Más que una fiesta, más que un tambor

Más que una fiesta, más que un tambor

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Músicos, Guillermo Barreto, Fiesta del Tambor, jazz afrocubano
  • La historia de la percusión cubana se remonta a los tiempos de la colonia.
    La historia de la percusión cubana se remonta a los tiempos de la colonia.

La Fiesta del Tambor Guillermo Barreto se celebra del 1 al 7 de marzo, donde se muestran los reyes de la percusión cubana de los tiempos actuales. El presidente del comité organizador Girarlo Piloto  comentó al respecto: “la percusión es el centro del desarrollo musical de Cuba”. Su propio tío Guillermo Barreto fue uno de los reyes de la percusión durante casi medio siglo.

La historia de la percusión cubana se remonta a los barracones de esclavos en tiempos de la colonia, cuando los africanos traídos a la Isla reproducían los tambores que conocieron en su propia tierra. Cuba fue de los últimos países en erradicar la esclavitud en 1886.Las congas de los carnavales fueron los sitios donde mejor se desarrollaron los negros y mestizos percusionistas. Siguieron después los bateyes, solares y cuarterías, donde la rumba sonaba sin parar.

Fernando Ortiz dedicó una serie de artículos a los instrumentos fabricados por los negros cubanos y demostró en sus documentos, la presencia de más de 150 diferentes tambores hechos en Cuba.

Un heredero de los carnavales y las rumbas es Chano Pozo, quien se convertiría en un mito internacional, tocador de las comparsas de sultana, la jardinera, la colombiana, la mexicana, el barracón y el alacrán. En Tropicana brilló junto a Rita Montaner y en New York con la alianza de dizzy gillespie y la fusión del latin jazz.

Otro coloso que sentó cátedra, en el Hotel Waldorf Astoria, con la Orquesta Fajardo y sus estrellas fue Tata Guines, uno de los percusionistas más reconocidos de la música cubana e internacional. Le sigue después José Luis Quintaba, Changuito, excantante de los Van Van con una serie de proyectos del latin jazz cubano.

En las jazz bands de los cabarets cubanos se destacaron Walfredo de los Reyes, Blasito Egues (hermano de Richard, el flautista, y primer baterista de los Van Van), Rolando Laserie, baterista de la banda del Benny Moré.

Por otra parte está Guillermo Barreto en la Orquesta de Tropicana; Oscar Valdés y su familia; Jesús Alfonso, El Niño, perteneciente al grupo Irakere en la década de 1970, quien popularizó oficialmente la utilización simultánea de cinco tumbadoras.

En los conjuntos soneros y charangueros se encuentran Papa Kila, bongosero de Arsenio Rodríguez; Félix Alfonso, Chocolate; Carlos Valdés Galán, Patato; Eliseo Martín, más conocido como El colorao de la Orquesta de Arcaño y Ulpiano Díaz, que popularizó el uso del cencerro en la etapa del danzón de Arcaño.

También se encuentran en este grupo Juan Claro Bravo junto al baterista Daniel Díaz, que hicieron época con la Charanga Ritmo Oriental, así como Guido Sarría, un astro de la estabilidad rítmica en la Orquesta Aragón y Orestes Varona, pailero estrella de esta insigne agrupación.

Algunos de los ya mencionados han residido en el exterior. Tal es el caso de Chocolate, Armando Peraza, Candito Camero, Luis Conte, Michito Sánchez, Filiberto Peña, Mario Jaúregui y Frank Vejerano.

Mención aparte merece Pedro Izquierdo, Pello el Afrokán, con el ritmo mozambique que causó furor a partir de 1963. Su nieto Omar Izquierdo actualmente mantiene vivo su legado musical.    

Entre los percusionistas más recientes se encuentran Horacio Hernández, quien toca la clave con el pie izquierdo con enorme destreza en todos los sentidos, Ernesto Simpson, Ramsés Rodríguez, Oliver Valdés, Rodney Barreto, Raúl Herrera, Raúl Pineda, Jimy branly, Ignacio Berroa y “El Negro” Hernández.

Un joven que promete éxitos en esta faena es Eduardo Córdova, percusionista y constructor de tambores de “siete bocas”, que simulan el sonido de varios tambores a la vez.

Las agrupaciones de rumba son incontables, su intensa historia —reflejo de la cultura y la formación de la nacionalidad— lleva a la publicación de un libro.