Meñique escoltará a Vestido de novia en la batalla de los Goya

Meñique escoltará a Vestido de novia en la batalla de los Goya

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  • Meñique, primer audiovisual hecho en 3D en Cuba, dirigido por Ernesto Padrón.
    Meñique, primer audiovisual hecho en 3D en Cuba, dirigido por Ernesto Padrón.

El filme de animación, el primero hecho en 3D en Cuba, dirigido por Ernesto Padrón, competirá en su categoría con Atrapa la bandera, de Telecinco Cinema y otras productoras.

Parece que como Meñique es un meñique, no ha clasificado en los espacios de difusión para anunciarlo entre los aspirantes a los premios Goya 2016, así que el pequeño –y gran– caballero escoltará a su coterránea Vestido de novia,  en el reconocido certamen iberoamericano de cine.
El filme de animación, el primero hecho en 3D en Cuba, dirigido por Ernesto Padrón, competirá en su categoría con Atrapa la bandera, de Telecinco Cinema y otras productoras; Noche de paz, de Dygra Films, y Yoko y sus amigos, de Wizart Film.
Mientras el filme Vestido de novia, dirigido por Marilyn Solaya, que compite en la categoría de Mejor película iberoamericana, se medirá en este apartado con El clan, del argentino Pablo Trapero; La once, de la chilena Maite Alberdi, y Magallanes, del peruano Salvador del Solar.
Con este texto rendiré un modesto homenaje a Pepe Neira, fallecido recientemente y que tuvo que ver con Meñique.  Por eso, Ernesto contará cómo nació su película:

—Meñique nació de la necesidad que tenía de hacer un largometraje, ya cuando llevaba varios años trabajando en los Estudios de Animación. Tenía los antecedentes de haber realizado, sobre este cuento, los diseños de personajes para un animado que planeó Tulio Raggi allá por los años setenta, y que finalmente no se realizó; y cuatro páginas de historietas que publiqué en la revista Zunzún. Desde niño era fanático a este cuento, pero cuando pensé en un largometraje, tenía en mente a Yeyín, a Meñique y al Camarón Encantado, en ese orden. Mi hermano Juan fue quien me aconsejó hacer Meñique.
Ni en ese momento ni cuando comenzaba a escribir el guion literario, pensé que esta obra sería una súper producción, y menos que me llevaría tantos años hacerla. Recuerdo que le di a leer a mi hermano la secuencia dos de la película, la persecución de la ladrona por los tejados de la ciudad, y me dijo: “¿Quién te va a producir esto? ¿Disney?”.
Después, cuando empecé a realizar el guion dibujado, me percaté de lo complejo que sería la puesta en escena, que debía soñar en grande para realizarla, y que necesitaba generar una capacidad especial para enamorar a todos los que quería sumar al proyecto. Y empecé por Silvio Rodríguez; e involucré a Humberto Junco, quien había trabajado conmigo animaciones 3D, para que me hiciera solo el personaje del Espejo de la Media Naranja; y a pintores de la talla de Tulio Raggi y Reynerio Tamayo; y a un grupo de especial de jóvenes ilustradores, productores y especialistas en la animación 3D (porque también se nos ocurrió hacer la favela de la ciudad en 3D) los quisiera mencionar a todos, pero son demasiados.
Y un especialista proponía a otro, y un diseño espectacular de Tulio o de Tamayo provocaba un modelado y unas texturas espectaculares de estos jóvenes; y un aporte nos llevó a otro y a otro más, y cuando vinimos a ver habíamos pasado de un proyecto en 2D, que solo tenía un personaje 3D, al primer largometraje de animación 3D de Cuba, con casi doscientas personas en su producción.
Finalmente, como estaba soñando en grande, escogimos un elenco de actrices, actores y cantantes de excelencia: Yoraisy Gómez, Corina Mestre, Miriam Ramos, Anabell López, Lieter Ledesma, Aramis Delgado, Carlos Ruiz de la Tejera, Manuel Marín, Enrique Molina; Osvaldo Doimeadios y Ernesto Joel Espinoza; y logramos que la banda sonora fuera de altos quilates, con las canciones originales de Silvio Rodríguez; la música del español Manuel Riveiro; el equipo de Edesio Alejandro; la Orquesta Sinfónica Nacional; el Coro Exaudi, y la participación del maestro Pancho Amat.Y el propio Ernesto hablará del gallego Neira.

Neira y Ernesto Padrón

Conocí a Xosé Neira Vilas cuando en 1980 comencé a dirigir la revista Zunzún. La esposa de Neira, Anisia Miranda, una reconocida escritora y periodista cubana, era la jefa de redacción. Unos meses después, Anisia me pidió tener más tiempo para dedicarlo a escribir y me propuso que su esposo fuera el nuevo jefe de redacción.
Yo no sabía que el esposo de Anisia era el famoso escritor gallego. Yo había leído Memorias de un niño campesino, y por una reseña que leí en la prensa, sabía que Neira vivía en Cuba y trabajaba en el Ministerio de la Industria Básica. Por eso, cuando Anisia me mencionó el nombre, creí que se estaba burlando de mí. Y cuando comprobé que no era una broma, no acreditaba que fuéramos a tener un jefe de redacción de la talla de Neira.
Después, cuando nos presentaron, me hice la idea de que trabajaría con una persona muy seria, no solo con el trabajo, sino además en el trato con sus subordinados. Me equivoqué. Junto a su talento y rigor profesional, Neira era afable, jaranero y muy bondadoso. Tenerlo a diario era una escuela para todos. Yo aprendí muchísimo con él, y no solo era mi maestro y asesor literario; también era mi consejero en los avatares administrativos y hasta en mis problemas personales. Para todos los periodistas era una cátedra darle a Neira la revisión de los trabajos. Porque combinaba sabiduría, capacidad de enseñar y una linda paciencia.
Todo el mundo en la revista le decía Pepe. Era nuestro Pepe Neira. Tenía una energía envidiable. Se movía con rapidez, comía con rapidez (sin casi parar de hablar) y escribía a máquina a una velocidad supersónica. En las reuniones mensuales de creación, donde configurábamos los temas de Zunzún, Pepe era una cascada de ideas, las cuales combinaba con buenos argumentos y alguno que otro chiste (le encantaba contar chistes). A mí especialmente me asombraba que tuviera tiempo para ser jefe de redacción, escribir para la publicación y tener en proyecto varios libros y otros trabajos periodísticos.
Recuerdo que andaba con unos recortes de papeles en los bolsillos de la camisa y el pantalón. Un día, saturado de curiosidad, le pregunté qué función tenían, porque lo veía, de vez en vez, sacar los papelitos y escribir en ellos. Y me explicó su original método de trabajo para llevar tantos proyectos simultáneos. Cada vez que se le ocurría una idea o descubría una información, sobre cualquiera de los proyectos, sacaba un papelito en blanco del bolsillo de la camisa, lo escribía y lo guardaba en uno de los bolsillos del pantalón. También eran válidos los recortes de periódicos o revistas. Entonces al final del día, ya en casa, ordenaba y clasificaba estos datos colocándolos en las respectivas carpetas de los muchos proyectos que tenía en mente. Cuando uno de estas carpetas alcanzaba el umbral informativo —ya estaba “madura”, según él—, entonces comenzaba a escribir. Pero eso no quería decir que abandonara la acumulación de papelitos para los otros proyectos. De eso nada.
Cuando en 1989 comencé a trabajar en los Estudios de Animación del ICAIC, ya Anisia y Pepe estaban viviendo en Galicia, en Gres, el pueblo de Pepe Neira. Allí radica la fundación que lleva su nombre. La fundación tiene como núcleo la casa natal —local de un museo y una biblioteca—, y dos nuevas construcciones: una donde residía el matrimonio y otra para sala de conferencias y proyecciones audiovisuales.
En esta sala de proyecciones, muchos años después, en noviembre de 2014, exhibimos por primera vez la versión gallega de mi largometraje animado Meñique. Por esas casualidades del destino, Maimiño, como se dice en gallego, fue coproducida por Ficción Producciones, una empresa de Galicia.
Para mí fue un enorme privilegio tener como espectadores de Maimiño a los alumnos de la escuela CPI de Boqueixón, y a mi amigo Pepe. Y extrañé mucho que no estuviera también presente Anisia, que había muerto unos años antes. El día de la proyección de la película yo no sabía quién era más niño, si Pepe o los alumnos de la escuela. Me dijo que le había encantado el filme, que los personajes protagónicos eran muy lindos, y elogió la versión de las voces que realizaron las actrices y actores gallegos.
Ese mismo día, embullado por la película, me propuso hacer una versión en animado de su libro de cuentos Espantapájaros amigo. Unos meses después comencé a escribir el guion, pero con constantes interrupciones por viajes de trabajo relacionados con la participación de Meñique en varios festivales. No obstante, mantuve con Pepe un intercambio de correos proponiéndole ideas y consultándole la concepción de la versión del cuento. Incluso le propuse que fuera él mismo el narrador del filme. No le gustó la idea al principio, pero luego aceptó, con la condición de hacer la grabación sin sacarlo de la casa.

Me duele mucho que no haya podido leer el guion de Espantapájaros amigo. Como respeto tanto a Pepe, leía y releía el texto, le hacía arreglos, y me critico no haberle enviado las primeras versiones. En definitiva, él seguía siendo mi jefe de redacción.
Pepe Neira ha muerto, pero, como le dije a mis amigos, vivió intensamente, nos dejó una obra clásica y nos dejó también, a los que lo conocimos, su entrañable bondad, su vitalidad, su alegría, y su enorme capacidad para vivir al máximo la vida. Será totalmente imposible olvidarlo.
Este texto escrito en noviembre por el reconocido director de cine y hacedor de historietas, hoy renueva el recuerdo de un gallego que humildemente contribuyó con la revista Zunzún y también con Maimiño.

Notas
 1- Zunzún (colibrí) es una revista mensual cubana dedicada a los niños. Se fundó en el año 1982.
 2- Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica.
 3- Versión libre del cuento francés Pulgarcito (1864), adaptado por José Martí para la revista La Edad de Oro (1889).

Tomado de Cubasí