Mezcolanza e identidad en Nelson Villalobos

Mezcolanza e identidad en Nelson Villalobos

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: Plásticos, Holguín
  • Obras pertenecientes a la muestra Los recursos intocables del aire de Nelson Villalobos. Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte
    Obras pertenecientes a la muestra Los recursos intocables del aire de Nelson Villalobos. Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte
  • Obras pertenecientes a la muestra Los recursos intocables del aire de Nelson Villalobos. Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte
    Obras pertenecientes a la muestra Los recursos intocables del aire de Nelson Villalobos. Fotos cortesía del Centro Provincial de Arte

“Soy un ser fragmentado, vivo en una isla fragmentada. Creo que Cuba no tiene una continuidad en la cultura. Somos una mezcolanza. Eso lo dice muy bien Alejo Carpentier en sus libros y yo soy muy apegado a esa mezcolanza”, ha asegurado en una entrevista reciente el artista Nelson Villalobos Ferrer (Cumanayagua, Cienfuegos, 1956).

Precisamente esta “mezcolanza” más bien conceptual —intuitiva, natural, incluso literaria— sobresale en las obras reunidas en Los recursos intocables del aire, expuesta en el Centro Provincial de Artes Plásticas como parte del evento Babel en las 25 Romerías de Mayo.

Graduado en la especialidad de escultura en la Escuela Nacional de Arte de La Habana en 1978 y en pintura en el ISA en 1983, Nelson Villalobos ha sido un articulador de múltiples heterónimos y además, un defensor del “arte por el arte”, alejado de épocas, tendencias, modas, “un arte plural, plurimorfo, descastado, sin un estilo que no es más que la confluencia de varios de ellos, una intención que se ha denominado villalobismo”.

En Los recursos intocables del aire, con curaduría del propio artista y Pablo Ferrer, y dirección general de Yuricel Moreno Zaldívar, encontramos significativas piezas en la creación de Villalobos, quien atesora sus obras celosamente, pudiendo realizar un seguimiento a su trabajo, entre ellas: “La pérdida de la unidad primordial”, “Quehuti”, “La poesía como conocimiento de salvación”, “La imagen que se sabe imagen” y “La imagen como revelación encarnada”.

Influido por los libros de José Lezama Lima, que lleva consigo “para atesorarlos, para coquetear con ellos”, y por la poesía de su gran amigo, Ángel Escobar, Villalobos puebla su poética de coloridas y sugestivas figuraciones donde percibimos “influencias de toda índole: afrocubanas, egipcias, latinoamericanas, caribeñas, de culturas originarias. Todo en fabulosa simbiosis para abarcar un cosmos pictórico–sensorial, que no puede enmarcarse en un solo camino creativo; que se reconoce en sus bifurcaciones”.

Además, sabiendo que solo lo difícil es reconfortante, como diría el propio Lezama, Villalobos asegura: “Todo lo que sea populista es malo, porque no es lo popular puro. El populismo vende pero también desprotege la cultura. Creo que hay que defender el arte de origen africano porque se ha vuelto como un jueguito, una gran fiesta sin nombre y es triste”.

Entre Vigo, España, donde vive hace más de tres décadas, y su estudio de la calle Apocada, en La Habana, el único artista que realizó un busto en vida del cubano Wifredo Lam, Nelson Villalobos Ferrer, creador de figuraciones y mundos poéticos, incluso metafísicos, artilugios mediante, sigue creado sin importarle convencionalismos ni mercados, mucho menos poses, creyéndose, además, un ser fragmentado y devenido en “mezcolanza”.