su noble misión en la tierra ha sido cumplida con creces.