Mi mayor interés es testimoniar mi realidad, exponer mis sueños y mi vida toda

Mi mayor interés es testimoniar mi realidad, exponer mis sueños y mi vida toda

Arístides Vega Chapú es poeta, narrador y promotor cultural. Es considerado una de las voces esenciales de la llamada Generación de los 80. Cuenta con una vasta obra publicada en editoriales cubanas y extranjeras en los géneros de poesía, novela, cuento, testimonio y literatura infanto juvenil. Por su labor creativa ha sido merecedor de numerosos premios y reconocimientos.

Dialogamos hoy con Arístides, a propósito de sus dos recientes publicaciones por la editorial DECO Mc Pherson S.A: Un día más allá y Las sombras de un gesto.

La grata conversación nos seduce a adentramos en algunas zonas de su vida privada, que Arístides, responde con sinceridad y sencillez.

Vive entregado a las letras y nos asegura que no es un escritor circunstancial. Se sienta a trabajar todos los días, tal y como lo hace el zapatero o el dulcero.

Cuando le pedí esta entrevista sus respuestas no se hicieron esperar. Agradezco su amabilidad. 

¿Recuerdas el primer texto que escribiste? ¿Cuál es tu primera publicación? ¿Háblanos brevemente sobre tus obras publicadas y los premios obtenidos?

Mi primer texto fue un poema que intentaba ser un homenaje a mi madre justamente por el día de las Madres.Algo tan ingenuo que no conservo, ni mi memoria guardó verso alguno, pero que sí recuerdo por la importancia que en mi familia se le concedió a que yo tuviera ese impulso. Mi primer poemario fue Breve estancia de Cristo en la ciudad de Matanzas, que publicó Ediciones Vigía en el ya lejano 1989. Ese mismo año la Universidad Central de Las Villas publicó una breve selección de poemas míos en un modesto cuaderno que habían obtenido el Premio Abel Santamaría, que entonces otorgaba esa casa de estudios. No fue hasta 1994 que publiqué mi primer libro; Últimas revelaciones en las postales del viajero, por Letras Cubanas y gracias a que este poemario obtuvo el Premio Pinos Nuevos con un jurado de poetas que yo veneraba desde entonces y que me hizo aún más feliz esta publicación; Eliseo Diego, Fina García Marruz y Roberto Fernández Retamar.

He publicado más de treinta libros, en editoriales cubanas y extranjeras y en los géneros de poesía y narrativa, tanto en novela como en cuentos, literatura infanto juvenil y testimonio.

No creo en los premios. Los Premios solo le resuelven la economía por un tiempo, a veces demasiado breve, alegran al ganador y a sus amigos también por un tiempo muy breve y crean enemigos para toda la vida. Creo que los premios son juegos de azar y no me gusta jugar, por lo que he enviado a muy pocos premios y he tenido la suerte de ganar muy pocos. Me honra tener la Distinción por la Cultura Cubana, porque esa ha sido mi puesta, la Cultura y ser Hijo ilustre de mi ciudad, porque Santa Clara ha sido mi lugar en el mundo.

Eres poeta y narrador, además te desempeñas como promotor cultural,  lo cual genera una multiplicidad de actividades relacionadas con el mundo del libro. ¿Puedes decirnos brevemente como consigues llevar esta diversidad de funciones? ¿Cómo asumes cada uno de estos géneros literarios? ¿Hay influencia de un género sobre otro?

No sé si pueda responderte esta pregunta. Lo que sí puedo asegurarte que la escritura y la promoción literaria las hago con pasión y estos oficios alimentan el uno al otro. No soy un escritor circunstancial. Me siento a trabajar todos los días, tal y como lo hace el zapatero o el dulcero. No es que escriba todos los días, pero trabajo todos los días, revisando, leyendo, buscando determinada información. Cuando estoy ocupado en determinado proyecto de escritura todo lo que sucede a mi alrededor pasa a un segundo plano, pues, aunque sigo ocupándome de todas mis múltiples obligaciones y respondiendo a mis rutinas, estoy todo el tiempo pensando en ese proyecto, en lo que estoy escribiendo, como si la realidad en ese momento pasara a un segundo plano.

Tanto en la narrativa, el cuento o la novela, como en la poesía, mi mayor interés es testimoniar mi realidad, exponer mis sueños y mi vida toda, dejar testimonio de mi fe. Me obsesiona testimoniar mi realidad, porque la creo única y es lo que hago en cualquier género que trabajo.

No creo ser el más indicado para hablar de mi literatura, pero sospecho que la poesía influye en mi narrativa y la narrativa en la poesía, creo que se complementan y se aportan.

Recientemente ha salido a la luz por la editorial DECO Mc Pherson S.A dos de tus obras, Un día más allá y Las sombras de un gesto ¿Puedes abordar acerca de estas publicaciones?

Un día más allá fue la primera novela que escribí. Tardó nueve años en ser publicada en Cuba después de estar aprobada en la Editorial Letras Cubanas, en el 2009. Un año antes fue publicada por la Editorial Bluebird, en los Estados Unidos. En el 2012 la Editorial El Barco Ebrio, en Madrid, por lo que esta es la cuarta edición de la misma.

La novela trata de hacer un paneo por los primeros años después del triunfo de la revolución a través de personajes que aparente nada tienen que ver por sus diferentes edades, oficios y credos, que tienen por común el estar inmersos en la difícil y contradictoria realidad que estos personajes testifican sin pudor alguno. En la novela aparecen personajes reales, mitos de la cultura cubana como Rita Montaner, Bola de Nieves, María Teresa Vera, entre otros, interactuando con personajes de ficción.

Las sombras de un gesto, es un poemario que acababa de terminar cuando se lo entregué a esta editorial. Como creo que trata toda mi poesía es una mirada comprometida a mi realidad desde lo emocional; la familia, el país, la soledad, los sueños que sostengo aún cobran cuerpo en las historias que desde la lírica relato.

¿Cómo ha sido tu experiencia con esta editorial? ¿Qué opinas de este proyecto?

Creo que en estos momentos cualquier apuesta por la publicación de libros hay que agradecerla y apoyarla, porque no son muchas las apuestas que se hacen hoy a favor de la literatura. La cultura ha sido lo que más se ha afectado con las crisis económicas y aún más después de la pandemia. La quiebra de editoriales y cierre de librerías en todo el mundo lo demuestran. Mc Pherson ha sido ágil en la publicación y muy respetuosa con los autores, además de diseños muy llamativos de sus publicaciones y una muy seria promoción de los mismos.

¿Cuáles son sus escritores fundamentales, los que han marcado tu obra?

Tantos como para no poder hacer una lista. He intentado leer todo lo que ha llegado a mis manos o me han recomendado. La poesía francesa y norteamericana las he leído con sumo placer. Ahora Fina García Marruz, Eliseo Diego, Borges, Lina de Feria, Reina María Rodríguez, han sido alguno de los poetas que he leído con obsesión.

¿Cómo estás enfrentando estos momentos de crisis por la situación de la pandemia? ¿Crees que la literatura es un ejercicio paliativo?  ¿Te servirá de trigo para futuras creaciones?

La pandemia me ha incrementado las dudas y miedos, pero yo no he dejado de trabajar. El oficio del escritor precisa de poco y de mucha voluntad y disciplina y eso no me ha faltado. He trabajado intensamente, incluso en la promoción a través de los medios digitales y audiovisuales. He revisado una novela que había terminado hace algunos meses atrás y he escrito suficientes poemas como para ya tener un nuevo libro. He trabajado y esa ha sido mi gran suerte, mi amparo, mi alivio ante tanta incertidumbre.

¿Qué te da miedo?  ¿Qué es lo que más lo enfurece? ¿A tu juicio cual es la palabra más peligrosa? ¿Cuál la más esperanzadora? ¿Qué opinas de la palabra feminismo?

Me da miedo la indiferencia.

Me enfurece la mentira.

La palabra más peligrosa es la que se silencia.

La palabra más esperanzadora es fe.

Creo que muchas personas han desacreditado el feminismo y otras lo han enaltecido. La mujer merece respeto e igualdad de posibilidades y le asiste todo el derecho de defenderse.

¿Qué le aconsejarías a los jóvenes escritores? ¿A los jóvenes en sentido general?

A los jóvenes que vivan con intensidad para que tengan sueños esperanzadores. Que se propongan cultivarse para que nadie les haga un cuento. Que cuiden de su salud para que puedan vivir largos años a plenitud. Y a los que decidan escribir que lean y observen mucho todo lo que sucede a su alrededor, que sean humildes y practiquen la modestia, para que puedan aprender las lecciones esenciales de verdad, que les sirva para sostener un oficio que como el sacerdocio es muy sacrificado y nos consume todo el tiempo.